En 1610, un telescopio mejorado de 20 aumentos permitió a Galileo Galilei descubrir aquellos cuatro "planetas" que se movían alrededor de Júpiter. Los bautizó con los nombres lógicos de Europa, Ío, Calisto y Ganímedes; ¿Por qué lógicos? Pues sencillamente porque son los nombres de las amantes de Júpiter en la mitología, a lo que hay que añadir que Ganímides era varón. En conjunto, Galileo dedicó el descubrimiento a aquellos que detentaban el poder en la Toscana, los poderosos señores Medicis y les llama en su Siderius Nuncio como los "planetas mediceos".
Afortunadamente la historia y el tiempo entierran a los poderosos y a su poder hasta convertirlos en nada y nada es lo que nos obliga hoy a llamar a esas lunas en honor a los que no lo tienen sino al ser que contra toda incoveniencia los descubrió: Galileo Galilei.
Las cuatro lunas mayores del sistema joviano se les llama por supuesto, por completa lógica y honor, Lunas Galileanas.















