The fable of Arachne
Diego Velázquez, 1657
Oil on cavas, 222,5 cm × 293 cm, Museo del Prado, Madrid, Spain
seen from China
seen from United States

seen from United States

seen from Australia
seen from Italy
seen from Türkiye

seen from United States
seen from Malta
seen from United States
seen from Russia
seen from United States

seen from United States

seen from Italy
seen from Peru
seen from United States

seen from Maldives

seen from United States
seen from Belarus
seen from United States

seen from Iraq
The fable of Arachne
Diego Velázquez, 1657
Oil on cavas, 222,5 cm × 293 cm, Museo del Prado, Madrid, Spain
Oh si ya entre relámpagos y lebreles tu lengua se acrecienta y tu espada nueva con nervios de sal se humedece o se arroba. Es posible que la lluvia me añore o entre nieves el dolor no se sienta si el alcohol centellea y el canario sobre el mármol se dora. El aire en el oído se muere sin recordar el afán de enrojecer las conchas que tienen las hilanderas. Al atravesar el río, el jazmín o el diamante, tenemos que llorar para que los gusanos nieven o mueran en dos largas esperas.
José Lezama Lima
i ¿Qué es un hijo cuando no es un hijo? ¿Qué es un hijo más que un hijo, sencillamente? ¿Qué es un hijo cuando de repente es una piedra es una caja la rama doblada de un árbol una cruz un jardín pequeño? ii Un hijo es lo más salvaje que podría hacerse. Un hijo es un ovillo de lana. Puesto allí, entre tus dos manos, entre tus dos piernas Atravesado siempre en el medio de tu cuerpo. Redondeado. Caliente.
Un hijo también es un ovillo de lana desatado que se suelta y huye. No hay nada tan salvaje como un hijo lejos, un hijo que desaparece. iii Los hijos saltan dentro. Los hijos saltan en la plaza. Los hijos trepan y saltan en las macetas. Los hijos saltan sobre los muebles. Los hijos golpean el suelo con el mentón. Los hijos saltan y sangran. Los hijos son un aullido en la noche. Los hijos emergen desde las fotografías, dibujan sombras a las paredes, abren un surco en todo el suelo y le entregan sus pequeños dientes al dolor de mamá.
las hilanderas
I
el Duelo es un don demasiado antiguo.
las mujeres de la casa nombran los objetos con gestos. para mantener el silencio dentro, cierran las ventanas. caminan en puntas de pie por la noche. saben cerrar puertas casi sin hacer ruido. las lenguas muertas descansan contra el rincón.
II
durante el día, cosen. para encontrar el revés del lenguaje.
quieren entender cómo llamarte ahora, hacia donde dirigir el grito,
qué tan fuerte o qué tan lejos. debe haber -creen-
un pliegue secreto en alguna parte. la casa,
un laberinto de hilo. mientras tanto,
atan.
III
el duelo es un don demasiado pesado.
las mujeres de la casa se mantienen en silencio.
respetan el hueco. dejan las ventanas
abiertas para escuchar el exterior. quieren aprender el habla
de las luces de la calle, los horarios del transporte público.
inventaron movimientos para gestos viejos. las lenguas secretas están para decir
aquello que los vivos ya no sabemos nombrar.
IV
maneras de habitar la muerte y maneras de habitar sobrevivir.
las crías de las arañas aterciopeladas se comen el cuerpo a su madre cuando no hay nada más que comer.
V
cuando repartieron los significados, la serpiente tomó lo suyo y no quedó ninguno.
se agotaron las palabras para el lado oculto de lo importante.
las mujeres que pierden a sus hijos no tienen nombre, entonces.
pero se huelen entre sí, como los animales. se reconocen en la calle.
y los animales dan a sus crías
el mismo nombre de animal que ellos llevan, que es un sonido. los otros
a veces dan a las crías un nombre distinto. cuando crecen,
lo cambian
para que comience a ser el mismo.
ellas fueron mujeres; crecieron y son mujeres. una mujer que perdió a su hijo
es dos veces animal.
VI
los movimientos de sus manos son un ensayo
practican el modo de volver en reversa. el modo de destapar el secreto de dios, esperar el cuervo que falta y debe venir.
debe venir, lo dicen los libros. ¿se puede volver, entonces, como las agujas vuelven punto por punto por punto por punto? somos todos los movimientos que caben en un punto, la vida entera es solamente puntos, una línea de puntos:
1993 - 2016.
punto por punto por punto por punto.
una red, un laberinto de hilo.
pero hay agujas que tejen y hay agujas que marcan el tiempo.
es un límite.
VII
una casa puede ser una cárcel. las fotografías de una casa pueden ser una cárcel dentro de la cárcel. los recuerdos de las fotografías de una casa pueden ser una cárcel dentro de una cárcel dentro de la cárcel.
VIII
nunca está de más irse de casa. nunca está de más volver a casa. familia. todos somos uno, todos somos uno, todos somos uno.
algunas cosas comienzan por el nudo. todos somos uno, todos somos uno, todos somos uno. otras, por el golpe. la muerte es más íntima en mí que yo. la palabra accidente también es un comienzo.
📰POERRINEWS INFORMATIVO🗞️ ¿Se te antoja un takito 🌮 llámale a la imss 🤳🏽 | Se viene PoerrÍntimo SalvAIge | 🙅🏽 No hay mes del orgullo 🏳️🌈 sin Palestina libre 🍉 | 🫂 Adiós 👋🏽 Señora Tormenta 🌩️
12 de diciembre de 2016
la casa cambió. tiene un vacio. crece una nueva habitación llena de la nada. ruidos nuevos o silencios nuevos. no se puede saber, pero asustan. y ya nadie puede protegerla
teje sobre lo que teje como una bola de nieve sobre la nieve crece a lo largo del tiempo y el tiempo son minutos... es un cordón umbilical alrededor del cuello un cuerpo que ya no reconoce el tacto un cuerpo detenido en el momento en que todo se expulsa -el momento de la explosión. ¿Para qué salir de acá? ¿Para qué salir de allí? Abriendo las piernas. Abriendo las puertas. ¿Para seguir muriéndonos? mientras mi madre envejece al otro lado del mundo. veo como la vejez crece sobre el cuerpo de mi madre, desde adentro hacia afuera y desde afuera hacia dentro encontrándose en el centro igual que una vez allí, antes de todo y de todos, creció el dolor y comenzó a arrugarse.
tejen como los árboles tejieron con raíces los juegos en las plazas de la infancia