No era fácil mantenerse solos en lugares que no conocían. Si bien el bosque era su mejor hogar, llevaban poco tiempo alejados de los humanos. Se habían acostumbrado a ellos, más ahora siendo repudiados por quienes conocían, huir fue la medida por la que optaron. Ya lejos de Constantinopla, Alexandra merodeaba en algunos alrededores solitarios, mientras su hermano debía estar cerca y de seguro acompañado de algún animal. Ella prefería su soledad, aunque esperaba no terminar en desventaja por ello.
Pero cuando creyó ver a alguien a lo lejos, sus ojos brillaron en curiosidad. No creía que un humano entrara tan profundamente al bosque totalmente solo. Sería poco probable ¿Entonces quién sería? Sus pies ya se movían solos en busca de una charla con el extraño. Una pregunta. Un “¿También estás solo por aquí?”.
Porque su presencia no la sentía hostil, no hasta ahora al menos.
---¡Disculpe!
--- @sinnerstesia ---

















