Hacia la elficación humana
Hacia la “elficación” humana pretende ser una especie de profecía para diseñar la futura civilización deseada. Un arquetipo al que aspirar como especie.
La palabra “elfidificación” quedaría muy recargada, así que se propone ”elficación” a fin de aprovechar un término ya existente y cada vez más conocido, que represente lo más gráficamente posible, al menos a grandes rasgos, el carácter de una nueva sociedad más vinculada y conectada a la naturaleza (sin que ello signifique bajo ningún concepto, un retroceso).
Espero se acepten mis más sinceras disculpas a los orígenes de dicho término, y sobre todo, a los conocedores de su historia y procedencia, por la posible distorsión (e incluso contradicción) que se ocasione, al usar un término cuya historia y etimología, realmente desconozco.
La apropiación y oportunismo a la hora de acuñar el concepto, parten de la necesidad de un entendimiento más inmediato asociado a la palabra con que quise bautizar esta civilización “pseudo-utópica, post-contemporánea”.
Creo entender la imagen que los elfos suscitan al subconsciente colectivo, por lo que me pareció apropiado emplear dicha figura al menos como comienzo o esbozo de partida de tal sociedad.
Ésta sociedad debería crearse de forma espontánea, no hay un acuerdo previo ni un acto político que la instaure.
La elficación sería la consecución natural e histórica de la era de la información, entrelazada con otros fenómenos como el avance en la física cuántica, la aportación que se produce a raíz de la retroalimentación entre las corrientes oriental y occidental del pensamiento, y demás fenómenos que participan en la entropía descrita por nuestra especie.
Con este texto pretendo humildemente contactar con otras mentes inquietas, que se sientan al menos algo identificadas con la ilusión de encontrar una vía (teórico-práctica) para mejorar y madurar un nuevo modelo de sociedad más coherente y consecuente.
Se deriva en una sociedad conectada a toda fuente de conocimiento, que fruto de una sincronía espontánea en la conciencia colectiva, acciona un mecanismo intuitivo en su proceder.
El carácter de una sociedad elficada se vería fielmente representado en las propias características de la flora del planeta.
Se descifra gran parte del fractal que describe la naturaleza, otorgando un sentido existencial unánime y adaptable a las pautas a seguir por la civilización.
Todo conocimiento adquirido sobre la vegetación aportaría los datos necesarios para la planificación del asentamiento humano elficado.
Los lugares con mayor masa verde serían los indicados para dicho asentamiento.
El censo planetario debe ser proporcional a la capacidad de sustento de dicha masa.
El código ético se basaría en el respeto de la naturaleza; el maltrato de ésta, y en especial de la vegetación, la peor de las aberraciones.
Se puede contribuir al incremento de masa verde, jamás a la reducción de ésta; salvo en casos donde se detecte un conflicto entre especies que pueda poner en peligro el propio equilibrio del ecosistema.
En esta sociedad se adora a las plantas, siendo la representación directa de lo más sagrado.
A través de la ciencia, se conciencia sobre el papel (tan primigenio y necesario para la supervivencia) que cumple la vegetación en nuestro hábitat. Se convierte en una representación simbólica de la mismísima divinidad.
No sienten la necesidad de dar forma ni nombre a una deidad. Aceptan la duda como el motor que incentiva la búsqueda eterna para perfeccionar el conocimiento.
Las religiones pasan a ser algo del pasado, ya que la deidad se reconoce en aquello que representan las eternas dudas; como de dónde venimos, quiénes somos, cuál es el origen del universo, qué ocurre realmente después de la muerte, etc.
El lema de la ciencia de la sociedad ‘elficada’ se relaciona más con la permanencia y supervivencia de la especie humana, que con la expansión y conquista de nuevos lugares.
Las plantas serían los seres más sagrados, absolutamente intocables, (salvo para recolección del alimento) por encima incluso de los animales, que se aceptan como parte de la dieta del ser humano, al asumirse como un eslabón más de la cadena alimenticia natural.
Se produce una “involución industrial”. No sólo en los métodos de obtención energética y de recursos, sino en el propio sistema social.
La re-sincronización con la naturaleza provocaría un ritmo desestresado en el desarrollo humano. Donde prima hasta su última consecuencia la calidad sobre la cantidad.
El conocimiento ya no serviría para una exhibición vacua o sin propósito. Sino que se esclarecería una correcta guía de uso a raíz del entendimiento de un sentido existencial en la conciencia colectiva, donde existiría una misión esencial unánime en la que todos se sentirían contribuyentes y partícipes, motivados por un sentimiento grupal acorde a los principios universales.
La búsqueda del equilibrio en todo sistema como “arjé” filosófico.
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- Hacia la elficación humana, C.H.A.












