Ni llore, ni me emborrache, simplemente te solté, así como cuando por fin soltas aquello que tanto te lastima, en mi cabeza solo pasaban nuestros mejores momentos, deje ir a aquellos que solo me provocaban tristeza, esos en dónde te desconocía y sentía que me había enamorado de un ser ruin, entonces mire al cielo y di las gracias por habernos permitido despedido como una historia como la nuestra llena de lágrimas si, pero también de mucho amor merecía.
















