( @gvias ) 013. en el ajetreado mercado de un pueblo pesquero.
En medio de una multitud, a Einar no le importa ser un estorbo. La gente pasa y chocan con él, sin embargo ni se inmuta. Llevaba en la mano una bolsa de papel kraft con cacahuates dentro, y observando a la gente se llevaba lentamente uno por uno a la boca, disfrutando la textura y el salado sabor. Tal vez quien lo viera diría que se ha vuelto loco, pero son esos momentos lo que lo traen de vuelta a la tierra y fuera de su burbuja. Llevaba días sin salir de casa, en un estado cíclico en el que se sumergía en sus obras y después se obligaba a socializar y vivir para tomar más inspiración para volver a lo mismo. Sus ojos marrones, súmamente observadores, se volvían hábiles para encontrar los detalles y es por eso mismo que divisó cara conocida a la distancia de inmediato. No dudó en tomar paso tras paso para su encuentro. “Sabía que los atenienses estaban en la ciudad pero creí que iba a ser lo suficientemente hábil como para no tener que toparme a ninguno.” Dice cuando está lo suficientemente cerca, con la mirada todavía entre la gente, evasivo.












