Brisa invernal de cualidades gélidas se colaba impetuosa por entre las cortinas de seda perla. La fémina de cabellera azabache mantenía un susurro constante en dirección a la ventana contraria. “¡Salomé!” aquel nombre de raíces latinas salía con vocablos ondulados gracias a su pobre acento, mientras esperaba paciente que el rostro conocido de la morena se vislumbrara en la noche. @sclome













