Su teléfono había comenzado a sonar tomándola por sorpresa, giró sobre sus talones en el momento en que otro cuerpo se interponía en su camino, haciendo que casi soltara el vaso que traía aferrado entre sus dedos y salpicara algo del líquido sobre su propia vestimenta. —¡Cielos, lo siento mucho! —Exclamó al instante, retrocediendo un paso mientras sus ojos se enfocaban plenamente en las ropas ajenas. ---Disculpa, no fue mi intención. ¿Estás bien? ¿No te salpiqué, verdad? ---Bajó la mirada a su vaso. ---Juro que sólo es agua. ---Consideró conveniente aclarar, para evitar mayores preocupaciones en la persona contraria.














