Let's play volleyball.
Cuando unas chicas que se encontraban jugando al volley en las canchas llamaron su atención, diciéndole si quería jugar ya que les faltaba una, Greer aceptó sin problemas. Todo iba bien, aunque estaba bastante distraída y había perdido varias pelotas. Por esa razón una de las chicas de su equipo creyó que tirarle la pelota a la cabeza sería buena idea. —¿Qué demonios sucede contigo? Idiota —. Exclamó la castaña, así fue como comenzó la discusión, que terminó con Greer recibiendo un golpe que hizo sangrar su frente, y la otra chica sobre el suelo.
Greer no quería seguir con aquello, por lo cual se alejó, adentrándose en el vestuario de los hombres, que era el más cercano y estaba vacío. Escuchó pasos, por lo cual comentó de mala gana. —Sí, sí, soy una mujer. Te aviso antes de que grites como niñita o algo así, y ahórrate los comentarios porque no querrás terminar como aquella chica en el campo —. Espetó y comenzó a limpiarse la herida, tratando de ver en el espejo si era muy profunda, aunque no creía aquello. No sabía si los pasos que había escuchado eran reales, o de quién eran, pero realmente le valía.










