XX.
Decepción
Dicen que para aprender hay que estrellarse, pero la vida es más complicada, sentir el dolor de decepción y que te fallaron es como sentir un golpe en el dedo pequeño, doloroso pero temporal.
Lo que no es temporal es el recuerdo de la traición, entre más duele la decepción más fuerte queda el recuerdo. La vida tiene altibajos y sientes que no hay salida y que no existen las personas leales, duele tanto decepcionarse de alguien.
Pero duele más tener una decepción por una derrota, sientes que eres fracasado, que no vales, que en la vida hay más competencia y tú fracaso es tan grande que sientes no poder volver a levantarse. Es ahí cuando recurrimos a los pequeños placeres de la vida, el atardecer es un claro ejemplo de que hay esperanza de un nuevo día, llega cuando el día está pesado o lindo, y está conectado a la noche, oscura como quedan nuestros sentimientos después de sentir un dolor decepcionante.
Por eso el atardecer me da esperanza porque ver su belleza me demuestra que la vida es bonita, y no rendirme es una salida para conseguir el triunfo, la vida te dará decepciones, pero disfrutarla te recordara que se puede si tú quieres.
H-A
















