Appa (Ali Kazmi) no está feliz con el comportamiento de su hijo Arjie (Arush Nand, en la versión infantil y Brandon Ingram en la adolescente). Le molesta que haga cosas de "niña" como bailar o actuar, y así se lo hace saber. En la Sri Lanka de 1974, hay cosas que todavía están mal vistas, pero, afortunadamente, el niño tiene a Radha (Agam Darshi), su mucho más flexible tía, que se convierte en una brisa de aire fresco. Proveniente de una familia pudiente, el primer contacto que tenemos del protagonista es una "boda" en la que él juega a ser la esposa y su hermana Sonali (Araina Nand y Vehara Abeygunawardane en las versiones de la niña y luego adolescente) el novio. Cuestión que tambièn preocupa a su madre (Nimmi Harasgama); el retrato familiar se complementa con el primogénito Diggy (Avlok Wignaraja y Hidaayath Hazeer).
Sin embargo, esta historia atraviesa una etapa conflictiva de la historia del país, cuando la guerra civil entre tamiles y cingaleses alcanza su punto màs álgido, entre los setenta y los ochenta (el conficto culminó en 2009). Lo rutinario de la escena se quiebra cuando Radha (tamil), en pareja con el cingalés Anil (Ruvin De Silva), es atacada junto a otros pasajeros en un tren, salvándose milagrosamente. Ella, un alma libre, se ve forzada a abandonar a Anil y a casarse con otro hombre.
Los años pasan y Arjie, ya convertido en un adolescente, es enviado a una escuela secundaria, adónde recibe el ya habitual desprecio por su condición étnica, pero donde también conoce a Shehan (Rehan Mudannayake), otro adolescente que le muestra que afuera hay un mundo en el que chicos como ellos son libres para vivir su sexualidad diferente y escuchar a David Bowie, Eurythmics o Bronski Beat. A diferencia de Sri Lanka, adonde convertirse en pareja los puede llevar a prisión.
El autor de la novela en la que se basa, Shyam Selvadurai, también es el responsable de firmar el guión mientras que Deepa Mehta emprende la tarea de poner imagenes y colores a una historia de a ratos simpática, otras veces romántica e incluso feroz, en cuanto muestra la brutalidad de la guerra civil que azotó al país asiático. A tal punto, tenemos a un personaje secundario conectado con la familia protagonista, pero también con la lucha armada de los tamiles: Jegan (Shivantha Wijesinha), convirtiéndose en un motivo más de conflicto entre los padres de Arjie y compañía.