El tedio a veces es como el amor; mana de las cavernas del pecho, se dilata, atraviesa la estancia y los cristales y se difunde hasta perderse de vista. Y, barnizado con su color distinto, es más íntimo el mundo.
El tedio | Ángel Crespo
seen from China

seen from United Kingdom
seen from China
seen from United States

seen from United Kingdom
seen from Switzerland
seen from United States
seen from China
seen from France
seen from Russia
seen from China
seen from Italy

seen from United Kingdom

seen from United States
seen from Brazil
seen from Germany
seen from Russia
seen from Italy
seen from China
seen from Germany
El tedio a veces es como el amor; mana de las cavernas del pecho, se dilata, atraviesa la estancia y los cristales y se difunde hasta perderse de vista. Y, barnizado con su color distinto, es más íntimo el mundo.
El tedio | Ángel Crespo
El tedio
El tedio en mí se aprendió a posar,
no eran altas horas de primavera,
la madrugada, aún, no me saludaba con el sol,
era un canto, una brisa, a la soledad.
Culminabas con un escurridizo líquido blanquecino;
acababa, con el impulso de mi puño hacia el glande,
salías como sale el sarpullido de una alergia:
temblorosa, agitando y reconociendo todo mi cuerpo.
Exhalo el aliento que me sobra desde hace días
temo no volver a tener un orgasmo
pues mi vida se acorta, aunque parezca una tontería,
- lo firmo siempre con jovialidad y sarcasmo,
hasta el próximo desvelo, me consuelo,
hasta la próxima toma de nocturno tedio.
boring boring boring