◤P R I V A D O┇Private Talk◢
┆privado┆150323┆9:37 AM┆
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SeHun no fató a su palabra, y el lunes estaba a primera hora dentro del salón de baile en donde BoA daría una de sus intensas clases. Todo comenzaba a las ocho y media, terminando una hora más tarde luego de un riguroso baile. A pesar de que era temprano y hacía frío por la mañana, todos los trainees se olvidaban de eso al hacer entrar el calor sus cuerpos, porque BoA era una celebridad y maestra que exigía y confiaba en las capacidades de sus estudiantes.
Al verla llegar, sólo le sonrió e hizo una reverencia como los demás. Atendió su nombre en la lista haciendo un ligero contacto visual con ella. Luego, SeHun se comportó como uno más en toda la próxima hora, sin levantar sospechas del vínculo especial que existía entre ambos. Claro, no era secreto que él la admiraba y que habían sido "relacionados" en el blog de la academia, pero ¿Alguien de verdad creería que BoA se fijaría en un mocoso como él? Claro que no, y eso era un punto a su favor, ya que así nadie pensaba nada raro de ellos ni de las miradas que compartieron durante la clase.
Él estaba empeñado en dar lo mejor de sí. Desde su ingreso en Diciembre había estado ensayando baile particularmente. Recordaba las duras palabras de un tipo llamado Dil, quien lo retó a "pelea de baile" pero SeHun no pudo defenderse en esos momentos. Meses más tarde, aquel desagradable sujeto era historia del pasado y SeHun había logrado dominar fluidez y energía en sus pasos. Pudo seguirle el ritmo a los demás trainees en la clase y eso ya era un logro para él. No esperaba ser elogiado por BoA, pero sí esperaba no hacer el ridículo frente a ella, se conformaba con eso simplemente.
Por supuesto, por momentos su concentración se vio quebrada cuando sus ojos seguían la silueta curvilínea de la maestra. El sudor en su piel y la sonrisa que enseñaba por momentos la hacían ver deslumbrante. SeHun intentaba no verse embobado por ella, pero ¿Cómo no hacerlo? Era joven después de todo, apenas controlaba su mente y mucho menos sus hormonas.
La clase de una hora terminó con cuerpos completamente agotados. Luego de que BoA se despidiera y los felicitara en general, todos salieron en dirección a los camerinos que estaban cerca de aquel salón de baile. Costó unos minutos que el lugar estuviera despejado, minutos que SeHun gastó yendo hasta su bolso, sacando una botella de agua y poniéndose un polerón para no enfriarse. Al pasar una toalla por su rostro, se dio la vuelta y miró a la mayor, quien estaba ahí. Obviamente comenzaría un "acercamiento" hacia ella. Caminó lentamente hacia ella, mirándola detenidamente sin poder evitarlo.
— Extrañaba estas clases con usted —Admitió en voz baja y sonrió suavemente igual—. ¿Está sedienta? ¿Quiere un poco?
El menor le tendió su botella con agua, mientras mantenía su semblante gentil. Estaba nervioso, sí, pero no quería demostrarlo. Le había dicho que lucharía por ella y eso implicaba comportarse como un hombre, no como un niño.
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A pesar de los últimos acontecimientos, por obviedades, MinDae seguía amarrada a horarios y rutinas. Es por eso que aquel Lunes se había levantado temprano para asistir a una de las clases que le tocaba impartir esa semana, como siempre, ella tenía que llegar más temprano que los alumnos, para poder tener todo preparado, aunque la puntualidad de los trainee o incluso, que llegaran más temprano con el ánimo de esforzarse, siempre la animaban.
No negaría que el hecho de que SeHun hubiese asistido a su clase la sorprendió, para bien, pero si la tomó por sorpresa. Pero pronto recordó la promesa que el muchacho le había hecho, y ella pudo descubrir, o más bien confirmar (para su satisfacción) que estaba hablando en serio. No pudo evitar soltar una pequeña risa en aquel momento, aunque le saludó como al resto de los alumnos, y, de igual forma, le trató como a todos durante el resto de la clase.
Sería una mentirosa si negara que no se había fijado en él más que en el resto de los alumnos, en especial a la hora de bailar, independiente de que no haya hecho ningún comentario al respecto más que un "Un poco más firme". A pesar de haber faltado a las clases, el chico fue capaz de seguir a los demás trainee, y eso, según ella, estaba bastante bien.
Cuando finalmente la clase llegó a su fin, MinDae se despidió de todos con un "Excelente clase, vayan a ducharse", y como en todo había excepciones, uno que otro alumno se acercó para despedirse de ella personalmente o agradecerle por la sesión. Ella correspondió amablemente a todos esos saludos, aunque andaba particularmente distraída observando a SeHun de reojo, en especial, cuando se fueron todos los alumnos y él no parecía dispuesto a salir de la sala. No había que ser un genio para saber que el muchacho quería estar a solas con ella.
Mientras el chico seguía en lo suyo, ella se encaminó directamente al equipo de música, para poder recuperar su iPod. Y posteriormente, en dirección a su mochila, aunque se quedo a medio camino, cuando SeHun comenzó a caminar en su dirección y ella se quedo quieta, esperando por su acercamiento.
— Yo igual. Me ha sorprendido verte, pero me alegra que hayas decidido venir. — Aseguró con tranquilidad, esbozando una suave sonrisa mientras recibía la botella, y la llevaba hacia sus labios para beber. — Gracias, SeHun-ah. — Expresó de forma tranquila.
— ¿Te ha costado ponerte al ritmo de lo demás? Te vi un poco distraído en algunos momentos. — Comentó, mojando su propia mano con la botella para poder luego mojarse el cuello con su palma. — Trata de afirmar un poco más tus brazos. — Aprovechó de comentar, palmeando suavemente su hombro. — ¿Le harás compañía a tu noona?
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El menor se quedó mirándola en silencio, manteniendo una sonrisa suave en sus labios mientras la oía hablar y humedecer su cabello y piel. Esa sola imagen lo tuvo hipnotizado, de un modo tan evidente que terminó riendo nerviosamente luego de unos momentos, porque ella se daría cuenta de todas formas. Alcanzó a oír y prestrarle atención sólo a su último comentario, y luego su pregunta.
— Me pondré a trabajar en eso, no lo dude. —Repuso—. Tengo un receso de 35 minutos, ya que nos dan tiempo de ir a ducharnos... y luego clases de inglés. Pero es absurdo que yo asista ¿Verdad?
Sabía de antemano que quizás MinDae no se mostraría de acuerdo con sus palabras. Ella era bastante responsable después de todo. Sin embargo, SeHun tenía un buen punto, irrebatible, y eso le daba ventaja. Realmente no necesitaba aprender inglés si era su idioma natal. Incluso en los niveles más altos, los trainees se dedicaban a leer libros como Harry Potter. Ni hablar de los niveles bajos, en donde aprendían cosas básicas como la pronunciación de los colores o animales. Así, fue inevitable que SeHun mostrara una sonrisa satisfecha, y con ligero orgullo en su mirada.
— Así es... Quiero quedarme con usted. —Dijo entonces, en voz suave, buscando un directo contacto visual con la más baja—. Pero si le preocupa que nos vean ¿Sabes cuál es un buen lugar para escapar de todos? La azotea.
Iniciativa, eso era lo que SeHun estaba mostrando en esos momentos. Incluso se sólo pasaba un rato con ella, quería esa privacidad, ansiaba ese acercamiento con ella. Ni por un segundo dejaba de sentir las mariposas en su estómago, el vértigo, pero aún así se esforzaba en no hacer las cosas incómodas. Ser ese "amigo especial" para ella, escucharla, y acercarse un poco más a su corazón.
SeHun se cargó el bolso al hombro y parpadeó suavemente frente a ella, para poder persuadirla.
— Entonces... La veo allá en cinco minutos.
Murmuró eso, mientras colocaba sus manos dentro de sus pantalones. Sabía que lo mejor sería caminar separados hasta allá. De lo contrario levantarían sospechas.
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— Eso espero. Es importante que tus movimientos tengan firmeza. Además, espero que de esta forma pueda verte más practicando. — Su tono de voz fue bastante tranquilo, aunque a su vez, pudo percibir la mirada que el muchacho había dejado sobre ella en reacción a sus acciones, por lo mismo, al hablar se escuchó un poco más bajo y poco seguro de lo que generalmente poseía. Más bien, ligeramente divertido. — Deberías aprovechar tu receso.
BoA durante unos segundos se propuso en contradecirle. Pero en realidad ¿Con qué lógica lo haría? Después de todo, tenía razón. Si quiera tratar de objetarlo resultaba ridículo. Era como si un trainee chino fuera a clases de mandarín. De hecho, era eso precisamente, solo que en vez de chino, se trataba de la cuna norteamericana de Oh Se Hun. Simplemente, colocó los ojos en blanco, y negó con la cabeza como única respuesta, como si estuviera reacia a darle la razón por algo así como mero orgullo.
De igual forma, MinDae no pudo negar que se mostró sinceramente feliz y satisfecha ante las palabras del trainee. Luego de su último encuentro, y de las últimas palabras del estudiante, se estaba despreocupando de ocultar esa clase de cosas frente a él, cuando ya se sabía todo. Era algo que también carecía de sentido.
Es por eso que el contacto visual también fue lo que ella buscaba cuando sus ojos se encontraron.
— ¿La azotea? — Interrogó, mostrándose un poco confundida, pero a su vez, tenía sentido, y por lo mismo, simplemente asintió con la cabeza, como si entendiera muy bien a lo que iba. Y por supuesto que lo entendía, era obvio. Así como entendía porque el muchacho lo hacía. Y ella no se veía con ganas de negarle nada.
— Cinco minutos. — Respondió, hablando con normalidad y naturalidad, como si estuviese hablando del clima. Un tema "x". Tranquilamente se movió en dirección al bolso, donde metió su propia botella de agua (Que no se habia molestado en señalar que poseía) Su iPod y su sudadera. Se entretuvo con su teléfono, revisando un par de notificaciones, antes de cerrar la puerta a sus espaldas, saliendo del salón, y encaminándose sin problemas ni complicaciones hasta la azotea.
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Dejó que la mayor se marchara primero. SeHun decidió que pasaría a los camarines un rato para despistar las sospechas, además de que podría asearse un poco rápidamente. Al estar allí encontró a los chicos que habían estado en la clase. Bueno, en realidad apenas los vio, casi todos estaban duchándose, otros terminando de vestirse. Él se ducharía rápidamente. Le pidió a un chico que acababa de salir de una de las regaderas que no detuviera el agua. Así, y viéndose muy apurado, SeHun se quitó la ropa, la tiró a los asientos y ingresó buscando inmediatamente el jabón.
La temperatura estaba un poco helada, pero ¿Qué importaba? Su corazón latía fuertemente por la idea de ver a su maestra. Al estar cubierto de espuma comenzó a mojar toda su piel. Y justo cuando el agua cambió a una temperatura cálida, SeHun luchó contra sus ganas de quedarse ahí.
Tardó apenas tres minutos en eso. Saliendo luego de un excesivamente rápido aseo. Tomó una de las toallas y se secó con el mismo ritmo que llevaba haciendo todo. Su rostro estaba al natural. Por lo general se preocuparía de usar algún tipo de base o máscara, pero ¿Eso no era un poco inmaduro y "delicado" de su parte? No quería verse como un niño bonito frente a BoA, quería ser natural. Y lo mejor de todo era saber que con ella se sentía cómodo para mostrarse así. Fue por esto que se le escapó una sonrisa mientras se vestía sin muchos problemas. Se trataba de un pantalón de buzo, zapatillas y su polerón negro. Omitió ponerse la camiseta que había usado en la clase, estaba maloliente ya.
Quizás llegaría con un minuto de retraso. Como sea, SeHun salió con e cabello húmedo y lo sacudía mientras caminaba hasta el lugar acordado, tomando el ascensor que iba hasta el último piso. Nadie excepto personal del aseo o constructores iban hasta allá. Y muy de vez en cuando. Así que se sintió seguro en todo momento. En el último piso había una puerta metálica, con escaleras de la misma estructura, las cuales llevaban hasta la azotea, no había otra manera de ingresar.
SeHun caminó por ahí, subió los peldaños casi a oscuras y encontró otra puerta metálica, abierta, la cual daba paso a la azotea. Al abrirla, encontró a la mayor ahí. Por lo cual se acercó con una sonrisa clara en su rostro.
— Noona... —La llamó cariñosamente, parándose frente a ella—. ¿Tardé mucho?
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Camino a la azotea, MinDae aprovechó de darse una rápida escapada a su cuarto, para poder dejar su bolso, que en esos momentos no servía de prácticamente nada. Y además de eso, lavarse rápidamente y colocarse una nueva camisa. No le gustaba pasearse sin haberse bañado luego de hacer ejercicio y bailar, y, a pesar de que se encontraba ligeramente expectante e impaciente, esa situación no sería la excepción.
Luego, prácticamente trotó hasta la azotea, tomando una especie de atajo. No podía evitar pensar en todo lo que aquello podría significar para ella, para todo. Después de todo, a pesar de que ahora se había vuelto una persona sincera, tanto con el menor como consigo misma, le era inevitable pensar que todo aquello podría tener una serie de consecuencia para ella, y eso, la seguía poniendo sumamente nerviosa.
Pero, de todas formas, quería dejar de angustiarse por esa clase de cosas en momentos como ese. Sabía que si algo pasaba, simplemente tendrían que aceptarse las consecuencias. Para ella y para él. Pero estaba demasiado preocupada de muchas cosas como para unir aquello, como para seguir pensando en que pasaría respecto a cualquier cosa. Si SeHun se mostraba tan decidido a quererla, tan decidido a conquistarla, o como sea que él se planteara las cosas, ella había tomado la decisión de dejar de negarse a sus peticiones y ocurrencias.
Al llegar a la azotea, luego de subir las escaleras, suspiró dejando que el aire le diera justo en la cara, en busca de relajarse. Pero dicha tarea fue mucho más fácil de lo que pensó, en cuanto escuchó las palabras del trainee a sus espaldas. Como por arte de magia, la tranquilidad invadió su ser. Y se volteó en su dirección, con una suave sonrisa.
— No, acabo de llegar, pasé a dejar mi bolso. — Comentó, en un hilo de voz y con una suave sonrisa en su dirección. Dejó caer sus brazos, y esbozó una suave sonrisa. Por lo mismo es que los pequeños hoyuelos que poseía en sus mejilla se marcaron. — Así que no te preocupes, SeHunnie.
Inclinó el rostro hacia un costado, y le hizo una señal con la mano, para que se acercara y ambos pudiesen quedar junto al barandal. MinDae tomó asiento en el suelo, cercano al borde, para poder descansar, y, además de eso, para que pudiese acomodarse a su lado con confianza. — De verdad me ha alegrado verte hoy en la clase ¿Seguirás yendo a todas las demás? — Interrogó, volteando el rostro, para poder mirarlo.
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Un ligero sonrojo se apoderó de SeHun en cuanto escuchó a la mayor llamándole de aquella forma, con un diminutivo cariñoso. Se relamió los labios, siendo ésto algo típico en él, y siguió las indicaciones de MinDae para sentarse a su lado. Por suerte SeHun no le tenía miedo a las alturas, y le gustaba la vista que tenía hacia los jardines que estaban bajo el edificio, rodeando los espacios estudiantiles.
El muchacho se había sentado con cuidado al lado de su maestra, casi rozando su brazo con el de ella, y dejando su bolso al lado derecho, en el piso. En esos instantes, una sonrisa se le escapó, no lo pudo evitar.
— Por supuesto —Contestó a su pregunta con extrema seguridad—. No sólo por pasar tiempo con usted, además es la mejor profesora.
Ella podría pensar que quizás la estaba adulando de más, pero no era así. SeHun había estado asistiendo a clases con otro profesor, no Idol, dentro de la academia. Todo para no toparse con la mayor. Pero en esta hora de clase había aprendido mucho más de lo que aprendía en una hora de clase con él. O quizás, bueno, se debía a que ponía mayor concentración estando con ella. Pero no diría que se trataba de eso. Ya que lo cierto era que SeHun no era el único que pensaba que una clase con BoA era mejor que cualquier otra, aunque fuera exigente.
— Además, se veía muy linda...
Murmuró aquello, aunque usó un tono lo suficientemente claro. Fue en ese instante que SeHun buscó algo en su bolso, desviando la mirada de la mayor mientras escarbaba entre sus cosas. Finalmente, halló un pequeño sobre de papel de regalo, el cual tendió hacia la mayor con una sonrisa tímida en sus labios.
— Es para usted —Dijo suavemente—. Espero que le guste...
Se trataba del regalo que ayer había adquirido junto a Wendy, a quien encontró por casualidad en el barrio comercial de Seúl.
SeHun había escogido personalmente aquel regalo, un par de aretes. De alguna forma, le había parecido que era un regalo perfecto para BoA, y su sentido de la moda pocas veces se equivocaba.
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El hecho de ser halagada por comentarios, tales como "Eres la mejor" no eran algo nuevo para ella, obviamente, pero debía de admitir que de la boca de SeHun se escuchaban diferente, o más bien las percibía de forma diferente. — Es sólo cosa de experiencia. — La forma en que aquella frase, y luego de unos segundos de silencio, en que apoyó su espalda en el barandal fuerte y seguro de la azotea, se atrevió a hacer otro comentario, que, como casi todo lo que ella desbordaba, era sincero. — Sé que si tú sigues así, ensayando, te volverás un increíble bailarín.
Una carcajada llena de diversión se escapó de sus labios, de forma inevitable, aunque la misma iba cargada de ternura a su vez. — Deberías concentrarte más en lo que te enseño durante la clase que en mi apariencia física, SeHunnie. Creo que te convendría más. — Una inflexión burlona en su tono de voz hizo que el aire a su alrededor se volviera más ligero y apacible, aunque ella, de por sí, se encontraba bastante cómoda. — Pero gracias.
Mindae se mostró bastante interesada al notar como el muchacho parecía buscar algo en su bolso, incluso si lo que fuese a buscar fuera insignificante, ella se vería presa de la curiosidad, como si quisiese saber todo alrededor de él. BoA había notado, en algunos de sus momentos de reflexión, que había muchas cosas que podría desconocer de él, y aunque quisiera preguntar con total libertad, prefería ser paciente, o, averiguar de forma disimulada y a base de las pequeñas cosas que pudiese rescatar de él.
— ¿Mh? — No negaría el hecho de que no se esperaba que aquel sobre de regalo, pequeño, fuese entregado a ella. Pero no dudó ni dos segundos en recibirlo con una de sus manos. — ¿Qué es? — Interrogó, más por costumbre que por cualquier otra cosa. Se veía como cohibido, y para ella, sumamente adorable, simplemente atractivo a su vista. A pesar de que a ella, durante gran parte de su vida, le habían atraído los hombres de apariencia mucho más fuerte, se había dado cuenta de que esa clase de sonrisas y comportamientos eran parte del encanto de Sehun.
Abrió cuidadosamente el regalo, como si estuviese temerosa de romper siquiera el sobre, y separó con sus dedos la abertura. Dejó caer los objetos del interior en la palma de su mano libre, y pudo observar los aros, ligeramente brillantes, que venían en el interior. Se sintió presa de una emoción por lo demás algo exagerada, encantada por el pequeño detalle del muchacho. — SeHun-ah... Están preciosos... No debiste molestarte. — Sentenció, mientras los examinaba con cuidado, de forma minuciosa. — Muchísimas gracias. ¿Por qué lo has hecho, Hunnie?
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Estudió detenidamente las reacciones de la mayor. Estaba todo ansioso, con el pulso un poco acelerado ¿Por qué? Porque ella realmente le gustaba. Era una sensación desesperante y placentera que no experimentaba hace mucho tiempo. Y quizás nunca la había experimentando con tanta intensidad como ahora. SeHun sabía que debía mostrar serenidad en su mirada, pero ¿Realmente podía hacerlo? Con los comentarios de antes, MinDae ya se había dado cuenta de lo mucho que él fantaseaba con ella. SeHun ya no sabía si era porque era aún adolescente, o porque después de todo estaba este gran punto que lo tenía tenso: Ella era su Idol favorita y sentía algo por él. Suficiente motivo para querer sacar a flote su lado más fanboy.
Pero debía comportarse.
— ¿Le gustó...? —Inquirió con una sonrisa que provocó que sus ojos fueran dos líneas, enseñando su felicidad y alivio del momento—. ¿De verdad...?
Al escuchar la última pregunta de MinDae, él parpadeó un poco confundido. Mantuvo su sonrisa e inclinó el rostro ¿Por qué ella estaría preguntando algo como eso? SeHun hizo ver su extrañeza en su mirada, mientras le dedicaba una mirada llena de cariño al mismo tiempo.
— Pues... Pensé que le gustaría —Dijo suavemente, y su pulsó aumentó cuando extendió las manos y las llevó hasta las de ella. Pequeñas y suaves, no como las suyas. Al americano realmente le encantaba tocarla, se estremeció por completo. Con un movimiento calmado, hizo que MinDae cerrara sus dedos y conservara en ellos el regalo recién entregado. SeHun se mantuvo así, y la miró a los ojos—. Es algo de mí para usted. Pensé que sería lindo si usaba algo que yo escogí, siempre y cuando le guste... Claro.
Esperaba que su voz sonara lo suficientemente cálida. SeHun comenzó a reír suavemente luego , ya que no podía evitarlo, estaba nervioso. Y apartó sus manos antes de que ella pensara que se estaba propasando de nuevo. El muchacho miró el cielo unos instantes, y mantenía el semblante de ligera emoción.
— Hm... —Dijo frunciendo un poco el ceño, haciendo como que pensaba—. Mi madre creció en Corea, al igual que mi padre... Así que ella siempre me advirtió que, si me enamoraba de una chica coreana, tenía que ser todo un caballero con ella. Que ustedes no son como las chicas de América, gustan de los regalos, de mucha atención y son... ¿Posesivas?
Buscó la palabra correcta para comunicarse con la mayor, volteando hacia ella en el mundo que sonreía de lado. SeHun era hijo de dos culturas, y quería saber hasta qué punto MinDae era como las demás chicas de Corea del Sur. Él sonreía porque no le importaba cómo fuera la mayor realmente, él estaba dispuesta a complacer sus estándares.
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-Por supuesto que me gustó. – Expresó, con sinceridad en su tono de voz, esbozando, a su vez, una leve sonrisa. ¿Cómo no le iba a gustar? Por supuesto que no era la primera vez que alguien le daba un regalo por el estilo, dígase una joya o collar. Mindae había pasado ya por la época de los romanticismos bonitos, donde te compran rosas o presentes, pero el hecho de que fuese SeHun quien le daba aquellos regalos lo hacía mucho más significativo, de alguna u otra manera, ella sabía que de haber venido aquello de otra persona no sería lo mismo, ni por lo lejos, ni hubiese reaccionado de la misma manera.
A diferencia de cómo pudo haber reaccionado en otra ocasión, antes de lo sucedido en los pasillos, es decir; reacia a su toque o a cualquier insinuación, la solista se mantuvo quieta y dispuesta a recibir el tacto de las manos del menor, cálidas y muchos más fuertes de lo que podría haber imaginado antes, dado que ella, a pesar de todo, lo seguía viendo como su dongsaeng. Sus dedos se cerraron con firmeza contra los aretes, cuidando no lastimarse con las puntas.
-Es un detalle muy lindo, SeHun-ah. Y créeme cuando te digo que los ocuparé encantada. – Fue franca a la hora de hablar, y cuando el menor, nervioso (demasiado adorable a la vista de MinDae, por mucho que el otro quisiese mostrarse como una persona más ruda) alejó las manos, ella se tomó la libertad de alejarlas también para poder dejar los aretes sobre su propio muslo. Se corrió el cabello y pasó a sacarse los aretes que ahora traía, es decir, una de las varias perforaciones. Y se colocó los nueves aretes adquiridos.
-¿Qué tal lucen? – Cuestionó al menos, enseñando sus orejas, mientras aún sostenía su pelo para enseñarlos con orgullo de portar tales obsequios tan lindos de parte del menor.
Una carcajada se escapó de la boca de la mayor ante las palabras del menor, pero no era una carcajada de burla en lo absoluto, porque, después de todo, él tenía la razón en sus palabras. BoA había pasado buen tiempo en Estados Unidos, y había aprendido mucho de aquella cultura como para poder desenvolverse en ella sin parecer un bicho raro, pero, de todas maneras, ella era coreana, y no podría alejarse de ello.
-La verdad es que si, somos bastante posesivas, por decirlo de alguna manera. Y las atenciones nos gustan bastante. – Concedió, alzando su mano para dejar una leve palmada sobre el hombro del menor – Pero recuerda que yo viví en America también. ¿No? Así que no soy tan diferente o inalcanzable como se puede llegar a creer. –Su voz sonó tranquilizadora a la hora de hablar con el menor, pero a esas alturas creía que tal vez su sonrisa podría no desaparecer.
- ¿Qué otras cosas pudo haberte comentado tu madre, SeHun? – Interrogó, con la curiosidad en su ser.
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No pudo sino sonreír ampliamente al ver a la mayor colocándose los aretes. SeHun creía que ella siempre se veía bien, sin importar qué. Pero ahora su corazón dio brincos de emoción al verla portando aquel regalo que él mismo escogió, y en su sonrisa y mirada todo estaba expresado: No tenía palabras para describir lo bella que se veía ante sus ojos. Se relamió los labios y apartó los ojos un poco después, intentando así disimular (otra vez) el nerviosismo que lo atacaba.
— Está bien si es posesiva... —Declaró en voz baja, un tanto divertido. Y se estremeció al sentir la pequeña mano de MinDae en su hombro—. Hm... Mi madre me ha dicho muchas cosas. Pero supongo que las chicas han cambiado desde esa época ¿No?
Rió suavemente, mirando otra vez a su maestra. Inclinó un poco el rostro, pensativo, y aparecieron algunos aspectos que había recordado, cosas que su madre le comentó en su temprana adolescencia sobre las mujeres en Corea.
— A las chicas coreanas no les gusta que su novio tenga amigas. No creen en la amistad entre hombre y mujer. Se ponen muy celosas si salimos a solas con otra chica —Contestó algo inseguro ya que era algo que sonaba muy extremista en comparación a la cultura coreana pero que, sin embargo, era una realidad del día a día—. Hm... Y esto me lo dijo una prima. O más bien lo vi directamente de ella. Habla con su novio todo el día por teléfono. Le encanta enviar fotos, sacarse fotos con él. Usar redes sociales. Se enoja si él tarda en contestarle un mensaje... Por último, y no creo que yo tenga problema con esto. Mi mamá dice que a las chicas en Corea les agrada un hombre que sepa de moda y tenga buen gusto al vestir.
Aquello último lo dijo con seguridad en sí mismo. Prácticamente se había criado observando pasarelas así que tenía bastante experiencia en esos temas.
— Ya que mi madre es diseñadora, se encargó de que yo no tuviera problemas al saber cómo vestirme —Dijo con una ligera risa, y entonces la curiosidad lo abarcó a él—. ¿Y usted, noona? ¿Qué piensa de los chicos extranjeros? O en todo caso... Los chicos de mi edad.
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No era difícil para ella percibir las reacciones de SeHun, y además de eso, de forma silenciosa, se deleitaba mucho observándolo. Había acumulado una serie de manías, la mayoría giraba básicamente en el hecho de observar como se comportaba elmuchacho respecto a todo. Después de todo, él seguía siendo una especie de misterio, y ella quería saber bien de él, todo lo necesario.
— Lo soy... algo, no demasiado. — Admitió, encogiéndose ligeramente de hombros al respecto, pero no podía negar que si era una chica que le gustaba que su pareja estuviese con ella, pero por su trabajo, había aprendido a no exigir demasiado, y había desarrollado su vida amorosa de forma más madura, un poco más alejada de la cultura coreana.
— SI, tienes razón, no puedo negar que en general es así. — Admitió, encogiéndose ligeramente de hombros, y dejando escapar un suspiro, mientras jugueteaba con uno de los aretes, moviéndolo y girándolo en el lóbulo de su oreja. — Pero creo que dejé eso atrás. Tengo 28, después de todo, y con mi carrera no puedo exigir ni tiempo, ni demasiado de parte de mis parejas. — Le recordó, con una sonrisa ligeramente entristecida. — Pero si me gusta que la persona de mi interés me preste atención. Por si no te diste cuenta, cuando me comenzaste a ignorar me molesté mucho. — Le recordó, soltando una suave carcajada. — Tampoco me molestaría que salieras con chicas. Si yo te gusto, de verdad, sé que no pasará nada. No estoy en edad para andar lloriqueando.
— Pues tienes un muy buen sentido de la moda, SeHun. Me gusta como vistes. — Concedió, recorriendo el cuerpo del chico con la mirada, también tenía lindo cuerpo, por eso también la ropa se le veía bien. Pensaba ella, claro.
La pregunta del menor la dejó pensativa durante varios segundos, haciéndola callar durante esos momentos en los que se puso a indagar en su propia mente la mejor forma de decirle lo que sucedía. — He trabajado con extranjeros, y me gustan. Son más... arriesgados, saben como conquistarnos siendo atrevidos. — Mencionó, con seguridad, y luego titubeo un poco antes de decir lo siguiente. — Y bueno... los chicos de tu edad... siguen siendo unos niños para mi. En general nunca los veo demasiado decididos, o lo veo demasiado infantiles para tener... 19... 20. No saben lo que quieren.
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Le era muy grato tener este tipo de conversación con la mayor. Aunque decía cosas un poco "malas" sobre la cultura coreana, ella parecía tomárselo con ligereza. Además, SeHun entendía perfectamente que los chicos de América no eran precisamente ejemplares. Cada país tenía sus cosas buenas y cosas malas, después de todo. Y tanto él como MinDae también. Aunque hasta ahora, SeHun no veía defecto alguno en ella. No le importaba si era posesiva o celosa. De alguna manera, incluso si ella admitía serlo, eso sólo le encantaría más.
SeHun no podía resistirse a ella, e incluso ahora mientras sólo conversaban y reían ligeramente, en su estómago sentía el revoloteo de las mariposas. Sentado junto a ella, se fue acercando un poquito más, queriendo ser disimulado. Era atraído por el aroma dulce de su perfume y por la necesidad de oírla más cerca de él.
— Gracias...
Dijo un tanto apenado cuando ella elogió su buen vestir, incluso si ahora sólo estaba usando ropa deportiva. Se relamió los labios y miró con curiosidad a la mayor, en los momentos que ella respondía la siguiente pregunta que SeHun hizo. En cosa de segundos, con las palabras de MinDae, el muchacho arqueó ligeramente una ceja, inclinando un poco el rostro. Claramente, se estaba preguntando si ella creía eso de él, por tener 19 años todavía.
— Yo sí soy decidido... —Dijo mirándola fijamente—. También arriesgado ¿No es así, noona?
Su pecho comenzó a sentir los insistentes latidos. Y es que SeHun había comenzado a repetir en su cabeza aquella escena tan intensa que compartió con la mayor hace ya tanto tiempo. La cual a veces invadía sus sueños. Sentir sus labios en un beso era algo que ansiaba demasiado. Y ahora mismo, sus ojos miraban aquella boca fijamente. No pudo evitarlo. Necesitaba tenerla otra vez.
Impulsivo, claro que lo era. Ahora no tenía tanto miedo como la primera vez. Sabía que ella también sentía algo por él. Sabía que estaban a solas y que no había grandes riesgos de por medio. SeHun llevó su mano hasta el rostro de la mayor y se acercó rápidamente, robándole un beso tendido e intenso. Su pecho casi estalló en el instante que la sintió. No iba a mentir, había estado buscando la oportunidad de hacer esto otra vez. Lo ansiaba más que nada. Prácticamente comenzó a derretirse, con los ojos cerrados y disfrutando cada roce con ella.
Sentía tantas cosas que no podía explicárselas a sí mismo, miles de sentimientos aflorando por primera vez en su vida. Esta mujer se había cruzado en su camino por alguna razón. Y quería creer que ella también sentía esta conexión, algo que iba más allá de simple admiración. SeHun admiraba a muchas cantantes, pero no era BoA quien se estaba robando su corazón y metiéndose hasta el fondo de él, sino Park MinDae, ella, hermosa y sencillamente ella.
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Mindae podría haber respondido muchas cosas ante la interrogante del muchacho, buenas o malas. Pero ella aún no sabía muy bien de que forma tomarse el, de por si, impulsivo comportamiento del menor. Incluso aunque pareciera ser sutil, ella podía percibir como sus cuerpos se iban acercando por gracia del trainee a su lado, pero ella no se oponía, por supuesto. Eran esas mismas cosas las que podría ocupar para dividir al menor entre un "simple chico norteamericano" o a un "chico norteamericano de 19 años" que era cosas diferentes.
Pero cualquier clase de dea que hubiese tenidio para expresar en palabras, se vio deshecha, como si la hubieran derretido a fuego lento en cuanto la cercanía se volvió nula, casi en cosa de segundos. Mindae estaba segura que no alcanzó a percibir ni siquiera un atisbo del momento en que el menor posicionó la mano en su mejilla, por el contrario, fue su boca la que directamente atentó contra la propia.
La última vez que SeHun le había besado las cosas no habían acabado bien, ella había terminado con un shock emocional y estaba segura que él había quedado muy herido ante surechazo, pero en esta ocasión no podía ser así de ninguna forma, porque ella tampoco tenía tanto miedo ahora, o al menos, tenía el valor suficiente para alzar la mano y presionarla contra el cuello del menor.
En ese momento Mindae tenía el valor suficiente para corresponder al contacto intenso del menor, que no le daba paso a otra cosa. Su boca se acopló a la ajena en cosa de segundos y entre ellos afloró un ritmo que no le fue difícil de seguir. A diferencia de la vez pasada, se tomó el tiempo de percibir la textura y calidez de los labios del menor, enfocando sus sentidos en dicho contacto que ella también venía esperando. No lo negaría, porque era verdad que en su sub consciente había esperado el beso del menor.
Ella fue la que rompió el beso, pero no fue brusco, por el contrario, fue con suavidad provocando un leve chasquido entre sus bocas. La mano que reposaba sobre el cuello del trainee subió hasta su mejilla, y le apretó entre dos dedos. — Eres peligrosamente impulsivo, SeHun. Eso te puede traer muchos problemas. — Le dijo con tono de regaño, pero su expresión tranquila distaba mucho de lo que le daba a entender con sus palabras. — ¿Acaso besas a todas las chicas así? — Insinuó como si estuviese dándole la razón a los comentarios anteriores, sobre lo posesivo de las coreanas.
Esbozó una suave sonrisa, y luego de un profundo suspiro, el pulgar que apretaba la mejilla ajena se deslizó por la misma y delineó el contorno de la boca del menor. Se sentía tan extraña aquella situación. Hace mucho que no sentía aquello, al menos desde que salía con YunHo, y el hecho de velar por algo que no fuese su carrera le producía una extraña sensación, pero era una buena sensación, al fin y al cabo.
Había tomado la decisión de tratar de despreocuparse un poco de todo aquello, de las posiciones, de los títulos, y de edad. Después de todo SeHun tenía razón, tenía que vivir. No quería sumergirse por completo en BoA. Y sabía que SeHun le ayudaría a que fuese Mindae nuevamente la que tomara las riendas de su propia vida.
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Él dejó atrás la faceta de niño inseguro para comenzar a sentirse el hombre más afortunado del mundo. En un abrir y cerrar sus ojos sus temores quedaron sepultados frente a la tentación que significaba Park MinDae para él. Aquellos labios y aquellos ojos que hipnotizaban a SeHun finalmente derrumbaron cualquier "pero" y lo impulsaron a obtener lo que tanto añoraba. Un beso cálido y cariñoso, intenso por los sentimientos inexpertos que afloraban en él. Un beso sincero que sólo podía dedicarle a ella, la única persona que lo hacía sentir así. El muchacho jamás entendió el concepto de "enamoramiento" hasta que conoció a MinDae, y su fragilidad. Y todo lo que él quería proteger entre sus brazos. Junto a ella, conocía una mejor versión de sí mismo.
En pocos segundos, para su gusto, MinDae dejó aquel beso atrás. Pero bueno, SeHun no se quejó. Nadie le robaría su sonrisa, su felicidad. Por eso rió suavemente frente a sus palabras ¿Cómo tomárselas en serio? Ahora que el sabor de aquellos labios quemaba en su boca, ya no podía esperar por romper más límites.
Pero este misterio femenino era algo que tenía que ser cubierto poco a poco, y así, su paciencia sería puesta a prueba por la mayor.
Ella era todo un desafío y eso mismo tenía tan loco a SeHun.
— Tenía que aprovechar ahora que estamos a solas...
Su voz sonó cálida y grave, y su lado más suave se hizo presente por la manera en que el muchacho movió su pulgar por la mejilla de su maestra, de su celebridad favorita, de la mujer que comenzaba a robarle cada pensamiento y suspiro.
— No seré impulsivo cuando no deba. No pondré en peligro su carrera. No me lo perdonaría.
Fue bastante sincero al respecto. Una parte de él sentía esas ganas de "presumir" sobre su relación con MinDae, aunque no se tratara de nada oficial. Pero, antes que eso, era mucho más grande su deseo de cuidarla. No quería traerle problemas. Ya era suficientemente bueno para él tener bajo su conocimiento la personalidad real de esta mujer que era todo un ícono en Asia. Para SeHun, si compartían pequeños momentos cómplices como estos, ya no le importaba qué tan lento tuvieran que avanzar las cosas. Porque estaba seguro de algo; que ese beso también había sido intenso para ella, y que MinDae también necesitaba un "mundo privado" junto a SeHun, un refugio que sólo fuera para ellos dos, y en donde nada externo arruinaría ese vínculo espontáneo y natural que había crecido entre ambos desde Diciembre. .