De repente abrí los ojos y estaba ahí. Veía cielo azul, podía sentir el sol, oír el viento. No sentía frio, pero tampoco calor, era más bien una sensación agradable. Al mismo tiempo, pude sentir la caricia del agua en mi cara. Cuando me quise dar cuenta, estaba panza arriba con medio cuerpo sumergido, estaba flotando. ¿Cuándo aprendí a nadar? ¿Cuántas veces lo abre intentado? Estaba ahí, flotando y siendo arrastrada por una enorme masa de agua que a veces, se agitaba mucho y era necesario hacerle frente y otras, era calma y quietud. Podía ver como el cielo pasaba de ser una noche oscura y estrellada a ser un día celeste y brillante. Y en esta forma, vi pasar varios días y varias noches. ¿Por qué siempre estoy mirando? Me sentía mal por eso, por ser simplemente un pedazo de materia siendo arrastrada por la corriente. Pensaba que no podía ser siempre así, que en algún momento tenía que cambiar, pero hasta que pase tenía que ser paciente y esperar. Un día lloré, como hace mucho no lloraba, me libere de todo lo que me angustiaba y con el paso de los días me sentí un poco más ligera. Aun así, la mayor parte del tiempo, mi mente me hacia preguntas, algunas no podía responder y trataba de ignorar. En fin, intento acostumbrarme a esto, solo espero que sirva y al final, me lleve hacia donde tanto estoy buscando ir.















