La última carta
Quise quererte. Quise quererte desde el primer momento que pasámos 48 horas sin dejar de hablar. Recuerdo pensar que nunca nada se compararía en intensidad. Quise quererte con todo el impulso de la costumbre. Necesitaba un lugar donde seguir poniendo mi amor y ahí estabas tú. Recibiéndolo de buenas, preparado para que te cuidaran como la primera vez, como la primera mujer de tu vida no pudo hacerlo. Si mañana falto, no me busques. Recuérdame bien, con una sonrisa. En las leonas de los documentales, al subir la manta hasta tus hombros, en el te de buenas noches o en la mordida de tu gato. Te quise bien y de eso me siento orgullosa. Te dejo ir para que te cuides, para que aprendas, para que te ayudes. Sé que no sabes otra cosa que la soledad, pero yo estaré contigo. O al menos tú estarás en mi. Quise y lo hice, no me quedan remordimientos. Sólo el dolor de no poder estar. Fui y fuimos. Aunque no fuéramos y no seamos. Gracias otra vez. Perdóname el pasado en esta frase, pero fue un placer conocerte.











