¿Melanie? ¿Alguien ha visto a Mel?
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¿Melanie? ¿Alguien ha visto a Mel?
—Es curiosa tu teoría sobre el amor.— Reconoció, dirigiéndole una mirada ausente, con sus ojos momentáneamente entrecerrados y pose reflexiva.— Aunque por mi parte, me reconozco incapaz de elaborar alguna propia... al menos, alguna satisfactoria. Si la comparación no suena demasiado presuntuosa, mi corazón está intacto como el pistilo de un... mero capullo de flor—
Melanie suspiró mientras salía de la habitación. Recién había llegado de las pequeñas ''vacaciones'' que se había tomado, que en realidad no habían sido tan vacaciones. Había salido apresurada, ya que debía ir por un libro a la biblioteca, pero su distracción provocó que la chica chocara con alguien, impacto que casi la hace caer al piso. — ¡Oops, lo siento! ¿Estás bien?
Let's play volleyball.
Cuando unas chicas que se encontraban jugando al volley en las canchas llamaron su atención, diciéndole si quería jugar ya que les faltaba una, Greer aceptó sin problemas. Todo iba bien, aunque estaba bastante distraída y había perdido varias pelotas. Por esa razón una de las chicas de su equipo creyó que tirarle la pelota a la cabeza sería buena idea. —¿Qué demonios sucede contigo? Idiota —. Exclamó la castaña, así fue como comenzó la discusión, que terminó con Greer recibiendo un golpe que hizo sangrar su frente, y la otra chica sobre el suelo.
Greer no quería seguir con aquello, por lo cual se alejó, adentrándose en el vestuario de los hombres, que era el más cercano y estaba vacío. Escuchó pasos, por lo cual comentó de mala gana. —Sí, sí, soy una mujer. Te aviso antes de que grites como niñita o algo así, y ahórrate los comentarios porque no querrás terminar como aquella chica en el campo —. Espetó y comenzó a limpiarse la herida, tratando de ver en el espejo si era muy profunda, aunque no creía aquello. No sabía si los pasos que había escuchado eran reales, o de quién eran, pero realmente le valía.
--¡Peluche, ven!-- gritó cuando su gatito salió corriendo. Lo tenía escondido en su bolso de mano porque sabía que no lo podía tener allí, pero había escapado de este. Dejó sus bolsos y corrió algunos metros detrás de su mascota, luego frenó en seco cuando se dio cuenta que lo perdió de vista y volteó exhausta para hablarle a la persona que tenía atrás, --¿No viste para donde fue un gatito? Blanco, pequeño, con cara de malo y un moño celeste.
Starter #1
Sumergido entre sus pensamientos, mantuvo inconscientemente la mirada con una de las tantas personas que andaban por los pasillos repletos. Se percató de ello cuando, segundos después, observó la manera en la que los libros que aquella persona cargaba sobre sus brazos, caían al suelo con desorden. Al verlo se acercó para ayudarle a recogerlos y, sonriéndole con modestia, le devolvió dos de ellos.
Estaba en la biblioteca mirando un par de libros que necesitaba para una de sus asignaturas cuando notó que alguien estaba cerca de una sección a la que ella casi no se acercaba.─ Si vas a leer éso, te recomiendo que lo hagas bajo tu propio riesgo. No es la clase de lectura que yo recomendaría...
Hey, creo que esto es tuyo...
—Musito el rubio mientras se atrevía a hablarle a la persona que se encontraba a su lado. El rubio se encontraba dando un pequeño paseo alrededor de Stanford, hasta que se encontró con un ramo de flores—.