Todos llevamos dos mitades dentro ; la luz y la oscuridad. Nos hicieron creer que debíamos elegir una, y por eso vivimos incompletos, permitiendo que se enfrenten como enemigas cuando en realidad se necesitan. Por eso, esta vez, dejaré que mi luz mire de frente a mi sombra y que mi sombra abrace mi luz. Quizá entonces, al dejar de dividirme, por fin pueda reconocerme.














