"El porvenir era la repetición del pasado": Elena Garro.
seen from Slovenia
seen from Maldives
seen from United States

seen from Finland
seen from Slovenia
seen from China
seen from Romania
seen from Malaysia
seen from United States

seen from Slovenia
seen from China
seen from Malaysia

seen from Malaysia
seen from Russia

seen from Malaysia
seen from Slovakia

seen from United States

seen from Australia

seen from United States

seen from Singapore
"El porvenir era la repetición del pasado": Elena Garro.
📜 EFEMERIDES | #FelízCumpleaños Ángeles Mastreta, escritora poblana http://dlvr.it/TNZQXB 🔗
Polvo
Hay de hogares a hogares.He habitado diversidad de ellos, buscando la supervivencia,buscando salvarme del lugar en el que nací, del que he tenido que habitar…28 menos 1 año. Los episodios de la casita del terror. Quisiera que mis cimientosfueran solo de varillas sanas,y no de aquellas radioactivas. De las que construyen hogares desbordantes,de jardines verdes y sauces relucientes. Pero vuelven,…
Ahora. “El sueño es la vigilia”. #leo #autoras #escritorasmexicanas #lilianlopezcamberos #quisieraquedarmequieta https://www.instagram.com/p/CLCq_8uhxLc/?igshid=1o8ogfl2977kv
Un poema de Leticia Herrera
Siempre no
el año pasado
entré en malos tratos con la locura
con fruición mordía mi flanco
yo aullaba y clamaba
por volver al sitio
del origen
siempre soñé con ser así
diría hasta antes de que bastantes
calamidades me aturdieran
siempre soñé con ser loca
estarlo de remate y vaciada
chisqueada y qué y qué
pero luego cuando entonces
la locura llegó con su miedo
con su cara de espanto
y yo lloraba y gritaba
y los gritos me asustaban tanto
porque no podía ni volver
ni irme ni nada
ni estar ni ser
sino sólo esa confusión y esa cara
de espanto
entonces me dije toda cuerda
no leticia esto no está bien
mejor regresa
mejor ya no quieras estar loca
y por eso hoy
aquí estoy
toda centrada y todo
como ven
Desayuno
para desayunar
hoy tenemos un cactus
porque los pensamientos
se me han muerto
las plantas no me funcionan
tampoco decir
que vivo contigo
y compartimos la cama
que andamos con los pies descalzos
porque los vecinos se molestan
por el ruido
y golpean su techo
(nuestro piso)
problema común
en estos edificios
digo que no que así no se puede
con las cortinas transparentes
que ponen en evidencia
lo que hacemos dentro
Un texto que escribí para una presentación de una Antología
El 5 de marzo de 2019, me invitaron a escribir un texto para la antología de lxs ganadorxs del Concurso Nacional de Creación Literaria del Tec de Monterrey. Posteriormente, también fui invitada a la presentación de dicha antología en la Galería Libertad en Querétaro. Como en su mayoría, los eventos literarios están dominados por los varones: participantes, jurado, la mesa de quienes comentan la obra, ganadores, etc; recibí la antología dos de días antes de la presentación, así que tomé la decisión de leer sólo a las ganadoras, ya que el tiempo era muy limitado para escribir y comentar sobre toda la obra, además, sabía que irían hombres a comentar sobre los hombres que habían ganado.
Aquí mi texto, no sin antes decir que, previo a leerlo, hice algunas aclaraciones:
* Fue una postura política haber leído sólo a las mujeres antologadas. Es importante visibilizar las voces femeninas, es decir, lo que enuncia más de la mitad de la población.
* Encontré que el jurado integrado por 7 personas, sólo participaba una mujer.
* En la mesa éramos tres hombres y yo.
* El número menor de ganadoras, comparado con el de los hombres, no significa que las mujeres escribamos menos. Lo cierto es que hay escritoras, muchas, pero la legitimación de nuestras escrituras no es igual a la de los hombres.
* Esa semana de la presentación, un vato le corrigió un poema a Sor Juana. A SOR JUA NA.
______________________________________________
De por qué sólo leí a las mujeres de la antología
“Voces” como el título de una colección de veintinueve escrituras diferentes. Veintinueve voces, doce de ellas, femeninas. ¿Qué nos dicen ellas? El lenguaje es un medio a través del cual se construye la propia existencia, enunciamos desde el yo, desde nuestra voz, pero también desde una propiedad colectiva. Lo que se dice es un producto social y las doce escritoras de la antología lo reafirman, son ejemplos evidentes de la construcción que se nos dicta. Sí, es cierto que el sujeto lírico no corresponde a la voz en la vida real de la autora, pero algo se denuncia y es a partir de la variedad de experiencias personales y colectivas que se comienza a escribir, son urgencias e inquietudes que atender en todos los espacios.
“En uno de los textos, Mónica Viridiana Perea, escribe:
No hablas de nada
importante
me repite otro varón
de los que
(no quieren escucharme)
me quejo,
critico
ridiculizo
exhibo sus contradicciones
[...]
Por eso me prefieren como ausente.”
Lo personal es político, decimos. Entonces, ¿en dónde colocamos estas voces si la legitimación de nosotras, mujeres, no alcanza en lo mínimo a la que se le da a los varones? Si recibiera un pago por contar cada una de las anécdotas por las que mis amigas escritoras o yo hemos pasado, quizá sería millonaria. Ya lo dijo Melissa Lozada-Oliva en uno de sus poemas:
“Si tuviera [...] Un centavo por cada vez que tuve que hacer circo, maroma y teatro para demostrarle a alguien que estoy aquí Que existo Mi corazón sonaría y temblaría con todas las monedas derramándose dentro de él Dejaría de hurgar en mis bolsillos buscando pedazos de mí cubiertos de pelusa.”
Entonces recuerdo episodios como: tu poema es una copia del poema del gran poeta, hombre, por supuesto, tus poemas y los de tus amigas son iguales, no publicamos mujeres porque no hay escritoras; y me doy cuenta que son claras formas de invisibilización de nuestras escrituras. Lo sabemos bien, somos poco más de la mitad de la población, ¿en serio creen que todas escribimos sobre lo mismo? ¿Y qué me dicen ustedes, varones, escribiendo sobre la musa, los cuerpos femeninos, el amor romántico, los cigarrillos? Rosario Castellanos afirma: “A lo largo de la historia [...] la mujer ha sido más que un fenómeno de la naturaleza, más que un componente de la sociedad, más que una criatura humana, un mito”. ¿En qué sentido debe colocarse nuestra voz?
Pienso en los espacios en donde podemos compartir lo que escribimos, en los talleres o en presentaciones como esta, por ejemplo. En lo común que es que una mujer prefiere no mostrar sus textos, porque sistemáticamente hemos sido silenciadas. Pienso en aquella vez que vi a una escritora que fue invitada a comentar una obra, en una mesa con cuatro hombres; ella se dio a la tarea de preparar un magnífico texto, mientras que dos de los otros presentadores (muy reconocidos en la escena), sólo platicaban de sus chistes de cantina y del libro que no habían leído, creyendo que eso era el compromiso con la literatura y el autor y, sobre todo, ocupando espacios que no les corresponden. Y así, me doy cuenta, mientras escribo esto, mientras trabajo, en cualquier grupo, que si deseo enunciar algo, debo hablar el doble o triple de fuerte para que se me escuche y se me tome en serio. No importa qué tan preparada o experta sea, escribo desde la duda porque mis argumentos generalmente son ignorados.
Así que, aprovechando esta oportunidad de micrófono en mano, debo decir que estos espacios como en el que estamos, deben ser los espacios para comenzar a romper las brechas de las que he hablado. Me preguntaban de la importancia de los talleres, debo decir que los talleres fueron mi primer acercamiento a la sociabilizacion de mi escritura. Son espacios seguros, y hay que hacer que existan más. Hay que leer lo que escriben las mujeres. Escuchar. Hay que seguir escribiendo. Hay que Reconocer mediante los textos que se encuentran en esta antología, las mediaciones sociales y sistémicas que la envuelven.
_________________________________________________________
Al final de la presentación hubo aplausos, pero también un silencio incómodo del director del Campus. Con los tres presentadores se acercó a platicar, a mí sólo me saludó. Al terminar el evento, me pidieron una entrevista para algún medio del Tec por motivo del #8M, la cual nunca se publicó.
El mar es una tela (almidonada) de Rosario Loperena
Ayer mientras tendías la cama, comprendí a las ballenas.
El sentimiento que las lleva a varar en la orilla de la playa.
Leí en una revista científica que se alejan del fondo por el
sonar de los barcos,
que las ondas emitidas les trastorna la ruta, les arruina la brújula.
Eres mi barco te dije. No entendiste nada.
___________________________________
De “Cajas”, Fondo Editorial Tierra Adentro (2015)