Tranquilo que las cosas buenas tardan en llegar, pero llegan. A cada día le bastan sus propias preocupaciones (Mt 6, 34). No suframos por el ayer que quedó atrás ni por las inquietudes respecto al mañana, disfrutemos el hoy. No podemos permitir que el pasado pese sobre nosotros cada vez que recordamos nuestras malas decisiones como si no fuera posible modificarlas. Aprendamos de las lecciones que nos enseña la experiencia, pero sin volver a ellas repetidamente. Hacerlo una vez con total sinceridad es suficiente. Aveces podemos tener la sensación de haber perdido el tiempo en nuestra vida, si este sentimiento nos ayuda a arrepentirnos y a recomenzar con coraje y confianza bienvenido sea, pero si hace que sintamos que nuestra vida está irremediablemente perdida, y que las cosas buenas y positivas que habríamos podido disfrutar en adelante nos están vedadas, entonces tenemos que rechazarlo. No nos dejemos acorralar por nuestro pasado. Igualmente con nuestro futuro, las cosas raramente suceden como las planeamos, la mayor parte de nuestros miedos y aprensiones son imaginarios. La mejor forma de planear nuestro futuro no es pensar en él sin descanso, sino en estar bien anclados en el instante presente. Quiero terminar citando un pasaje del diario de Etty Hillesum: "Cuando proyectamos de antemano nuestra inquietud sobre todo tipo de cosas por venir, impedimos que éstas transcurran orgánicamente. Tengo una inmensa confianza en mí: no la certeza de ver lo bien que se me presenta la vida, sino la de continuar aceptando la vida y encontrándola buena, incluso en los peores momentos" 🎼 Firestone (feat. Conrad Sewell) • Kygo | #FilosofandoConAlvarini (en Guadalajara, Mexico)














