( ft. @gxnsser )
La fragancia dulzona acariciaba sus fosas nasales atrayendo a sí un recuerdo fugaz de su madre, uno que enseguida apartó. No obstante, su lengua relamió sus labios recelosa por la pronta ausencia de los carmesíes, mas las palabras que recibió bastaron para dejarla atónita por un segundo. Se había imaginado miles de reacciones, oportunas y no tanto, la singularidad que portó la princesa despojó de la de hebras doradas una curva amena. “No, el apretón lo usan los anticuados.” Replicó sumándose a la jocosidad contraria, a la par que retrocedía un paso. “Pero ésto era un reto... Aunque de todos modos, fue un placer, Geneviève.” Ni una gota de vergüenza, sólo una media curva torcida.










