Queerizando el Espacio Público:
Una reseña sobre la obra de Santiago Reyes
Texto e Ilustración por Ismael Chock Edición y corrección de estilo: Julia Coronado Pin
Tráfago estima pertinente republicar la reseña de su blog hermano GuayaqueerCity. Ellos agudamente contextualizan la realidad que nos aqueja a los actores culturales y ciudadanos en general, a la hora de enfrentarnos al espacio público; este sitio al que sólo podemos acceder dopados con una ilusoria noción de libertad, siempre y cuando seamos silentes y complacientes a las tendencias y posturas legitimadas por el sistema que nos rige. A continuación el texto:
Estando parados en las afueras del palacio de Carondelet, cruzamos a la acera de enfrente y nos encontramos con el Centro Cultural Metropolitano de Quito o como todos lo conocen, el MET. GuayaqueerCity se dispuso a visitar la muestra La intimidad es Política de la curadora Rosa Martínez Delgado. El aparataje mediático producido por el ‘‘Milagroso Altar Blasfemo’’, del colectivo Mujeres Creando: la denuncia generada por la conferencia episcopal que causó una marcha por parte de los grupos eclesiásticos, y la reapertura del ala superior del Centro Metropolitano donde se ubica la obra pero ahora con un horario de visita programado; ha ensombrecido el diálogo del resto de las obras presentes en la muestra. Creemos necesario ampliar la atención a la curaduría completa, recordando que la tarea (y no única función) del curador es poner en diálogo las relaciones lingüísticas, temáticas, formales, conceptuales y prácticas entre el grupo de obras seleccionadas. Lo interesante es dar lectura a los posibles diálogos o subterfugios y desde la crítica misma, teniendo en cuenta que de cierta forma, la institucionalidad termina absorbiendo y homogeneizando todo.
Así, poco a poco el paso del tiempo va adormeciendo la memoria. ‘‘Eric et Moi Dormant’’ de Santiago Reyes, no solo es una de las otras obras parte de esta muestra sino que también fue parte de la Bienal de Cuenca del 2007, haciendo uso del espacio público como medio para poner en display esa noción de lo que puede ser considerado como un acto íntimo. ¿Existe acaso un gesto de denote mucha más intimidad y vulnerabilidad como el dormir junto a la persona amada? Solo pensar en dormitar en el espacio público nos colocaría a muchos dentro de conflicto, dentro de un estado de constante acecho. Incluso la situación se podría agraviar si la persona que te acompaña es de tu mismo género, en un contexto como el nuestro.
El contexto nacional del Ecuador, cuenta con recursos limitados, situaciones institucionales precarias y demás males que aquejan el sector dedicado al arte contemporáneo. ‘Para muestra un botón’: el uso egocéntrico y megalómano del Palacio de Carondelet como vitrina museo de los implementos automasturbatorios de la desinflada imagen del regimen actual; cuyo gasto ha sido socializado públicamente y asciende a alrededor de 446,800 más IVA. [1]. Sin el afán de sonar cansino, reitero que la despenalización de la homosexualidad en nuestro país es un hecho en el año 1998. Apenas 11 años después, la presencia simbólica de ‘‘otro tipo de afectos’’ creó escozor en la retina del transeúnte promedio de la ciudad de Cuenca. El habitar de una ciudad es el derecho a ejercer ciudadanía. ¿Qué serían las ciudades sin sus habitantes sino meros espacios materiales carentes de sentido? ‘’Eric y yo durmiendo’’ fue censurado según el artículo 6 de la ordenanza que regula la instalación y control de la publicidad y propaganda exterior, que prohíbe promover la violencia, el racismo, el sexismo, la intolerancia religiosa o política, o todo lo que afecte la dignidad del ser humano. En aquel entonces el director municipal Pablo Barzallo estaba encargado de hacer cumplir los reglamentos y ordenanzas municipales. Para ser exactos la fecha de publicación de esta ordenanza fue el 26 de Febrero del 2007. La historia no hubiera sido la misma si la obra hubiese sido montada después del 24 de Febrero del 2016; cuando se emitió la ordenanza para la inclusión, el reconocimiento y respeto a la diversidad sexual y sexo genérica en el cantón Cuenca. Esta ordenanza tiene su génesis en la creación de la Constitución de la República del Ecuador 2008:
En el Art. 23 de la Constitución se reconoce que las personas tienen derecho a acceder y participar del espacio público como ámbito de deliberación, intercambio cultural, cohesión social y promoción de la igualdad en la diversidad. El derecho a difundir en el espacio público las propias expresiones culturales se ejercerá sin más limitaciones que las que establezca la ley, con sujeción a los principios constitucionales.
En el Art. 11, numeral 2 de la Constitución, establece que todas las personas son iguales y gozarán de los mismos derechos, deberes y oportunidades y que nadie podrá ser discriminado/a, entre otros motivos, por razones de sexo, identidad de género, y orientación sexual; ni por cualquier otra distinción, personal o colectiva, temporal o permanente que tenga por objeto o resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio de los derechos; que la ley sancionará toda forma de discriminación y que el Estado adoptará medidas de acción afirmativa que promuevan la igualdad real en favor de los titulares de derechos que se encuentren en situación de desigualdad.[2]
Me asalta la pregunta sobre si las vallas publicitarias también constituyen el entramado del espacio público, y creo que sí lo conforman, pero están ligadas a parámetros meramente económicos. Puede ser también considerado como un no-lugar, un espacio donde la vista solo transita por un breve espacio de tiempo; al haberse develado un gesto tan íntimo y poético, (sin contar el guiño a la historia del arte: Félix González Torres – ‘‘Untitled’’ billboard of an empty bed). La idealización simbólica de la masculinidad y los ideales nacionalistas heroicos, es una carga que pesa sobre la camiseta de la selección del Ecuador. De cierta manera se ha privatizado el imaginario público con esta representación, asociándola a prácticas cotidianas que se han vuelto el índice de una heterosexualidad obligatoria. Una pausa breve es necesaria para pensar y recordar el uso de vallas publicitarias con imágenes que no representan la realidad contextual. Habermas diría que la ciudad es sobre todo el espacio público donde el poder se hace visible, donde la sociedad se fotografía, donde el simbolismo colectivo se materializa.[3]
Nuestra presencia no debe ser invisibilizada en el espacio público con nuestros propios cuerpos. Que el performance de nuestro propio cuerpo sea un ente que combata la extrema religiosidad y se funda con el calor tropical de América Latina. Girando la mirada hacia el sur, ‘‘Dancing Southward’’, es una posibilidad mirar en sentido contrario, de generar una trama, un registro del paso y al mismo tiempo sirve para pensar sobre la movilidad dentro de la ciudad. Reyes deja que el movimiento y el clima dejen un rastro sobre la camiseta que usa, haciendo así que el sudor borronee la frase que está escrita en su espalda. El uso específico de cierta música íconica en la comunidad GLBTIQ, sirve también junto al baile como una estrategia para queerizar la ciudad; y cuando digo queerizar no me refiero a limitar sino a expandir las lecturas, ya que todos estamos inmersos en mayor o menor medida en los tejidos urbanos. Entonces, ¿por qué no tomar posesión de estos?
Comencemos a pensar el mundo como nuestra tarima y espectáculo al mismo tiempo.
REFERENCIAS:
[1]http://www.elcomercio.com/opinion/opinion-columnistas-xavierandrade-feria-carondelet.html#.WbBTLltXAd8.facebook
[2] Constitución de la República del Ecuador 2008
[3] Haber, Jürgen. The Structural Transformation of the Public Sphere. An inquiry into Category of a Bourgeois Society. 1993











