Solo cuando salgo o me mantengo ocupada, las arañas de mi cerebro dejan de tejer telarañas y las voces se vuelven mucho menos nítidas.
Pero entonces vuelvo a mi encierro, y cualquier mínima cosa puede activar todo de golpe, sin anestesia, sin previo aviso...
Vivo esperando que algo malo pase. Cuando me siento bien, en el fondo, la alarma sigue encendida, diciéndome que es temporal. Que nada se ha resuelto realmente y mi mente sigue siendo un caos aunque ya no haga tanto ruido...
Las distracciones siguen siendo solo eso.
Nighean 🖤














