"Al menos hubieses avisado.” Comenzó a protestar, llevando una de sus manos a su rostro y dejando que las yemas de sus dedos impactaran contra la suave piel de la pelirroja. Aún estaba media dormida, su cerebro no parecía funcionar bien y sus palabras se trataban de pequeños murmuros que balbuceaba con dificultad. “Son las seis de la mañana, eh. Misericordia con quiénes somos simples mundanos.” enoquians













