Kyra no era de las que aceptaba las citas a ciegas, porque consideraba que eso era para personas poco agraciadas o carentes de habilidades sociales, pero su amiga había insistido tanto y Kyra se sentía un poco decepcionada (y desesperada) después de la cancelación de su boda y compromiso, que termino aceptado. ¿Qué sería lo peor que podría ocurrir? Tenía un plan, sí se encontraba con alguien poco agraciado o que no fuera de su interés, se inventaría una excusa y se iría. Otra opción sería quedarse en la cita por mera cortesía pero no establecer medios de contacto. Tenía en su mente todas estas ideas por si salían las cosas mal, pero jamás considero que fuera lo contrario. Así que cuando apareció en el lugar, se llevó una grata sorpresa. —¿Llego tarde? No, ¿o si? — cuestionó con una sonrisa que revelaba sus hoyuelos. —Soy Kyra, ¿dónde te había escondido Alexis todo este tiempo? — volvió a cuestionar, mientras se sentaba en la barra de aquel bar. @estamos-bien














