Es ya el cielo. O la noche. O el mar que me reclama
con la voz de mis ríos aún temblando en su trueno,
sus mármoles yacentes hechos carne en la arena,
y el hombre de la luna con la foca del circo,
y vicios de mejillas pintadas en los puertos,
y el horizonte tierno, siempre niño y eterno.
Si he de vivir, que sea sin timón y en el delirio.
Pieza poética titulada Es ya el cielo...,de Gilberto Owen, poeta mexicano del grupo de los Contemporáneos. Como anécdota: Mario Santiago Papasquiaro, poeta y el mejor amigo de Roberto Bolaño, tiene dos versos que son una cita del último verso del presente poema de Owen, dice:
que sea sin timón y en el delirio.
Versos que Bolaño utilizaría después como epígrafe de su novela La pista de hielo. Bolaño afirmaba que Papasquiaro era el inventor de esos versos, de seguro era una broma literaria a la manera de Borges. Mario Santiago Papasquiaro murió atropellado por un automóvil mientras caminaba y leía por la calle.