Yo soy Einar Christie. 26 años. Originario de Edimburgo, Escocia. Artista gráfico, pintor e ilustrador. ( Cupo h4 / Círculo de Minerva )
Tablero / Biografía / Post Conexiones / Mp3

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Yo soy Einar Christie. 26 años. Originario de Edimburgo, Escocia. Artista gráfico, pintor e ilustrador. ( Cupo h4 / Círculo de Minerva )
Tablero / Biografía / Post Conexiones / Mp3
comisuras tironean apenas de comisuras, en gesto que no termina por ser una sonrisa pero sí el principio de una, algo que supone suficiente. se acerca hacia él dejándose caer a su lado, si bien es cuidadosa al hacerlo debido a prendas que no eran precisamente las más cómodas. en el bolsillo de su abrigo encuentra cajetilla metálica donde guardaba cigarrillos armados, saca dos, uno lo lleva a los labios y lo enciende en gesto veloz ; para luego extender el cigarrillo restante junto al encendedor en dirección a mayor, ofrecimiento claro. “lamento que los hayan arrastrado a esta mierda.” menciona al momento en que aparta el cilindro de propios labios, luego de aquella primera pitada que se sintió necesaria, cual oxígeno.
Alza las cejas, acepta el cigarro y el encendedor. “ Bueno... ” Comienza, pero se ve interrumpido por la ansiedad de prender el cilindro lo antes posible. Quema el extremo, le da una gran calada y retiene un par de segundos el humo en el pecho. Lo expulsa al hablar: “ Últimamente a nosotros nos dan el mismo control que a ustedes dado a temas recientes. ” Le confiesa. Imagina que en la mente de los americanos muchas incógnitas sobre la naturaleza de las órdenes del Círculo de Minerva cruzan, pero ninguno de ellos seis puede contestar la mayoría, aún siendo enigmáticos al respecto. “ Yo sé que tu confías en mí. ” Lo dice como un hecho. No voltea a verla, simplemente lo deja en el aire. “ No espero que los demás lo hagan, no aún. Pero tal vez si esa sensación puedes tener tú conmigo, puedas llegar a confiar en los otros cinco también. Sé que parece que hemos venido sólo a espiarlos como ratas, pero la intención va más allá. ”
da un pequeño paso hacia atrás cuando escucha su respuesta negativa. sabe que su actitud no debería de tomarle por sorpresa, nunca han sido necesariamente cercanos, y aún así, le sorprende lo directo que es. "no, estoy bien." responde incluso después de que le invita a tomar asiento. "einar, sé que no soy tu persona favorita. pero, tampoco hice algo para que tengas que ser grosero conmigo."
Hace un esfuerzo muy grande por no soltar una exhalación exagerada enfrente de ella. Esta reunión está consiguiendo agotar la paciencia de su cuerpo, pero no solo está exhausto de las exigencias sociales que conlleva, si no de la promesa que intentó hacerse hace una semana sobre cambiar su actitud o morir en el intento. No es precisamente su don resultar encantador, así que cuando lo intenta, el resultado es un poco contradictorio: “ Sugar, siéntate por el amor de Dios. ” Enlaza su mirada en la ajena, tratando de que al menos sus ojos comuniquen que no es una amenaza, es una genuina invitación. “ La cortesía no es lo mío, princesa. ” Es su mejor excusa.
"alcázar-loughty," le corrige, siempre estricto con el apellido compuesto por el orgullo con el que lo porta. y, ¿para qué mentir? porque cualquier oportunidad de joderlo aunque sea mínima es tomada. "hm, la verdad es que le caigo bien a mucha gente aquí. de hecho me atrevo a decir que tú eres el único que parece tener una molestia en el culo constantemente," tuerce ligeramente las comisuras, antes de sonreír con una amenidad envidiable. eso es porque tiene que mantenerse al margen, incluso si presencia allí lo está desesperando. "¿qué pasa? ¿eres demasiado para nosotros?"
Solo inhala profundo ante la corrección que no pidió y no le interesa. No se mueve ni un centímetro, haciendo evidente la incomodidad de que no quiere tenerlo a un lado, aunque contrario parece estar divirtiéndose con esa información. El primer comentario que lanza no le hace ni cosquillas, pero para la segunda pregunta, voltea la cabeza y la ladea como si no entendiera a qué se refería. “ De hecho, así es. ” Dice hasta con orgullo. Si creía que Einar iba a negar una cosa como esa estaba equivocado. Lo mejor (o peor) es que genuinamente lo creía: no todas las personas están a la misma altura, incluso en la crema innata de la sociedad americana. No porque esté rodeado de cerebritos y riquillos significa que pueden ser como él. “ ¿Qué esperabas que dijera, huh? ¿Que tú y yo somos iguales? ” Chasquea la lengua, se inclina hacia él y acerca los dedos lo suficiente como para hacerle un gesto en la barbilla, uno insolente, como un falso coqueteo, provocador. “ No te equivoques. ”
risa que emerge no tiene festín ni eco, apenas rumor rasposo. no cruza miradas al instante, pero algo en pulso se quiebra — ese tambor sutil que se agita cuando cercanía se vuelve lenguaje no hablado. ele. siempre le ha parecido un apodo demasiado íntimo, demasiado permisivo. no lo refuta. ‘ si vamos a mentir frente a las cámaras, al menos que sea con estilo. ’ diestra se desliza al abrigo, extrae con maña el rollo ilícito ya armado. sin pedir permiso ( nunca lo ha hecho bien ) arrebata el encendedor, ese artefacto anodino que aún conserva el calor de otra palma. prende cilindro con precisión aprendida en madrugadas sucias, da calada honda, y aunque el humo arde hasta el pecho, no lo deja escapar. cuando extiende el gesto hacia él, ofrecimiento se convierte en gesto pactado, casi tribal, como quien comparte no vicio, sino un secreto.
Se queda con las manos vacías cuando le arrebata el fuego, los dedos danzantes, aireados. La observa de reojo encender el porro y exhalar el humo, que con la apariencia gélida de su alrededor, pudiera parecer que es a consecuencia del clima nevado. Se levanta el cuello del abrigo en un intento de detener que el viento se escape dentro de la ropa. Después toma con cuidado, con dos dedos, el cigarrillo y se lo lleva a los labios, calando del mismo volteando hacia el lado contrario, irónicamente tratando de que no inhale lo quemado, sin realmente caer en cuenta que de todas maneras estaban fumando lo mismo. Devuelve el cilindro mientras retiene el humo en los pulmones, y un par de segundos después lo exhala con desdén. No dice mucho, mas bien se dedica a analizarla. Los ojos ámbar del muchacho cruzan con los marrones ajenos, y luego hacia sus labios: no particularmente en deseo (aunque podría darse a sugestión), solo una inspección de sus movimientos. Devuelve la mirada hacia enfrente, paisaje no era muy hermoso, estaba inundado de camiones y puertas a bodegones que daban a estudios justo como el que tenían detrás.
"sí, ¿unas partidas cuando salgamos de aquí?" no se toma primeras palabras a corazón, ni postura ajena como algo personal. él, por su parte, también se siente al borde, pero le resulta más sobrellevable al saber que hará algo que disfruta después. cuenta las horas casi con los segundos. "si convencemos a alejandro, salen competitivas."
Levanta lento la mirada hasta dar con el rostro contrario. Se pasa la lengua por los dientes, y decide patear despacio la silla que tenía enseguida, una invitación silenciosa a que se sentara a su lado, un privilegio que le permitiría solo a pocos. “ ¿No te estás quedando en el Airbnb de Astoria? ” Le pregunta curioso. “ No he traído ninguna consola porque tenía la esperanza de que pudiéramos irnos hoy mismo. De verdad que no estar en casa me tiene mal. ”
no se molesta en ocultar deleite cuando contrario repite su guión, obviando que lo acaba de obligar a hacerlo. “ de maravilla, einar, gracias por preguntar. ” contesta sin atisbo de ironía. “ ¿hiciste mucho estos dos meses? ” le encantaría saber exactamente cómo ha ocupado el tiempo, pero se debe más a necesidad de sentirse en control respecto al resto de su grupo que genuina curiosidad al respecto. ríe ligeramente al escuchar lo siguiente, arrugando la nariz pues le cuesta imaginarse a sí misma diciendo aquello con todo su pecho. “ ah, no estoy tan preocupada, soy excelente mintiendo. ” admite, no se trata de cualidad que le avergũence o que se esfuerce en ocultar. “ es todo un honor para mí poder compartir con los atenienses, son el grupo más acogedor que he conocido en mi vida. ” continúa palabras ajenas con diversión, finalizando en una pequeña carcajada. “ deberían darnos un oscar por mentir tanto. ”
Cruza los brazos al hacer memoria. “ Fui de Dover a Boston, a Edimburgo, a Nueva York. Después a Barcelona, a Madrid y de vuelta a casa, y después de vuelta a Nueva York. ” Trata de desvelar que estaba un poco cansado de volar en círculos. “ De gira artística. ” Exagera, no tenía nada que ver con una búsqueda creativa, si no de conservar una reputación que sus padres desesperadamente intentan que mantenga. Escuchando a Poppy aceptar su don, Einar hace un gesto subiendo momentáneamente las cejas. Recuerda la semana en que se quedaron en el Loch Tulla y el comentario de Isolde sobre conseguirse a 'La Poppy Ateniense'. Sin duda no había un solo americano como ella. “ Acogedor. ” La imita. “ Comprendo por qué no te sientes intimidada: en este documental tienen suerte de tenerte a tí. ” Admite. “ —En cambio a uno, seguro lo recortan. Nadie quiere ver mi bellísimo rostro en ningún lado y no los juzgo. No es precisamente mi fuerte ser encantador. ”
NICHOLAS GALITZINE FOR TINGS MAGAZINE (2022)
todo en ella se tensa — no por amenaza, sino por reflejo : la palabra amigos en boca ajena siempre le ha sonado a amenaza velada. se acomoda, no por obediencia, se dice ; cada movimiento parece declaración muda, advertencia de que está atenta incluso cuando parece distraída. elige el silencio, al principio. no por falta de respuesta, sino porque le fascina el efecto que produce. ‘ ———no somos amigos. ’ dice al final, apenas audible. extiende encendedor ( clásico, metálico, de esos que hacen clic al abrirse ) sin buscar mirada. ‘ por ahí. sin batería. ’ pausa. y ese brillo en irises que siempre aparece cuando está a punto de meterse en problemas. ‘ tengo otro tipo de cigarro, por si te interesa. ’
Claro que Einar lo capta y aunque le causa satisfacción se abstiene de mostrarla en el rostro. Toma el encendedor en las manos, enciende su cigarro y mientras toma una gran calada lo examina: nada especial. “ Hmm. ” Responde sin querer la cosa, volteando a ver al frente, desinteresado hasta que otro tipo de propuesta se hace presente. La voltea a ver de reojo, puede notar su mirada de complicidad, y sin querer, Einar se la devuelve justo igual. “ Salir con los ojos irritados en el documental, que brillante idea. ” Primero se burla, pero no tarda mucho en contrarrestar: “ Te estás tardando, Ele. ” Se atreve a acortar su nombre.
No se gastó mucho en detenerse a verlo, prácticamente ignorándolo hasta que se le diera la gana de levantar la vista del guión abollado y maltratado que traía entre las manos, si es que así se le podía llamar a una sarta de porquerías. “¿Acaso tengo cara de que me importa un carajo? Allá tú si te sale un callo en el trasero de tanto estar sentado, no es asunto mío” largó de mala gana, aunque sin verdadera intención de discutir. Sencillamente tenía un pésimo humor, más que de costumbre. Si se dignó a tomar asiento en un sitio cercano, fue con el mayor de los hartazgos. “Pídeles una pomada, si llega a suceder. A lo mejor y te la pasan, y lo cuentas como una buena anécdota en el documental. Nada más” remató, sarcástico.
Bufó ante comentario ajeno, no molesto, sino rallando en la burla. El muchacho toma asiento a su lado y eso sí le molesta. Se cruza de brazos y cruza las rodillas, resignándose a su presencia, maldiciendo haber dejado la pila de emergencia de su celular en el auto porque su móvil se ha descargado antes de lo previsto. “ Alguien comió payaso rancio hoy. ” Espeta. “ ¿Amaneciste del lado incorrecto de la cama, Darcy? Tal vez te hacen falta unas reflexiones y mantras matutinos, dicen que mejoran la vida de los de carácter desafortunado, deberías intentarlo. ” Voltea y le guiña un ojo.
' ¿crees que me importa una mierda si das tu puta entrevista? ' escupe las palabras de inmediato, su lengua afilada como una navaja porque, desde que puso un pie en el estudio, tiene todos los sentidos alerta. lo último que quería era reunirse con todos ellos, y en particular, el rostro de einar es uno de los que menos gracia le hace ver de nuevo. si el resentimiento en honor a su viejo amigo nunca se extinguió con los años, ahora quedará adherido a sus costillas hasta pudrirse ahí. ' ninguno de nosotros quería venir. no eres especial. '
Lo que siempre lo pone alerta es un buen reto, y eso se lo da justamente el tono de voz de Leon. Intenta reprimir una sonrisa, pero su rostro es tan evidente que el rastro de la misma es imborrable. Alza la barbilla, enfrenta el rostro con el del contrario, sin temor a ninguna represalia, su lema de vida. Chasquea la lengua y lo mira de arriba a abajo, preguntándose como un tipo como ese —tan visiblemente desgastado— tiene la audacia de tener esa actitud contra él. “ ¿Te tenían amarrado a un calabozo o algo así? Te ves de la mierda. ” No se muerde la lengua. “ No juzgo, tal vez te laten esas cosas. ” Alza las manos. “ Pero a la próxima te recomiendo que al menos recomiendes un buen menú, parece como si hubieras estado comiendo insectos por los últimos dos meses, Leon. ”
Al punto de las siete de la mañana ya estaba en el set de grabación. La puntualidad es el único hábito inglés que puede apreciar, aunque no parece ser algo que los americanos compartan. El frío de Nueva York es distinto al de Edimburgo, es más despiadado a comparación de la humedad de su tierra natal. La nieve pinta la ciudad entera son su pesado manto trayendo consigo el invierno, que aunque el calendario no marque todavía la fecha, sin duda el clima no se rige por las estandarizaciones humanas. Camina sin prisa, el crujir de la nieve bajo sus pies es el único sonido que se escucha en la ciudad que apenas va despertando. Unas cuantas personas de producción están por ahí, pero a esa hora el lugar está casi desierto. Logra visualizar a alguien unos cuantos trailers más allá, y no necesita forzar la vista para reconocer la silueta de Einar. Se acerca, porque es una persona cortés, porque él fue el primero en extender una oferta de paz a pesar de que su última conversación no terminó de la manera más apacible. Y por supuesto ahí va a tener la peor reacción de la historia. "Eres un imbécil" bufa, lo suficiente alto para que le escuche, pero tampoco se va a quedar ahí a rogar así que opta por continuar su camino en dirección a la puerta del estudio.
Lo observa irse de largo y cierra los ojos fuerte, exhala. Muy en el fondo comprende la razón de sus acciones, pero no es algo que quiera admitir en voz alta, se sentiría tonto considerando su historia, ¿por qué daría paso a algo así? Siempre ha pensado que alguien como Ambrose no puede ser compatible con alguien como él. Justiciero, encausado, siempre su vida en orden como si siguiera un hilo imaginario, mientras él vivía en el constante huracán. En realidad, se tiene a sí mismo en tan poca estima que seguido siente que no es merecedor de ninguna amistad real. La coraza que se construye encima tenía capas, algunas personas podían acceder detrás de un par, pero nunca completas. La rapidez con la que logró empatizar con el rubio le espanta, e incluso se pregunta si su apatía de toda la vida hacia él era simple miedo, o incluso simple envidia. A pesar de ser un ser con tendencias introspectivas, se siente como si el aprendizaje que sale de sus reflexiones fuera simplemente para guardarlo en un cajón y jamás aplicarlo. Con los párpados cerrados comprende que está siendo abusivo. Odia admitirlo, pero si iba a cambiar sus maneras, por algo tenía que empezar. “ ¡Okey! Okey. Tregua. ” Le grita, pero después murmura para sí: “ Mierda Einar, eres un pendejo. ” Le da una última calada a su cigarro, tira la colilla, se endereza y voltea hacia atrás, siguiendo la silueta del contrario. “ Tregua. ” Le repite una vez que sus ojos cazan con los de él. Una pausa inunda el aire y admite: “ Sí soy medio imbécil. ” Una frase que pocas veces lo escucharías admitir. Suben y bajan sus hombros, respirando un poco más rápido de lo normal, y nota lo evidente: “ Te la pusiste. ” Apunta. “ La corbata. ”
' ¿me ves cara de asistente de producción? ' pregunta al contrario con el mismo cansancio que el otro denotaba, como si aquel intercambio no fuera más que un eco de la rutina que ya los había vencido antes de comenzar el día. ' en lo que a mí me concierne no tengo idea de cuándo es mi propio turno como para saber cuándo es el tuyo ' realidad era sencilla, despojada de dramatismo, quizás había salteado más de una indicación, pero desde que había puesto pie en el estudio no se quitó sus auriculares hasta que la presencia de un rostro familiar lo obligó a regresar al mundo tangible. los sonidos ajenos seguían diluyéndose al fondo como una película en otro idioma, distante, irrelevante. '¿qué crees que hagan si nos vamos?' la pregunta flotó con una vaga ironía, una provocación suave, como quien tantea los bordes del aburrimiento con la punta de los dedos solo para sentirse vivo.
“ No lo sé, Neo, ¿Tienes cara? ” Le devuelve la pregunta, y ante frase siguiente sólo prefiere ignorarla. Pensó que esa sería toda su interacción, pero cuando voz ajena interrumpe su paz piensa que al parecer no le quedó claro que no estaba de humor. “ A nosotros, nada. ” Se refiere a los de Minerva. “ A ustedes no sé, tal vez los llamen papis Hastings o papi Bleichman, ¿Quiénes te dan mas miedo? ” Se voltea sobre su asiento, su tono insolente escapando entre sus labios. “ La respuesta correcta no puede ser Caddel, ningun viudo pasando por un duelo puede ser tan peligroso, sabes. ” Voltea a verse la camisa y se sacude los hombros. “ —Pero si planeas un escape cuentas conmigo. Aunque no voy a hacer nada, claro: Considérame como el T-Bag de tu Michael Scoldfield. ”
frunce el entrecejo, un tanto descolocada frente a la actitud ajena, si bien parece ser el consenso general: todos parecen llevar el reencuentro más o menos mal. ' ay, einar, qué cascarrabias. ' larga en lengua materna. después, contra su mejor juicio, toma asiento en frente de él, acercándosele para ver mejor su rostro. ' ¿te parece normal tener tantas arrugas antes de los treinta, querido? ' chasquea la lengua en desaprobación. ' anda, ¿no te emociona salir en una película? es como si fuéramos famosos. ' ignora que, por supuesto, el chico en cierto grado ya lo era, con toda la controversia de su polémico vínculo previo.
Una mueca de desagrado se postra en la boca cuando ella recita una frase en español: no porque le desagrade el idioma ni su procedencia, sino porque le frustra no poder entender qué acaba de decir sobre él, siendo injusta. La sigue con la mirada hasta que se sienta enfrente casi juzgando sus pasos. “ ¿Arrugas? ” Se lleva la mano a la frente. La faceta vanidosa de su carácter se asoma por un mínimo instante. “ No me sorprendería que me digan que pones bótox y esas cosas sabes. ” Alza la barbilla, para luego mover la cabeza de lado a lado. “ ¿A ti te emociona de verdad, Albertina, después de todo lo que ha pasado? ¿Qué mierda vas a decir, que la experiencia de la muerte obligada ha sido un parteaguas de felicidad? ”
“ hola, poppy. ¿cómo estás? me alegro de verte después de dos meses. ” imita su tono de voz para indicarle cómo debería dirigirse a ella, claramente sin ofensa genuina tras sus vocablos. se termina dejando caer a su lado con un suspiro, cruzando brazos al frente mientras contempla al resto. “ todo esto es ridículo, ¿no? ¿qué vamos a opinar nosotros sobre desastre ajeno? ” desastre que, por lo demás, poppy estaba segura que ellos habrían manejado de mucha mejor forma.
Se lleva los dedos a la cara y se restriega los ojos. Acto seguido, eleva la mirada hacia ella y pone la sonrisa más forzada que pudo conseguir: “ Hola Poppy, ¿Cómo estas? Me alegro de verte después de dos meses. ” Imita sus palabras, tratando con todas sus fuerzas de evocar ese ánimo de ser amistoso, una faceta que Einar siempre tiene bien reservada. Pero debe admitir que Poppy suele tocar su punto débil cuando se acerca a ella. Ella suspira y coincide con uno propio, exhalando al unísono. “ ¿Ya sabes qué decir cuando te pregunten lo magnífico que es el Círculo Ateniense? Prepara tus palabras: 'Oh, es la mejor experiencia que he tenido en mi vida, no son para nada desastrozos y suelen tener todos sus asuntos en orden'. ” Se burla. “ '¡Ah! Y además todos se quieren como hermanos entre sí. ” Caza ironía.
‘ ———no sabes lo poco que me importa. ’ voz baja pero tan pesada como químicos le permiten, sin ironía ni intención de burla, como si se hubieran afilado solas por el roce del día. se queda de pie, no por decisión sino por falta de impulso ; fatiga es segunda pie, entrecejo tenso es evidencia de ello. ‘ iba a preguntarte si querías un cigarro, pero si estás en tus días, vete a la mierda. ’
Eboza una gran sonrisa cuando ella lo desafía, un hábito espantoso que arrastra en su personalidad, como si la única forma en que la gente puede ganar el respeto de Einar es siendo insolente. “ Siéntate, carajo. ” La voltea a ver con un gesto complemente distinto al que tenía hace tan solo cinco segundos. “ Sería muy poco educado de mi parte considerando que ahora somos amigos. ” La provoca. Saca sus propios cigarros, odiaría que ella le ofrezca uno que no sea de su preferencia, pero extiende la mano buscando fuego. “ ¿Dónde dejaste el vape? ”
italorusa le observa con ambas cejas arquedas, esmeraldas lo escanean y una risita carente de humor apenas burbujea entre rosáceos. "no vine a buscarte, einar. no soy la interna de nadie." corrige con facilidad, arrogancia presente. avanza entonces hasta hacerse del otro asiento, intenciones de alejarse claras. "el espacio no es tuyo." se encoge de hombros. "no eres el único con la misma idea."
Que le devuelva la misma piedra que lanzó hace que suelte una risa. A veces le sorprende la presencia de alguien que intente desafiar su actitud, lo saca de su burbuja que cree intocable. Aligera su humor de forma prácticamente instantánea. Espera a que ella tome asiento, y se remueve sobre el suyo para quedar de frente a ella, de rodillas cruzadas y brazos sobre el pecho. “ ¿Harta? ” Inquiere. “ Yo hubiera pensado que ustedes los atenienses iban a estar brincando de la emoción. ” Obvio sarcasmo.