y nos perdimos en la noche, plata y negra y allí comprendí que vivir vale la pena y llegué a pensar que no era de este mundo tanto amor no se concibe en un segundo con un corazón que ardía, por falta de compañía por tanta, tanta soledad y se nos fue la noche entera, debajo de una luna llena nos dijimos pocas cosas, justo lo que nuestras bocas quedaban libres para hablar












