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@imswimminginclouds
El malestar físico comenzaba a aminorar conjunto el tiempo transcurría y las terapias avanzaban para mejorar la movilidad de sus músculos. Huesos rotos y cicatrices que jamás se borrarían a pesar de las líneas cruzando cada día en el calendario. Apenas podía sentir el oxígeno entre sus costillas cuando la ola de monóxido azotó su rostro en cuanto sus pies abandonaron la casa de los Washington, probablemente la adrenalina funcionaba como anestesia, similar a una inyección energizante que la obligaba a olvidar el cansancio de su cuerpo al iniciar el amanecer. Era quizá una de las pocas que no quiso culpar a Josh por el la mitad del infierno que les hizo pasar bajo una máscara, sin duda tuvo que atravesar bajo la sombra de la humillación aguantando el cúmulo de golpes y hematomas que contuvo hasta ser amarrada a una silla tan solo protegida por una miserable toalla; Mike, nuevamente él asumía el papel de héroe dentro de todo el dramático episodio. Enumerando una de sus tantas sesiones frente a un profesional de la salud mental, Sam confesó entre sollozos cómo dejando atrás las diferencias lograron salvar sus vidas y el dolor de haber abandonado a un amigo en las cloacas de aquellas repugnantes minas, a su suerte. Jamás supo qué le sucedió a Josh, ¿Se habría vengado Hannah de su hermano por no volver con un equipo de rescate? La hambruna y la desesperación jodieron el último gramo de razón que residía en su mejor amiga, algo que no podría perdonarse ni ella ni al resto de los involucrados.
El sentimiento de generosidad y preocupación persistía como aquello que la describía en los labios de un tercero, sin duda alguna seguiría buscando la manera de ayudar al resto tuviese que insistir y ser un dolor en el trasero o no. “He pensado mucho en esto, esto de haber arriesgado nuestras vidas para…bueno, no solo en nosotros dos sino con los demás, aunque me sigo cuestionando si nos fortaleció o nos debilitó como grupo”, masculló con menos entusiasmo entretanto observaba por sobre el hombro contrario para visualizar a Emily con sus sonoras carcajadas seguramente ocultando lo duro de la realidad. Si de algo tenía razón el terapeuta era en el poco tiempo que se otorgaba a sí misma para socializar o salir de casa, no quería volver aún. “Oh, no — — creo que me quedaré un poco más, hace mucho tiempo que no recordaba lo que era estar rodeada de tanta gente”, comentó con una suave sonrisa antes de depositar su diestra en uno de los bolsillos. “Tú deberías hacer lo mismo, ¿Dónde está Jess? Temo por mi vida, ella es algo salvaje cuando te alejas unos minutos”, bromeó soltando una risa sincera por primera vez bajo aquella noche, “Estaré bien, quizás vaya a entrometerme a algún grupo que no me vea como una loca, además creo que te agradecí por todo lo que hiciste y necesitaba hacer eso, es solo que no sabía cómo conectar otra vez con todos ustedes”.
La decisión de haber aceptado recibir ayuda psicológica fue solo porque no podía concebir el hecho de no poder vivir consigo mismo, la persona que más admiraba y cuidaba era él y, sin eso, su mundo se veía patas arriba. El tan solo hecho de mirar sus manos y caer en cuenta que tenía ochos dedos porque se vio en la necesidad de mutilárselos, abrigaban su cuerpo de un sudor frío que solo era causado por su propia mente. Muchas veces sintió el miedo de nunca poder volver a ser el de antes; ya era un hombre, con bíceps más grandes que cualquiera de sus aspiraciones y no quería comportarse como una niñita asustada toda la vida. Solo deseaba que el terapeuta lo guiara para así poder abandonar la vida después de Blackwood Pines, llena de inseguridades, ansiedad y pánico que lo llevaban a buscar multitudes y experiencias nuevas, mientras que Sam se había mantenido alejada de todo. Cuestionó internamente la decisión de su amiga. Sí, podía entender que todas las personas reaccionan de distinta forma ante diversas situaciones, no era tan idiota, pero por qué querer alejarse y sumergirse en el silencio cuando eso fue todo lo que tuvo en el bosque de los Washington. Por qué querer vivir una y otra vez lo mismo.
El chico se encogió de hombros ante el cuestionamiento de su amiga, tratando de mostrar neutralidad cuando en realidad le era mejor no estar en constante contacto con todos. “Emily siempre ha tenido una risa un tanto… exagerada” comentó con la dificultad de encontrar el adjetivo preciso, y sin tener que mirar tras de sí para saber que se trataba de la morena. Si bien Mike nunca ha sido el tipo más detallista en sus relaciones amorosas, siempre ha encontrado que la risa de una mujer, asimismo como la alegría, es una de las características más atractivas que puede encontrar, excepto, quizás, cuando ésta es contra él. Recordó a Jess allá arriba en las montañas gastándole bromas y apuntándole con el dedo, mientras se jactaba de su habilidad para asustarlo, casi como si fuera un arte. “Um…” arrugó el entrecejo y rascó su pelo “Jess y yo terminam-, la verdad yo terminé con ella” declaró sin culpa “No soy capaz de darle el apoyo que necesita” explicó sin tapujos, adelantándose al hecho del poder ser enjuiciado. La razón de Mike iba más allá de su incapacidad de soporte para su ex novia, sino que, más bien, correspondía a la incapacidad de ni siquiera estar estable para sí, y una persona con la personalidad de él necesitaba estar en paz consigo mismo para poder entregársela a las demás. Sin embargo, nunca admitiría estar vulnerable mentalmente, ni siquiera a alguien de buenos sentimientos como Sam. Sus acciones sumadas con su superficialidad parecían dar resultado a una de las cosas más crueles que ha hecho: terminar con la chica que estuvo caída en una mina abandonada toda la madrugada y que ahora estaba sufriendo un síndrome post-traumático. “Quizás ahora no te parezco tan simpático como hace dos minutos atrás, así que mejor te dejó para que vayas a entrometerte a uno de los grupos” bromeó con la mirada baja, metiendo las manos en los bolsillos de su chaqueta. “De todas formas, si necesitas que te lleven a casa, házmelo saber”
“Thank God you found me.”
dxrknessvampire:
❝No te preocupes, son ellos los idiotas acá❞ sonrió de forma galante, quería que la chica no se sintiese mal por aquello que le había pasado con anterioridad, él sabía lo que era ser pasado por alto así que no le gustaba hacer lo mismo. ❝Será un gusto hacerlo❞ sabía que a pesar de ir hacia el mismo lugar por otra razón, la compañía siempre era buena, además se notaba que ella no era de por esos lados. ❝Puedo preguntar, ¿de dónde eres?❞ ladeó un poco su cabeza.
Asintió como respuesta a lo dicho por el rubio, aún con el semblante duro como una roca. En momentos así su único mecanismo de defensa era limitarse a toda situación. Caminó junto al chico con los brazos cruzados a la altura de su pecho, siempre tratando de mostrarse hostil frente al mundo cuando, en realidad, solo vivía con miedo. “Ucrania” respondió “Gracias por tomarte la molestia, no es fácil encontrar a alguien con tal disposición”
give me a plot where muse a is a really famous musician who has a literal breakdown on stage in the middle of a major tour. everyone sees it goes down, records it and it’s all over the internet the next day. the tour gets cancelled and muse a is sent to a rehabilitation center to deal with their problems — the pressure, alcohol, drugs, depression, all that stuff. this rehab is really nice like private luxurious rooms, a lot of open land for patience to roam the gardens and all. muse a is so angry with the world and themselves. in comes muse b who works as a therapist at the rehab. they’re the sweetest thing on earth — calm, gorgeous, humble — the opposite of muse a. muse a is a total dick to muse b when they first meet and is like “i don’t need your help, don’t you know who the f*ck i am” and muse b really actually doesn’t know??? like they don’t pay attention to those things at all. and like eventually they have a big blow out about how selfish muse a is. after a few more days muse a starts to open up thanks to muse b. muse a shares their writing with muse b and muse b is like wow??? this is amazing and they both start to low-key fall for each other a little and it’s so forbidden like wrong and they spend a lot of time together and everyone at the rehab is like what is going on??? and eventually the band is like come on you need to get out of there but muse a is like????? because they don’t want to lose muse b because muse b is their muse. lots of angst and fluff and like ugh bonus points for like angsty smut when they finally get there tbh
*Acts innocent but is thinking about riding the fuck out of you*
can i have a plot where muse a is this rich guy and he’s in a relationship but he also has a side girl aka muse b who he sees often and makes sure she’s taken care of and pampered and basically she’s his stress relief, his “baby girl” and he always visits her when he comes home from business trips and also sends her to places in his own private jet to come see him whenever he wants and she’s basically his secret and it all starts out as fun and games and cuteness and sexiness until muse b wants more ( an exclusive relationship ) and muse a can’t give it to her pls!!
A pesar de caracterizarse como una mujer que sabe actuar bajo presión, Sam no lograba superar el trágico evento vivido en las montañas, la ayuda profesional le era insignificante y la gran cantidad de pastillas que se rehusaba a tomar eran el único alivio durante la noche para no sentir el peso inexistente de una alimaña sobre su pecho. Se propuso recobrar la vida normal de una universitaria, quizás distanciarse de sus viejos amigos contribuía al proceso de dejar ir un episodio tóxico dentro de su vida, pero el estar rodeada de individuos ajenos a su tormento no le ayudaba ni en lo más mínimo; aquellos no concebían el hecho y se jactaban de tener a un fenómeno acorralado en la última silla del salón, a quien podrían hacerle preguntas morbosas con respecto a las gemelas Washington o por supuesto si había observado bastante vísceras como para vomitar. Todo parecía una jodida broma, los reporteros amarillistas en busca de sensacionalismo, los sutiles interrogatorios por medio de sus padres y el silencio estremecedor que envolvía su cuerpo a diario. Extrañaba a Hannah y el dolor de conocer su paradero calaba hondo entre sus huesos como un puñal ponzoñoso, la desesperación por sobrevivir la condujo a su último recurso y Sam estaba convencida que cualquier otro desenlace sabía más dulce que la esclavitud del alma atrapada en una horrorosa cárcel.
Inhaló en profundidad oyendo la pequeña confesión de su amigo, quien al parecer tampoco lidiaba con el tema a la perfección. Mentiría si dijese que no había estado evitando los mensajes y las llamadas al igual que él. Batió las pestañas concentrándose en la figura que yacía en frente suyo, la distracción y la poca concentración le estaba pasando la cuenta. “Define bien”, añadió esbozando una mueca similar a la de una sonrisa, “Estoy…estoy en eso, al igual que todos ustedes”, reconoció encogiendo los hombros mientras bajaba la mirada hasta la extremidad ajena completamente dañada. “Dios, casi olvidaba lo de tus dedos, ¿Cómo estás? ¿C-Cómo has estado? —— lamento haber desaparecido así, sé que antes del aniversario no éramos tan cercanos, pero quiero que sepas que me preocupo”, musitó con honestidad y las manos entrelazadas a la altura del abdomen. Aquella incoherente broma fue la gota que rebalsó el vaso, principalmente porque la afectada era más que su confidente y no recordaba cuánto había odiado a Mike después de la pérdida, incluso de vuelta en Blackwood su disposición no había sido la más adecuada, pero ninguno hubiese sobrevivido de no ser por la valentía y la preocupación del otro. Ni Michael ni ella misma, la determinación con la cual enfrentaron las horas previas al rescate fueron clave. “De no ser por ti seguramente no estaría en esta fiesta”.
Si bien Sam tampoco estaba del todo bien psicológicamente, ver que aún seguía en una pieza era suficiente para Mike, pues ni a su peor enemigo le deseaba aquella situación tipo Saw que experimentó en el psiquiátrico abandonado. Pensar en aquel sitio, estereotipo de toda película de terror contemporánea, de alguna forma le generaba emociones mezcladas; por una parte estaba aquel lobo que, si bien en un principio era una amenaza contra su vida, más tarde lo hizo sentir protegido y, por sobre todo, acompañado en uno de los momentos más tensos de la madrugada. Por otra parte, el recuerdo de decenas de wendigos a la siga de él en los abandonados y grises pasillos del hospital le hacían hasta perder el equilibrio tanto mental como físico, pues si no fuera por Sam el no estaría teniendo otra oportunidad en la vida. Sam, nunca fue muy cercano a ella, pero algo cambió esa noche, al menos para Mike. El hecho de haber sobrevivido una experiencia traumática sí cambia perspectivas; permitir que una persona, en su más alta vulnerabilidad, te deje a cargo de su vida es una responsabilidad que ambos habían llevado a cabo exitosamente, por lo que el chico había desarrollado un cariño especial y muy sobreprotector por la rubia. Sin embargo nunca abriría estos sentimientos hacia a ella, ya que muy en el fondo él sabía que lo culpaba por la muerte de Hannah y Beth, y que nunca lo perdonaría por eso, lo cual nunca lograría comprender debido a que, como muchas veces lo ha repetido, sólo se trataba de una broma. Pero ella nunca lo comprendería y ahora tendrá que vivir con el fantasma de Hannah y Beth en su cabeza.
Sonrió ante el pequeño semblante de broma de la rubia, pero las comisuras de sus labios cayeron cuando la atención se centró en su mano incapacitada. “Oh esta vieja mano, nunca la ocupé tanto de todas formas” respondió tratando de mostrarse relajado, no quería causar la molestia de ser una preocupación, ya que él solo debía hacerse cargo. Nunca admitiría que hasta lo más banal resultaba difícil con tan solo ocho dedos y que a veces la frustración de no poder llevar a cabo una acción se tornaba en lágrimas. “Sam, no tienes por qué lamentarte, creo que todos necesitábamos nuestro propio tiempo fuera del grupo, sabes” aclaró mientras tomaba su mano y le dedicaba una pequeña sonrisa torcida “Todo bien, tranquila”. El moreno no era conocido por ser sincero, pero con ella, y así con el resto del grupo afectado, no quedaba otra cosa que la honestidad, más allá de las palabras que solo hicieran sentir bien. Arrugó el entrecejo ante el sutil agradecimiento de la muchacha, sintiendo el poco crédito que se daba a si misma por lo que hizo por él. “Y de ser por ti yo tampoco estaría aquí, Sam” le recordó “Me salvaste de esas dos…cosas” sostuvo con admiración “No tienes nada que agradecer, digamos que estamos a mano, ¿vale?”. Miró a su alrededor en busca de Jess, esperando no encontrarla. “Si quieres puedo llevarte a tu casa” ofreció, entre el miedo de dejarla sola y el desconocido deseo de pasar un poco más de tiempo con ella.
man, teenaged girls aren’t allowed to have a genuine interest in anything without being ridiculed for it. if a girl likes ugg boots and starbucks she’s stupid and stereotypical, but if she likes combat boots and obscure coffee houses she’s a hipster wannabe and is trying too hard. if a girl listens to boy bands and other popular artists she’s a dumb follower, if she reads comics or plays video games she’s a poser/fake geek girl, if she likes sex she’s a slut but if she doesn’t like sex she’s a prude, if she wears makeup she’s fake but if she doesn’t wear makeup she’s a slob, if she has low self-esteem she needs to learn to love herself but if she has high self-esteem she’s overconfident and vain, if she’s interested in politics she’s a crazy social justice warrior but if she prefers to stay out of social matters she’s a dumb airhead. girls are literally mocked for every single thing they like or do, no matter what those things are, and i’m really really sick of it.
RP PARTNER (quietly): so, it's a little silly, but I had this plot idea and I was wondering if you were up for it? It's okay if you say no, I just thought it'd be fun-
ME(at full volume): IM ALWAYS A SLUT FOR PLOTS.
zeroxgalaxies:
— Bueno… Eso fue incómodo — Mencionó Jodie con los ojos en blanco, sus compañeros solían comportarse de manera extraña, sobretodo cuando alguno de ellos estaba saliendo con alguien — ¿Eso significa que ya no habrá pizza? — le preguntó a su amigo/a de al lado —. ( imswimminginclouds )
“Es bueno saber cuales son tus prioridades” bomeó ante la pregunta de su amiga. Se puso de pie para llamar la atención del resto “Entonces... ¿peperoni con queso?. O saldremos a bailar” propuso para romper el hielo de aquella incómoda situación de alguna forma, expectante por alguna respuesta positiva.
dxrknessvampire:
“Creo que soy el indicado para responder aquello” le dijo el muchacho mientras le miraba fijamente, odiaba que nadie tomase en cuenta a alguien por lo que era él el primero en ayudar, eso solía hacer con los desconocidos, a pesar de que siempre los padres te decían, que tuvieses cuidado con hablarle a los demás, pero sinceramente poco le importaba. “Tienes que seguir dos cuadras a la derecha para luego caminar tres doblando a tu izquierda, si llegas a media cuadra podrás encontrarte con aquella tienda, si gustas te acompaño, voy hacia allá” sonrió. ( &. imswimminginclouds )
“Gracias por responder” dijo con un tinte de sarcasmo para aquellos que la habían ignorado. Nunca había sentido tal humillación, mas no lo haría saber, tratando de mantener intacta la expresión dura de su cara. “Y la verdad te agradecería que me acompañaras” confesó, dejando atrás todo orgullo y autosuficiencia. La chica era suspicaz con todo evento que sucedía alrededor suyo, aún mas con las personas, por lo que permitirse caminar junto a un extraño, en un país aún desconocido, era un acto de imprudencia para ella.
atlantistoindierp:
paséate mis drafts me quiero matar, no puedo creer que estemos empezando esta hueá y yo como un pepe en depresión, por qué shusha escribes tan hermoso me voy a suicidar imswimminginclouds
No escribo mas lindo que tu wn gjksjd pero estoy feliz con nuestro thread rata ojala sea lo mas oscuro y angst que hayamos hecho hjdfk
¡Atención!
Si eres un roleplayer independiente que rolea en español, reblogea este post
y serás añadido a la lista.
atlantistoindierp:
imswimminginclouds
Aún no se acostumbraba a aquella extraña e insana sensación de hallarse segura entre cuatro paredes. Los morbosos recuerdos de una noche eterna solían abrumarla cada madrugada con imágenes que jamás olvidaría, no después de haberse enfrentado a tamañas bestias con una fina línea bordeando la vida y la muerte. Apenas si pudo entregar su versión de los hechos a los detectives; siempre evadiendo la verdad y el fiel testimonio de una sobreviviente. Habían transcurrido unos meses desde la tragedia en la montaña, sus labios sellados y el terror de ser acorralada por un Wendigo le pisaba la sombra dentro y fuera de su propio hogar. El contacto con sus amigos estaba destruido por complejas memorias que ninguno deseaba traer al presente, principalmente porque los etiquetaban como una manada de locos que necesitaban ser amarrados a una silla de por vida, sufriendo las mismas peripecias que el grupo de mineros castigados injustamente. Hoy, habiendo ignorado las insistentes llamadas de Ashley, aceptaba de buena gana (o más bien obligada) la invitación a una plácida fiesta de universidad; las fraternidades no descansaban, siquiera para el grupo demente de Blackwood. « ¿Estarás bien? » , reiteró su madre con un temblor en las extremidades antes de dejarla partir. “No hay cuidado, será bueno ver a los chicos después de…”, tragó pesado dando media vuelta con las palabras desechas.
Afortunadamente Chris y Ashley parecían tenerse el uno al otro, una noticia reconfortante que le quitaba un peso de encima. El incómodo silencio y las miradas ásperas de otros espectadores no ayudaron a entregarle la confianza necesaria para desenvolverse, siendo Sam una mujer de voz y voto, no una figura débil dentro de sus pares. Tomó un vaso cualquiera y cerró la cremallera de su chaqueta antes de doblar una esquina y tropezarse con otro individuo. Elevó la mirada recobrando el equilibrio y agachó la misma parpadeando con lentitud. “L-Lo siento Mike”, musitó tensando el inferior con los dientes, “Yo ya me iba, Chris preguntó si vendrías, no supe qué decirle”.
Luego del rescate fue cuando recién comenzaron a atacar los dolores que aquella fría montaña había dejado en él; cada músculo de su cuerpo estaba resentido y su cabeza palpitaba como si en cualquier momento fuera a explotar en mil pedazos, pero todo eso era opacado cuando la insalubre amputación que había hecho de los dedos de su mano izquierda comenzó a tocar cada fibra nerviosa, llevando un insufrible dolor a lo largo de su brazo. Nunca va a olvidar el olor metálico de la sangre en el machete, el frío penetrante, ni el pavor al lobo que, en ese momento, él creía que iba a devorárselo. Físicamente se sentía mejor en las montañas, pues el incremento de adrenalina en su organismo ayudaba con esos malestares y, aunque su mente estaba más despejada de vuelta en la ciudad, desde aquella noche nada volvió a ser lo mismo. La soledad era algo que no podía aguantar y el silencio consumía su tranquilidad y lo llenaba de ansiedad, trayendo recuerdos de aquel sombrío episodio de su vida como si los estuviera viviendo nuevamente; el grito inhumano de los wendigos, la oscuridad que penetraba entre los árboles creando sombras que había visto en sus peores pesadillas infantiles y el viento que acarreaba nieve que quemaba, volvían cada vez que estaba sin gente. Comenzó a recurrir a un terapeuta quien lo ha ayudado a apaciguar sus alucinaciones, más no la angustia del silencio. Estar con personas que no habían vivido aquel infierno era su única medicina en esos momentos.
Una fiesta en el campus de la universidad siempre parecía ser una buena idea; alcohol, mujeres, amigos, música. Era un ambiente perfecto para evitar sus crisis, excepto por el hecho de que Jessica andaba merodeando en busca de él. Ya perdió la cuenta de la cantidad de días que llevaba ignorando a la rubia luego de haber roto con ella, el drama romántico nunca había sido su fuerte y menos en estos momentos. Se movía por el lugar cada cierto rato para no topársela hasta que en un momento choca con nada menos que Sam. “No te preocupes, yo andaba despistado” respondió comprensivo a la disculpa. “Mi celular ha sonado todo el santo día, pero, para ser honesto, he estado evitándolo” confesó sin culpa, encogiéndose de hombros. Nunca fue bueno para leer las emociones femeninas más allá de la alegría o la tristeza, pero había algo en su amiga que no parecía bien “¿todo bien?, ¿puedo ayudarte con algo?” ofreció preocupado. Si bien estaba evitando al grupo para no evocar más recuerdos, eso no significaba que no podía ofrecer algún tipo de ayuda cuando veía que alguien lo necesitaba, sobre todo a Sam que fue con quien peleó codo a codo arriba en las montañas.