Los Candidatos ante el Comité Federal
Este sábado, el Comité Federal del PSOE se reúne con el objeto de marcar el calendario de su próximo Congreso Federal y, por ende, de la convocatoria para la elección de su Secretario General mediante votación individual, secreta y directa de sus militantes. A pesar de que suenan los nombres de Pedro Sánchez, Susana Díaz y Patxi López, ninguno de ellos ha proclamado su precandidatura. ¿Por qué?
Todos ellos deben esperar a los movimientos que se están realizando y que cristalizarán en el calendario y el Reglamento para la elección del Secretario General que, según el artículo 5 de los vigentes Estatutos del PSOE, debe aprobar el propio Comité Federal.
La primera idea del aparato (los conocidos barones) es que la elección no llegue a realizarse. Esta tendencia es natural dentro del PSOE: la proclamación de valores electorales integradores dentro de sus Estatutos y la reticencia manifiesta a celebrar dichas elecciones por parte de sus dirigentes. El ejemplo más cercano fue las presiones sobre la ministra Carme Chacón para que no presentase su candidatura contra Rubalcaba en 2011 para las primarias a la Presidencia del Gobierno.
La situación actual del partido hace imposible, a pesar de los intentos del aparato, que no se presente más de un candidato. Además de los mencionados, hay que contar con la histórica corriente Izquierda Socialista que ya presentó candidato (Pérez Tapias) en la única elección a Secretario General realizada y que acabó con la victoria de Pedro Sánchez en 2014.
Aquí entra la segunda estrategia del aparato: la reducción de las alternativas posibles. En este sentido, las negociaciones entre el PSC y el PSOE para que el primero tenga más autonomía a cambio de no participar en la elección de Secretario General del PSOE, es un movimiento para reducir el sector crítico. Teniendo en cuenta que el PSC es la segunda federación en militantes, tras Andalucía, y que son el bastión de apoyo de Pedro Sánchez, ello supondría un duro golpe a su supuesta candidatura. Al tiempo que reforzaría al candidato del aparato frente a posibles “outsiders” de otras facciones.
La tercera estrategia es el dominio de los tiempos. Cuanto más se alargue la elección del Secretario General más posibilidades de que el aparato pueda “purgar” a los disidentes y crear una candidatura potente y de “consenso”. Por ello, el sector crítico (Sanchista o no) pretende un Congreso Federal ya, mientras que el aparato lo prefiere para Junio como fecha más cercana.
Si todo ello no fuese suficiente, al aparato le queda una jugada arriesgada pero rotunda: cambiar las reglas de elección. El Comité Federal podría hacer una interpretación laxa de los Estatutos y buscar un sistema de elección diferente a la elección directa por parte de los militantes, en concreto, la vuelta a la elección del Secretario General mediante el Congreso. A pesar de lo que pueda parecer, los cambios de reglas de elección en el PSOE se han realizado siempre saltándose la legalidad vigente o, como mínimo, bordeándola. El ejemplo más claro es, precisamente, la convocatoria de la elección a Secretario General de 2014. Rubalcaba creó un sistema “ad hoc” (no recogido en los Estatutos) y que fue refrendado por el Congreso Federal posterior a la elección de Pedro Sánchez.
Una elección en Congreso es más fácilmente “controlable” que una elección directa entre militantes. Como digo, es una decisión controvertida pero posible.
La complicación del tablero hace que los posibles jugadores piensen cuál será su próximo movimiento, más sabiendo que el árbitro puede variar las reglas durante la partida. Por eso todos esperan al Comité Federal para postularse.