El refranero y yo
A quien madruga, Dios le ayuda No quisiera yo contradecir al Altísimo, pero levantarme a las 4 de la mañana me haría sentir más en The Walking Dead que en The Office.
Que las cafeterías no estén abiertas, no me ayuda.
No disponer de transporte público, no me ayuda.
Que un chaval 10 años más joven que yo vuelva de fiesta y me recuerde que ya no estoy para estos trotes, no me ayuda.


















