La llegada del Jazz a tierras africanas tuvo un especial impacto en Etiopia. Allá, por la década del 50, Nerses Nalbandian, un músico de origen armenio descendiente de un linaje que fue a dar a Etiopia cuando escapaban del genocidio turco de 1915, empezó a cimentar lo que más tarde tendría rostro y nombre a partir de Mulatu Astatke.
Astatke estudio desde joven el jazz, primero en tierras británicas y luego en Estados Unidos. Fue el primer estudiante africano en el prestigioso Berklee College of Music y tuvo un lugar importante en la década del 70 cuando trabajo, principalmente, con Duke Ellington. Y fue en esa década que el género termino por definirse y tuvo un nombre propio: Exactamente en 1974, con su disco "Ethio Jazz" editado por el sello "L'Arome", aunque sus producciones discográficas anteriores como "Afro-Latin Soul" y "Mulatu of Ethiopia" ya se inscriben en esta tradición por entonces naciente.
Este estilo de Jazz recoge influencias de la música latina, el afro-beat y la tradición etíope. Combina estos elementos y profiere un sonido único que fue la tendencia principal en Etiopia durante varios años.
Lo que traigo hoy -a lo que viene todo esto- es la publicación de "Ethiopian Melodies", un disco en vivo grabado en directo en un restaurante de tradición etíope en el corazón de Nueva York por Malik Abdul-Rahmaan y Chris Hound.
La grabación, registrada en cassette por el dueño del lugar y entregada posteriormente a los dueños, emerge con una naturalidad pocas veces vista. Un sonido orgánico dividido en dos partes de treinta minutos cada una que rememora y homenajea un género fundamental para cierta geografía africana de la segunda mitad del siglo XX.
Una sonoridad que vibra gracias a un formato poco usual hoy y que le brinda al trabajo una mayor autenticidad es lo primero que deslumbra en este "Ethiopian Melodies".
Los músicos que lo construyen son, como ya ha sido dicho mas no desarrollado, Malik Abdul-Rahmaan y Chris Hound. El primero es un joven músico más ligado al hip-hop nacido en Texas que anduvo buena parte de su vida por el continente asiático (principalmente en Japón) y que lleva un tiempo vinculado al sello Paxico, del quien el segundo, Chris Hound, es el propietario. Hound es una de esas personas avocadas al re-descubrimiento de cierta música olvidada y un entusiasta a la hora de bucear en busca de nuevos talentos. Lo que explica, desde ya, bastante bien la existencia de este nuevo material del que, lamento decir, no tengo más información que la ya brindada. Espero que sea suficiente y se bajen esta gema que les salvara más de una noche de calor, como esas que se vienen.