Escapé de ti, de mi, de nosotras. No sé de qué escapaba, pero escapé. Limpié las últimas tres gotas de la cara. Agarré mis cosas y me fui. Escapaba de los recuerdos. Escapaba de las angustias. Escapé de las despedidas que como bien nunca se dieron. Escapé del dolor que me causabas. Escapé del "Me dueles, pero me sostienes." porque en realidad no me estabas sosteniendo. Me mirabas caer.
Escapaba de las fotos. Escapaba de las conversaciones. Escapaba de el "tú y yo" que no estoy segura si hubo, pero de todas formas escapaba. Escapé. Sin mirar para atrás. Como aprendí de ti. Como aprendí una vez de ti. Escapé del "Eres la mejor de las mejores" que existió un día, un momento, una hora.
Escapé sin querer, no estaba en mis planes pero fue necesario hacerlo. Escapé con muchos "no me quiero ir." Escapé porque no tenía otra cosa que hacer más que escapar de ti. Porque ya no tengo nada que hacer aquí, ya no hay sonrisas, ya no quedan días sino recuerdos. Dolores. Añores. Resentimientos. Y mi más noble y conflictivo "te quiero."
Escapé porque así lo decidiste tú. Porque así lo hiciste tú. Escapar. Y no quiero verte escapar. Pero tampoco quiero seguirte hasta que pares. Es muy cansado. Mejor escapé también. Pero ya no en la misma dirección. Ya solas. Ya por nuestra parte.
Y quizá estemos dando vuelta en círculo. Quizás nos volvamos a encontrar. Pero mientras, mientras escapemos. Hasta que tú y yo sepamos a dónde vamos, a dónde llegaremos o a dónde queremos ir.