Sociologias del Sur [segunda parte]
Al pensamiento único se le opone el pensamiento mestizo para salir de las falsas dicotomías. Hoy en día, en contexto de pandemia, es fundamental que los Estados trabajen con objetivos en los que predomine el Pensamiento Nacional y políticas de inclusión, especialmente las de inclusión digital, ya que existe una brecha muy grande a nivel poblacional. Por otro lado, pensar desde el sur y con el legado de las cátedras nacionales es luchar por una soberanía nacional. Es una forma de recuperar las coordenadas internas para mitigar y hacer frente al daño provocado por la colonialidad del poder y el contexto internacional de políticas neoliberales. La resistencia es con la cultura y con la producción de saberes que no nos nieguen. Dussel advierte en la entrevista sobre el desastre ecológico al que asistimos, la contaminación de los suelos, los mares, aire y demás recursos indispensables para la vida provocado por la lógica racional de la modernidad, que antepone la ganancia económica, el mérito, la capacidad y el capital financiero a cualquier otro tipo de fin. Wainsztok nos dice “nada de lo humano me es ajeno” y aunque comparto esa idea, creo necesario ahondar en aquello que entendemos por lo ajeno, lo otro. Dar soluciones satisfactorias en este contexto tiene que venir asociado a políticas de los Estados que aboguen por el Buen Vivir, que desborde el sistema político con la democratización de los procesos económicos, educación y hábitat. En ese sentido, tiene que ser un sistema que desborde los límites de lo humano. El ecocidio al que asistimos, lleva en su ADN la idea de superioridad humana por sobre el ambiente y con ella su deseo de dominarla.
Si el COVID es como relata Dussel el punto de inflexión que marca el inicio de una nueva etapa, la Transmodernidad, en la que se reacomoda la geopolítica actual, puede ser también un momento bisagra para reflexionar y constituir un Estado propio, un Estado mestizo.












