Para Ahmik. Don't be so harsh on me.
Luego de aquel mensaje de su mejor amigo, Greer no sabía si salir corriendo de la universidad, o si realmente ir a encontrarse con él en el salón de música. Sabía que el rubio le dejaría caer un sermón enorme y doloroso, porque quizás se lo merecía. Aunque aún la castaña no entendía qué era lo que había estado tan mal en su comportamiento. Sólo era una adolescente de dieciocho años con una confusión, ¿acaso aquello podía ser tan grave?
Finalmente decidió que iría a encontrarse con él, no podía ser tan malo. Si Ahmik la escuchaba primero, antes de decir cualquier cosa, no podía ser tan malo. O por lo menos eso esperaba Greer. Salió de su habitación sin volver a pensarlo, porque si lo hacía probablemente se quedaría allí encerrada hasta que su mejor amigo fuera a buscarla y la sacara de la cama jalando su cabello. Y realmente no quería eso. Además, cuanto más tiempo pasara, más graves serían las palabras del chico.
Cruzó la casa de su fraternidad, las habitaciones, y parte del campus para adentrarse en la facultad de música. Allí buscó el salón. Al llegar, miró alrededor, parada frente a la puerta. Estaba a punto de darse la vuelta pero no lo hizo, sino que la abrió y se adentró en el lugar. Antes de siquiera poder divisar al rubio, soltó:
—Sé que vas a regañarme, y está bien. Pero antes quiero que sepas que no hice nada extraño, sólo nos besamos. Que no estoy saliendo con él, y que no es un patán conmigo como lo es con las demás. Sé que le rompí el corazón a Seth, pero estoy intentando arreglar las cosas con él. Y prometo que intentaré dejar de estar confundida, pero sólo tengo dieciocho años y no creo que sea pecado sentirme atraída por dos personas —. Habló tan rápido, que dudó siquiera escucharse a ella misma. Luego miró alrededor, y al encontrarse con su amigo elevó los hombros, como diciéndole "va, ahora escucho tu regaño".














