De freestyler a artista consagrado - Lit Killah en el Teatro de Verano.
Lit Killah llenó el Teatro de Verano para presentar su primer álbum, Mawz. La cobertura del show en palabras e imágenes de Arde.
Por: Ginny Lupin
Fotos: Mel Taramasco
Mauro Monzón es uno de los principales exponentes del género urbano en Argentina. Bajo el seudónimo Lit Killah, siguió el camino “típico” de la escena, compartido con colegas como Duki, Wos o Paulo Londra: primero incursionó en freestyle, improvisando en las plazas de su zona. Le siguió El Quinto Escalón - principal competencia de rap de la Argentina y gran semillero de artistas que cumplió 10 años esta semana - y no mucho después los primeros temas solistas, el coqueteo con el reggaetón, el fenómeno del trap y ahora la consagración como artista urbano. De las plazas, a los boliches, al Gran Rex.
Esto vivió Lit Killah de manera meteórica desde los 16 años. Hoy tiene 22 y el Teatro de Verano es solo una parada más en su ascenso a las grandes ligas.
Su llegada a Montevideo se dio en el marco del lanzamiento de su primer álbum y uno de los mejores materiales que diera la movida urbana de Argentina en el pasado año. Titulado Mawz, el álbum homenajea el camino de Lit Killah desde sus primeros acercamientos a la cultura del rap (muy unida al skate y los graffitis, de hecho el propio nombre del material era la firma con la que graffiteaba en la adolescencia); hasta su realidad actual como exponente de una escena musical que no ha hecho más que crecer en los últimos años.
Mawz tiene 14 temas, incluyendo 6 colaboraciones con grandes nombres del género urbano y un freestyle completamente improvisado en el estudio. Con la producción del hit-maker Big One (y la participación del productor Oniria en algunas canciones), y moviéndose por los matices de beats un poco más electrónicos, reggaetoneros o rockeros (estos últimos cobrando fuerza al reinterpretar las bases con banda en las presentaciones en vivo); Lit Killah logró lo impensado con su primer material de estudio: unificar a la escena urbana, dejando atrás peleas históricas para dar lugar a una etapa de comunidad. Si las plazas fueron la adolescencia de estos artistas, con Mawz comienza el camino de la adultez; una madurez que se manifiesta tanto en lo musical como la comunicación entre el medio.
Quizás por eso, tres de los temas que más agitó el público anoche en el Teatro de Verano fueron el remix de Además de Mi - definido por algunos como el nuevo “Tumbando el Club Remix”; en lo simbólico de agrupar numerosos artistas de la escena para enterrar los beefs, priorizando la música - Mala Mía junto a Duki y Dejame Tranki con KHEA, dos artistas con los que Lit Killah presentó diferencias en el pasado. Es que sus seguidores festejan las constantes colaboraciones como si la escena misma se tratara de una “superbanda”, y los artistas lo saben.
Sobre las 22 horas de ayer y acompañado de una intro instrumental que adelantaba el protagonismo asumido por la banda a lo largo de la velada; Lit Killah subió por primera vez al escenario del Teatro de Verano.
Antes, promediando las 21, fue el turno de Tour Power - colectivo que reúne a los artistas locales Suite, Vema, Tomy SJ y Joakon - quienes prepararon al público para la llegada del argentino.
Así, en medio de gritos y gradas llenas de expectativa, Lit Killah abrió su show con California, corte de difusión de Mawz y gran muestrario de la exploración musical que marca esta etapa del músico (él mismo lo define como “lo más cercano a crear un estilo”). Le siguió un repaso por algunas de sus colaboraciones, tanto con colegas argentinos como con la uruguaya Agus Padilla - que no se hizo presente en el show para interpretar Tan Bien, el tema que comparten en el cual se luce por demás la sección de vientos.
Y es que si elegimos destacar dos aspectos del show que Lit Killah presentó en nuestro país, en primer lugar tiene que estar la banda. Nunca es sencillo pasar de la grabación al vivo, pero para un artista joven, cultor de un género donde la producción musical no escatima en recursos para lograr que un tema sea vistoso, el desafío de diseñar un recital que vaya más allá de cantar sobre una pista es enorme. Eso sin tener en cuenta los dos años alejados del escenario por la pandemia y el entrenamiento vocal que el artista llevó a cabo para pasar de rapear a cantar melodías.
Es por eso que el versionado de su cancionero para esta gira se lleva el oro y los aplausos. Gran trabajo que habla de una producción pensada y un artista principal que no duda en dar un paso atrás para dejar que sus músicos se luzcan cuando la canción lo amerita.
Por otra parte, otro aspecto de la realidad a la que debieron enfrentarse muchos de los artistas consagrados durante 2020/21 (como es el caso de María Becerra o Tiago PZK, entre otros) es el pasaje de las colaboraciones al vivo. Y si bien parte de la comunidad formada en torno a la escena urbana garantiza invitaciones a participar unos en los shows de otros, es también cierto que la internacionalización de su música limita estas posibilidades. Sería un caos de costos y agenda pretender que todos los artistas viajaran juntos para interpretar sus feats, pero la forma en que esto se resuelve en vivo altera radicalmente la calidad del show. Nadie quiere pagar una entrada para escuchar la voz de un artista que no está presente sonando por pista, sin embargo, esto suele ser la norma.
No es así el caso de Lit Killah, quien si bien incluyó una alta cuota de feats en su setlist de ayer (son, al fin y al cabo, los favoritos del público), supo cómo amoldarlos a su puesta en escena. Casos como el de Además de Mi fueron acortados, y en los duetos como Tu Mensaje junto a FMK, Lit Killah supo armonizar su voz en vivo con los versos grabados de sus colegas; logrando versiones únicas que hicieron delirar a la audiencia.
Uno de los grandes momentos de la noche se dio en forma de bloque a mitad del show; empezando con Bufón, single del año 2018 que marcó el comienzo de una nueva era para Lit Killah como solista, tanto en lo musical como en la línea estética que su proyecto mantiene hasta el día de hoy. Con la banda nuevamente en el foco, el artista decidió continuar su viaje al pasado y conectar con las raíces de su carrera de la mano de un freestyle sobre el beat que los músicos creaban en el momento; dando gala de la técnica que lo consagrara en el rap improvisado hace no tantos años. Este punto del show es clave para entender la profesionalización del género: del pibe que le tiraba una buena rima a Duki en los escalones de una plaza, con otro adolescente haciendo beatbox como base - a presentarse con banda completa en uno de los principales escenarios de su país vecino. Y pensar que en el auge de El Quinto Escalón la consagración era tener un micrófono compartido y una tarima como escenario.
Para cortar con la nostalgia y responder a lo que mide en redes (teniendo en cuenta que un hit actual es definido sólo a través de un challenge de Tik Tok), llegó el turno de La Trampa es Ley; último single solista del artista, que samplea un clásico del Chaqueño Palavecino para una vez más tender fronteras entre distintos géneros musicales. Si se quiere, el encuentro entre la tradición argentina de antes, y la música que los posiciona a nivel mundial en la actualidad.
Si bien breve, el show fue extremadamente dinámico, manteniendo la energía tope en cada momento. Mientras canta hit tras hit, Lit Killah recorre el escenario con comodidad, se ríe y agradece al público con una cercanía familiar. Y el público responde, entre otras cosas, porque hablan su mismo idioma.
No sólo se trata de gente joven admirando a gente joven, sino que manejan los mismos códigos, entienden y disfrutan de una cultura compartida. Por eso cuando Lit Killah comenzó a streamear por Twitch durante la pandemia sus transmisiones rápidamente se llenaron de comentarios y en cuestión de semanas su nombre estaba instalado en la comunidad streamer; porque los mismos chicos que hacen coreografías virales en TikTok al ritmo de En La Oscuridad, miran a otros chicos jugando videojuegos en vivo en Twitch, se tiñen el pelo de blanco, se visten con un mismo estilo.
Y quizás sea esa conexión desde lo generacional que hace genuinas las interacciones de Lit Killah con su público uruguayo, a kilómetros de distancia del retrogusto demagogo que tantas veces dejan los artistas internacionales reiterando lo fantástico que es Uruguay. De alguna manera, un “gracias guachines” de Lit Killah es más significativo.
El cierre fue con Apaga El Celular, su primer hit, que maneja un sonido muy diferente al Lit Killah de Mawz, pero se adapta bien al formato de banda completa. La gente grita, el artista sonríe. Piden bis y cumple.
Lit Killah volvió entonces para Flexin, single que con la producción de Bizarrap se convirtió en el primer hit de la pandemia. Y esta vez sí, con una ronda de aplausos, se despidió de su público; listo para volver a Argentina.
Allá lo espera la casa que comparte con FMK, Rusher King y Tiago PZK; una suerte de Factoría de Warhol trapera que frecuentan también Duki y su novia Emilia, María Becerra, el productor Big One, streamers como El Demente, entre otros. Así, rodeado por “los de la casa”, la filial reducida de “los del espacio” (colectivo extendido que incluye visitantes y amigos); Lit Killah y su comunidad seguirán transformando la escena musical de la región, con nuevos sonidos, nuevas reglas y - sin dudas - mucha nueva música.