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Un vlog imposible — Thaiel
“Un vlog imposible”.
— ¡Hola a todos! Estamos en un nuevo vlog desde la Capital, reciĂ©n llegados del oculto viaje del cual no les dijimos nada —hice un gesto de exageraciĂłn y sorpresa, posteriormente reĂ—. En fin, acabamos de llegar…
— Con Thaiel, el más hermoso —me interrumpió. Mi compañero pasó su brazo por mis hombros, como para que le siguiera la corriente.
— Ponele —vi por la pantalla de la cámara su cara de indignaciĂłn y cĂłmo se iba de mi lado—. Como decĂa, estamos reciĂ©n llegados, por tercera vez, y hacĂa este vlog sĂłlo para decirles que la normalidad va a volver pronto al canal y muchas sorpresas tambiĂ©n —gestos de felicidad se presentaron en mi rostro—. Al igual de que tenemos muchos viajes por delante, Âżno, Thai? —girĂ© la cámara y mi amigo volviĂł a tomar su posiciĂłn a mi lado.
— SĂ, igual ahora vamos a estar una semanas en Argentina y despuĂ©s retomamos viajes —bajĂł la vista, intentando memorizar—. Nos vamos primero a Chile, es lo que les podemos decir, pero igual quedan viajes por confirmar —me mirĂł y le correspondĂ. Se callĂł por completo, y no pude evitar sonrojarme.
— No puedo grabar asĂ, Tha… —se separĂł y tomĂł la cámara, alejándose aĂşn más—. PerdĂłn por el corte, la cámara dejĂł de grabar. DecĂa —juntĂ© mis manos—, prĂłximamente vamos a Chile, aunque quedan varios viajes por confirmar… —adelantĂ© cosas básicas pero indispensables para que la gente supiera quĂ© cosas subirĂa y quĂ© no—. Espero haberlos informado un poco de todo lo que va a pasar de ahora en más —me acerquĂ© a la cámara—. Los quiero mucho y… —alargué— ¡adiĂłs! —Thaiel cortĂł el vĂdeo.
— ¿A mà me querés? —Me tendió la cámara y tomó la mano que iba en busca de ella.
— SĂ, Âżpor quĂ© no voy a hacerlo? —GuardĂł la cámara en mi bolso y me abrazĂł desde la cintura, quedando demasiado cerca.
— Yo también te quiero… —alcé las cejas—. En serio, tonta.
— Bueno, tonto —besé su mejilla.
— No… —me agarró de las mejillas.
— Pero, estamos en medio de la plaza y me da vergüenza… hay gente que nos conoce —intenté mirar hacia abajo, pero me fue imposible.
— No me importa —me robĂł un beso extenso y se lo seguĂ. Ya estaba, pasĂł la vergĂĽenza.
— ¿Conforme? —Me besó un par de beses más y me miró, finalmente.
— Ahora sà —rió y acarició mi mejilla.
No somos palabras, ni somos acciones, somos lo que sentimos que somos y que no sabemos demostrar...
~B•R•R~