“Las fechas y los acontecimientos históricos o nacionales que representan pueden ser totalmente exteriores a las circunstancias de nuestra vida, al menos en apariencia; pero cuando reflexionamos sobre ellos, «descubrimos muchas cosas», «descubrimos el porqué de muchos acontecimientos». Esto puede entenderse en varios sentidos. Cuando hojeo una historia contemporánea y reviso los distintos acontecimientos franceses o europeos que se sucedieron después de mi nacimiento, durante los ocho o diez primeros años de mi vida, tengo la impresión de un marco exterior cuya existencia ignoraba entonces, y aprendo a situar mi infancia en la historia de mi época. (...) Ahora puedo hacerme una idea, por fuerza arbitraria, de las circunstancias públicas y nacionales por las que tuvieron que interesarse mis padres: no tengo ningún recuerdo directo de estos hechos, por no hablar de las reacciones que provocaron en mis seres cercanos. (...) Por lo tanto, no todo se reduce a fechas y hechos. Evidentemente, la historia, incluso la contemporánea, se limita a menudo a una serie de nociones demasiado abstractas. Pero puedo completarlas, puedo sustituir ideas por imágenes e impresiones, cuando miro los cuadros, los retratos y los grabados de aquella época, cuando pienso en los libros que se publicaban, las obras que se representaban, el estilo de la época, las chanzas y el tipo de humor que gustaban entonces. (...) Son muchos detalles dispersos, demasiado familiares quizás como para que haya pensado en asociarlos unos a otros y haya buscado su significado, y ahora se separan y se reúnen. Aprendo a distinguir, en la fisionomía de mis padres y en el aspecto de este periodo, lo que se explica, no ya por la naturaleza personal de los seres o por las circunstancias que podrían haberse producido en cualquier otro momento, sino por el entorno nacional contemporáneo.” Maurice Halbwachs