En revelación a José, un ángel del Señor anunció el nacimiento del Hijo de Dios, diciendo: Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Esta era la solución. Esta era la única manera de reconciliar a Dios con la humanidad, mediante provisión divina. Y esto es lo que se espera esta noche, y se celebra mañana 25 de diciembre, aun cuando esa fecha no tiene nada que ver con el suceso real. Es un día en el que se recuerda que Dios se haya hecho carne y haya estado entre nosotros, suceso que marcó la historia de la humanidad y que no tiene precedentes ni volverá a acontecer. Más que un día de comidas y regalos, es una oportunidad más que Dios nos da para que seamos salvos. No la dejemos pasar. ¡El Señor te bendiga!










