Obra Incompleta – Felisberto Hernandéz
Se você nunca leu nada desse autor, sugiro dar uma olhada!!! No site ciudad seva tem alguns deles - https://ciudadseva.com/autor/felisberto-hernandez/cuentos/
Sugiro começar lendo Muebles “El Canário”. É uma literatura fantástica em ambos os sentidos. Além de ideias do mundo fantástico são extremamente bem escritas. Esse livro foi comprado no Uruguai, e não sei se há muito dele em português além do conto As Hortências.
Vou colocar alguns trechos para dar uma ideia de como é a prosa dele:
“Además de ser nuestro jefe, también era dentista…Al principio, cuando yo recién me había sentado en el sillón, él hablaba de cualquier cosa; con preferencia se había preguntas y respuestas:.. Iba hacia una vitrina. Revolvía objetos ignorados por mí. La mayoría eran niquelados; tenían, sarcásticamente previstas, múltiples formas de agresividad, y su brillo y su inquietud eran como una sonrisa expectante hecha un momento antes de actuar. Mientras, él los iba tomando y dejando – com si tanteara el pan para saber si era fresco – ellos me iban alarmando y tranquilizando. De pronto tomada por segunda vez el mismo: yo ya no tenía escapatoria; pero el mismo instrumento era abandonado por segunda vez. Al caer en el vidrio o en la cubeta de donde lo había tomado, cada instrumento hacía un chasquido diferente; pero todos estos ruidos eran bruscos y hacían pensar en escapes de rabia de bichos salvajes al ver frustrado su deseo de participación. ….Después el vino hacia mí, me hizo abrir la boca, se puso los lentes en la frente, achicó los ojos y se puso a mirar como si quisiera reconocer desde un avión un pueblito en ruinas…”(Tierras de la memoria)
“…Yo podía mirar una cosa y hacerla mía teniéndola en mi luz un buen rato; pero era necesario estar despreocupado y saber que tenía derecho a mirarla. Me decidí a observar un pequeño rincón que tenía cerca de los ojos. Había un libro de misa con tapas de carey veteado como el azúcar quemada; pero en una de las esquinas tenía un calado sobre el que descansaba una flor aplastada. Al lado de él, enroscado como un reptil, yacía un rosario de piedras preciosas. Esos objetos estaban al pie de abanicos que parecían bailarinas abriendo sus anchas polleras; mi luz perdió un poco de estabilidad al pasar sobre algunos que tenían lantejuelas; y por fin se detuvo en otro que tenía un chino con cara de nácar y traje de seda. Sólo aquel chino podía estar aislado em aquella intensidad; tenía una manera de estar fijo que hacía pensar em el misterio de la estupidez. Sin embargo, él fu el único que yo pude hacer mío aquella noche….”(El acomodador)
“Todos estos recuerdos vivían en algún lugar de mi persona como en un pueblito perdido: él se bastaba a sí mismo y no tenía comunicación con el resto del mundo. Desde había muchos años allí no había nacido ninguno ni se había muerto nadie. Los fundadores habían sido recuerdos de la niñez. Después, a los muchos años, vinieron unos forasteros: eran recuerdos de la Argentina. Esta tarde tuve la sensación de haber ido a descansar a ese pueblito como si la miseria me hubiera dado unas vacaciones”. (El corazón verde)


















