HZB-021 224 pages 1st EDITION of 600 copies ISBN: 979-8-9881170-2-5 SHIPPING OCTOBER 2023
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HZB-021 224 pages 1st EDITION of 600 copies ISBN: 979-8-9881170-2-5 SHIPPING OCTOBER 2023
I Don’t Fit In by Paul Collins
I Don’t Fit In by Paul Collins
Paul Collins was the drummer of The Nerves and founder of The Beat. To this day, The Nerves have yet to receive proper recognition for their groundbreaking work.
I’m from Los Angeles. When I graduated high school in 2000, power pop was starting to hit a serious revival. A number of local bands in the area were inspired by The Nerves and Collins’ later band The Beat—the biggest group at the time was likely The Exploding Hearts out of Portland, Oregon. There were two records seemingly everyone in L.A. wanted: The Nerves’ Self-titled EP (1976) and Jack Lee’s first solo album (1981). Both were hard to come by and expensive when you found them. Jack Lee was a mystery—a man missing in action. Lee was a talented songwriter who hadn’t released a record in a long time.
I Don’t Fit In flushes out the story of The Nerves, The Breakaways (Collins’ short-lived band with Peter Case), Jack Lee and The Beat. In regards to The Nerves, they should be recognized in the same manner The Buzzcocks are in the UK for the latter’s pioneering work with their independent label, New Hormones. The Nerves seemingly beat everyone on the West Coast to the punch by self-releasing their debut EP. Before SST broke ground creating a US touring infrastructure, The Nerves did it back in ’77. For a band that had trouble getting arrested, their self-confidence and innovative thinking was impressive. Collins lucidly recalls the struggles and occasional moments of success The Nerves experienced in both San Francisco and Los Angeles. At the time of writing, I Don’t Fit In is the definitive story of The Nerves.
With his chapters on The Beat, Collins captures the late ‘70s/early ‘80s major label excesses and some of the same scummy details Fredric Dannen highlighted in Hit Men: Power Brokers and Fast Money Inside the Music Business (1991). There was a brief moment where money showered on Collins, powerhouses like Bill Graham got involved, and a revered debut LP was cut. And then the shit hit the fan, The Beat were dropped by CBS, and the struggle continued. The stories of drugs and groupies aren’t altogether very interesting; the subsequent struggles Collins and Steve Huff encountered trying to rebuild The Beats’ momentum are. The shortest section of the book—where I can only speculate that Collins suffered a nervous breakdown (you’ve got to be in a bad place to light your houseboat on fire)—is one of the best chapters. Being a musician is pretty fucked, especially in America as you age. You likely lack health insurance and have been through the ringer a dozen times. Paul Collins lived it and his openness in the book is admirable.
So what about Jack Lee? Collins leads me to believe that Lee’s manic episodes spawned a lot of The Nerves’ unorthodox thinking. You have to be a little out there in the mid-‘70s to think you could not only cut a record yourself, but tour the country with no support in custom-made Yves Saint Laurent suits. Of course, Jack Lee is a songwriting genius—revisit his catalog if it’s been a while—and I had no idea the influence Lee had on Collins.
The Nerves were comprised of three exceptional songwriters who, at least until the early 1980s, were ahead of their time. And as personal aside, Jack Lee’s story of Jeffrey Lee Pierce handing Blondie a tape with “Hanging on the Telephone” is the manner in which Blondie first heard the song. I had a couple of people confirm that story over the years.
Pick up a copy of I Don’t Fit In and tell Todd Novak over there at HoZac Books that Ryan Leach sent you. -Ryan Leach, HoZac Books.
Wherein a NYC kid befriends notorious yippie, David Peel, and records a chintzy glam record with Wayne Kramer that stays lost for 40 years
Never heard of Eddie Criss? You ain’t alone, pal! So i checked in with the man himself about his rescued-from-history’s-dustbin album, recently reissued on @hozacrecords
NUEVO CENTRO DEL UNIVERSO, BANDAS AUSSIES PARA SU PLACER DE ESCUCHA.(CLUBX)
Alguna vez escuché decir a un amigo que las verdaderas bandas de garaje siguen tocando en su garaje, ciertamente le decimos así a esta música porque los chicos enojados de los sesentas veían en ese lugar un paraíso para desahogarse, un espacio para convertirse en los reyes del mundo aunque fuese nada más en lo que durase el ensayo, los amplis prendidos, la aguja sobre el disco. Me gusta esta música porque dice mucho con realmente poco, primitivo, así es como uno vive, así es como me gusta que suenen las guitarras, y que lo que diga quien canta sea lo que me pasa por la mañana o un sábado por la noche o lo que le diría a una chica que me gusta, sin rodeos porque no se necesita una canción de 8 minutos para decirlo, mucho menos ponerle disfraces a la guitarra si con subirle el tono y el reverb al amplificador me alcanza. Un acorde, lo mejor, dos acordes, bien, tres acordes, ok, cuatro, equis, dijo alguna vez Peter Kember, bien ahí, estoy totalmente de acuerdo. La rebeldía y el talento de aquellos jóvenes que nos cautivaron grabando sólo 45’s y que difícilmente gozaron de fama fuera de su estado, refiriéndome específicamente a los grupos yankees, mediante un largo proceso de búsqueda de personas contagiadas de La Obsesión, llámelos coleccionistas, melómanos, músicos o entusiastas de este sonido, hizo posible que todas estas joyas llegaran a nuestros oídos, pues, como reza el título de una de las compilaciones más entrañables del género, ‘volvieron de la tumba’ donde estaban enterrados a fin de que no se perdiera la esencia del sonido de aquellos tiempos, la crudeza estaba de vuelta, los chicos que ensayaban en la cochera habían triunfado al final.
No era de sorprenderse que del otro lado del mundo los jóvenes, inspirados por los héroes que sonaban en esas salvajes compilaciones de sencillos y lados B, comenzaran su banda y, poniéndole cada uno su toque de talento y creatividad, lograran explotar un sonido que rogaba una nueva explosión, como aquella que tuvo lugar fugazmente en los ochentas, década del revival, que acabó por generar gran serie de bandas clones que imitaron hasta el cansancio y desgastaron los riffs de sus predecesores para lograr aburrirnos, se necesitaba música fresca, hacerle justicia una vez más al pedal de Fuzz y Reverb.
The Henchmen, The Deakins, The Atlantics, The Master’s Apprentices, The Elois, The Missing Links, The Easybeats y The Chosen Few, por nombrar algunos. ¿Qué tienen en particular estos grupos, aparte de lo genial de sus nombres? AUSTRALIA. Es sorprendente la cantidad de actos a mediados de los sesentas que con gran capacidad emulaban lo que del otro lado del mar se hacía, y sí, tal antecedente ayudó para lo que hoy por hoy se vive en dicho país. No se trata de elogiar una vez más Tame Impalas, Wolfmothers, Jets o The Vines, a esos mañana o pasado les vuelven a escribir un artículo. Regresémos a lo básico, a la cochera.
The Living Eyes. (Anti-Fade Records) Pertenecientes a la ciudad portuaria de Geelong (que será mencionada varias veces a partir de ahora) son un conjunto de 4 tipos aferrados al 60’s revival, guitarras estridentes y un vocal desquiciado incluido, con apenas dos largas duración (The Living Eyes, 2013 y Living Large, 2015) y unos cuantos sencillos, grabados en baja fidelidad –como tanto nos gusta- los convierte en un referente obligado, basta con escuchar su ep Livin’, el tema homónimo y A Mind In My Own, en el lado b, pero asegurándose de que el volumen sea enfermo, vamos, lo merecen, los Master’s Apprentices estarían orgullosos, lo juro.
Hierophants. (Anti-fade, Aarght!!, Goner) Geelong, otra vez, que conste que advertí. Esta tengo que admitir que es una favorita personal, porque siempre sentiré nostalgia y cariño profundo por los desaparecidos Frowning Clouds, a los cuales jamás tuve la fortuna de ver, como sea, esta banda reúne a quienes para mi gusto, eran el alma de las nubes frunciendo el ceño, hablo del vocalista/guitarrista Zak Olsen y el bajista Jake Robertson a quienes se les une otro tipo en la batería y una chica en el teclado, una chica, en el teclado. Y aunque para su álbum debut modificaron en gran parte el sonido para introducir tintes pegándole al new wave, no se les puede negar que todos y cada uno de sus demos son puro oro. Surf, Garaje, Psych, es como mezclar a los Troggs con el Ty Segall crudo del 2007, querrás bailar, romper algo, tocar tu guitarra de aire, la prueba ahí está, directamente en el tubo, teclea ‘Wray Gunn’ y verás a lo que me refiero, te vas a menear, después ‘Human Being Human Going’ con un video que incluye a unos tales Ado and The Leaves (guys know their shit) debajo de unos coloridos efectos psicodélicos, te dará por poner a los Zakary Thaks sólo para aventarte contra la pared porque no tienes una batería al lado para aventarte encima, y mi consentida, que no sé cómo no la editaron jamás para sencillo, se trata de ‘Gang Gang Bird’ con un video grabado directamente desde el cuarto de alguien, amontonados, pero se hace lo que se puede, es solo Rock and Roll, ¿no? Gloria por siempre a The Frowning Clouds, sus ex miembros siguen en pie deleitándonos.
Straight Arrows (Juvenile, HoZac, Goodbye Boozy) Ya era turno de remitirnos a la capital Australiana, y es que repasar el catálogo de estos jóvenes punks es una delicia, especialmente porque en ratos suenan al garaje a la escuela del pacífico noroeste de Norteamérica (Rocky and The Riddlers, Kingsmen o The Wailers) pero después le suben de intensidad y pareciese que se transforman en una banda de Punk, de esas que grababan como si estuvieran dentro de una caverna y el eco te derrite los oídos, y si alguna de estas bandas del listado rinde tributo a la revolución (por años casi invisible) que causó Lenny Kaye al recopilar todos esos ‘One Hit Wonders’ e intitulándolos ‘Nuggets’, son estos tipos y lo dejan en claro, canciones simples pero cuidadosamente armadas para que batería, bajo y la guitarra fuzzy suenen a la vieja usanza, vamos, hasta tienen una versión del clásico ‘Lies’ de los Knickerbockers. Hablarles de una u otra canción es menospreciarlos, por favor sírvase de dar un paseo por dos largas duraciones (It’s Happening de 2010 y Rising de 2014) y un bonche de sencillos y ep’s, ¿recuerdan lo de hacerle justicia al fuzz? A esto, cavernícolas, me refería.
Cobwebbs (Lost Race, Sonic Masala, Saturno) Brisbane es una de las ciudades más grandes del país que nos concierne y es el lugar de origen de las Telarañas, quienes van más por el lado psych de los Nuggets anterioirmente mencionados y le imprimen todas esas tardes pegados a las tornamesas a su sonido, porque no se quedan en la onda garage/psych, se les nota que quieren ir de la mano del shoegaze, si, shoegaze aussie, dream pop y demás cosas interesantísimas que hacen pensar que se trata de una agrupación contemporánea que bien podría ser de Austin TX, meca de la psicodelia, pero no, y no quisiera animar ni motivar el uso de aditivos para mejorar la experiencia auditiva que uno tiene al escuchar su álbum ‘All Around’, pero tampoco es mi intención engañarlos, pipa, encendedor y audífonos de calidad son recomendables, compruébelo usted mismo. Canciones que si bien son un poco más largas, digamos, pasan de los 4 minutos pero sin caer en el absurdo, son también pasajes que van desde un sonido crudo que va subiendo desde un solo riff hasta formar un muro de sonido, con vocales que apenas y son entendibles pues se pierden entre los instrumentos, pero que cuando logran hacerse un espacio entre ellos, te llegan directo a la cara cual escupitajo, ‘Locals Only’, reza el título de la canción que abre su más reciente tapa, ‘Wold Wide Webbs’ una voz que ladra como perro, bajo potente y solos de guitarra invertidos, y otra vez ese sonido que pareciera sale del sótano y que suena a través de todo el disco, vaya outsiders, vaya psychsters, hay quienes aún rinden culto a los pioneros, Roky Erickson, Jim Quarles, Tommy James o Kim Fowley, eso da fe en la humanidad.
Los Tones (Groovie Records) De vuelta a Sydney, la (otra) cereza del pastel, pronunciados como ‘los touns’ son unos contemporáneos de esos que lo hacen ver tan fácil que te vuelves loco. Melodías pegajosas, sencillas de unos cuantos acordes y el punteo clásico acompañando todo aquello, y si, si querían más alaridos de perro, despáchense hasta reventar, Bodie Jarman, el frontman con bigote a la actor porno vintage, tiene hasta para llevar. Cuando un amigo me los puso pensé que se trataba de los Uh Bones, de Illinois, el primer corte de su único larga duración ‘Psychotropic’ (aquí no incitamos a nada, según) así me lo hizo pensar, sin embargo estos van un poquito más allá, ‘Shake Down’, ‘Buchanan Hammer’ (a lo Mourning Reign y su potente Satisfaction Guaranteed), y ese magnífico ‘Can’t Get Enough’ que recuerda a los Parrots de Madrid, qué gran disco, suena Psychotropic para que empiece la fiesta, suelta la botella y coge tu guitarra de aire, será inevitable que te pongas a bailar. Desafortunadamente el disco fue un tremendo sold out, pero la web está para salvarnos, que nada ni nadie te impida escuchar a estos bellacos.
Son solo 5 agrupaciones que merecen ser escuchadas, dirijamos los oídos hacia países que pensábamos tenían una escena muerta, Australia no acaba aquí, por supuesto, pero esta es la probadita para que usted se decida a comprar el producto completo, King Gizzard & The Lizard Wizard, The Murlocs, The Babe Rainbow, Pipe Eye, Ausmuteants, ORB, son la punta del Iceberg, afortunadamente decidimos chocar y hundirnos hasta el fondo, La Obsesión así lo dicta y no podemos hacer nada al respecto. Las verdaderas bandas de garaje están haciendo música desde ahí, qué gusto, un placer poder apreciarles, hasta el próximo número, salud.
Keep Music Evil.
Reyes Carlos. <<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<< <<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<< <<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<< <<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<<
Daily Void -Surprise, Surprise
F.U.K.—“Road Kill” b/w “I Got a Head” (HoZac)
Detroit 1977 by F.U.K. (Fucked Up Kids)
A lot has been written about how culture’s shift into digital connectivity has irrevocably changed how we find and listen to music. Much of that writing strikes skeptical stances, expressing a longing for the sustained experience of waiting for a record to come out, then having to leave the house to go buy the thing, and then sitting in front of a turntable to play the whole thing through, song by song, and so on. Now, it seems, we just click and click and click, often anxiously clicking midway through a track, hopeful that the next one will be more urgent or present or pleasurable. And the next click can take you to Indonesian crust as easily as it can to Palestinian hip hop. (Go ahead. Click.) Maybe that’s not such a bad thing. It can make the world feel bigger and smaller, at the same time.
A decided benefit of the proliferation of digitally mediated music venues and sites of exchange is the greater ease of circulation for sounds that used to be relegated to subcultural margins, and of sounds that had seemingly been lost. That’s the story with this single from F.U.K. — the Fucked Up Kids — originally released in 1977 and reissued by the folks at HoZac, with an assist from Byron Coley’s inexhaustible archival erudition. It’s the only record the band put out, and it’s alleged that they played only one gig. The fleeting nature of their musical presence begs the question: Who cares? Certainly listeners of Mission of Burma and Birdsongs of the Mesozoic should prick up their ears. F.U.K. is some of Roger Miller’s earliest musical output — a bit later than the goofy psych rock he made in Detroit in the late 1960s with his younger brothers as Sproton Layer, and certainly a lot more punk.
The cover and I are twins. 🤓#twinning MIKE REP & the quotas 7inch. I love Mike Rep to bitz and also Rocket Music On is the raddest song ever. Songzzz from '75 & '76, but reissued in 2014. Got this @waterloorecords "PUT THAT ROCKET MUSIC ON, TILL YOU'RE GONE" 💥🚀🚀🚀🚀 #hozacrecords #hozac #vinyl #vinylcollection #records #currentlylistening #recordjunkie #waterloo #mikerep #midwestpunk #punk #wrecklessjess #7inch
The Gorls, Fall in Love LP
The Gorls, Fall in Love, LP
It’s hard to believe these tracks weren’t formally released until 2020. The Gorls were a Seattle-based group that existed from 1992-1993. Apparently, a label pressed and then shelved a Gorls’ single due to inactivity on the former’s part (see vocalist Dawn Johnson’s interview on the LP’s dust jacket for more). The hype sticker says this is a must have for fans of Bratmobile. While that certainly captures The Gorls’ time, place and Johnson’s lyrical subject matter, The Gorls musically remind me more of Crime and Red Cross (“Annette’s Got the Hits”). Yes, Fall in Love is that good. Johnson later played in Man Tee Mans and Chintz Devils with Gorls guitarist Rob Vasquez (both groups released a single on Bag of Hammers in the mid-‘90s). Big ups to HoZac for getting this lost gem out to the public. -Ryan Leach (HoZac)