«La teoría de la quiebra afirmaba que la industria capitalista está labrándose su propia sepultura; las crisis mercantiles, cada, vez más, violentas, demuestran que el actual sistema industrial es incapaz de mantener la hegemonía de que hasta aquí ha venido disfrutando. Pero estas crisis mercantiles, que de hecho se agudizan de día en día, no conocen el fracaso del capitalismo, a menos que previéramos este fracaso para una fecha muy larga sin la actuación revolucionaria, disolvente y destructora del comunismo, o del proletariado puesto en plan de combate. De todas ellas el capitalismo tiene reservas mentales para poder salir, más o menos mutilado de la experiencia, y así como ha sucedido en Alemania, por la carencia de esta acción destructora del proletariado, que evitó la social-democracia, el capitalismo ha pasado por encima, de las crisis hondas que siguieron a la guerra, y pasa ahora por esta de 1930 en adelante, con la tentativa de un fascismo hitleriano que se aprovecha de la división que existe entre el proletariado afiliado a la bandera social-demócrata y a la comunista. Las calamidades que Marx y Engels se complacían en augurar al capitalismo, no aparecen en toda su gravedad, ya que este tiene aún fuerzas para resistir.»
Hildegart: ¿Se equivocó Marx...? Ediciones Boro, págs. 57-58. Madrid, 1932.
TGO
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