*Él solo viene a babear un rato(?)*
seen from United States
seen from United States

seen from United States

seen from United States
seen from Germany

seen from Germany
seen from United States

seen from Türkiye
seen from Germany

seen from United States

seen from United States

seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from Colombia

seen from Israel
seen from United States

seen from United States
*Él solo viene a babear un rato(?)*
Alguna vez...
Yo una vez amé, una vez sentí que había alguien ahí que me complementaba,alguien que representaba todo lo que yo no era y más. Alguna vez sentí dicha en mi corazón y sentí alegría al verle. En algún momento de mi vida, mi corazón no era color negro. Pero esos días quedaron atrás, y esa persona ya no regresará jamás. Aun me quedan sus recuerdos, aun tengo en mi mente el sonido de su voz, aun conservo su aroma y aun a veces, en las noches como estas, recuerdo como con la luz de la luna iluminando su mirada azul, me reflejaba en sus ojos.
Sé que no volveré a verte, pero donde quiera que estés... Fuiste al primero que amé.
Emboscada.
Había pasado una semana desde que Alexander había ido a pasar la noche en la cueva de Merrick, todo parecía estar en orden y no se preocupaba mucho por no haber visto al otro, sabía que no podía escapar seguido del Reino y que era obvio no se verían diario, por ello mantenía como ligero consuelo y esperanza de que todo estaba bien. Con el colmillo del otro en aquel collar al rededor de su cuello, al menos lo recordaba todos los días, tal como había sido el deseo del menor.
Una larga noche había pasado, luego de pescar algo para él y Eileen y de resolver un par de asuntos más, Merrick había caído dormido cual tronco. Estaba tan cansado por el ajetreo del día anterior que siquiera detectó a tiempo ese aroma que había en el ambiente. La cueva estaba oculta bajo un hechizo de Lyn para cualquier otro hechicero, sin embargo, un humano podría dar con ella si sabía seguir rastros. Para la desgracia del dragón de ojos rojos, lo estaban buscando... y sabían seguir rastros.
Escuchó unas ramas crujir y fue eso lo que le hizo levantarse de golpe de su lugar. Levantó el rostro y olfateó el ambiente; eran humanos... Y eran muchos. "Emboscada" Susurró. Su primera acto fue buscar por todos lados a Eileen y a Lyn, quienes por suerte no estaban. Ahora que si debería enfrentar a esos quienes lo emboscaban era mejor estar solo y seguro de que su hermana y Lyn estaban a salvo.
Corrió hacia la salida dela cueva pues esta era algo profunda pero, era muy tarde. Detuvo sus pasos de golpe y casi resbalando en el césped lleno de rocío de la mañana, ante la presencia de numerosos humanos, en caballos, otros a pie y al frente de todos ellos, un sujeto bastante bajito pero con una mirada seria. Merrick arrugó el ceño gruñendo.
—...Largo de aquí, no son bienvenidos en esta parte del bosque.— Espetó. y por los Dioses, como deseaba que ni Lyn ni su hermana llegaran en esos momentos, pues entonces sí sería un verdadero problema. Estaba dispuesto a quemar el bosque entero si con ello se deshacía de esas alimañas que le superaban en número. De ser solo humanos ya los hubiera matado,pero entre ellos había hechiceros, hechiceros poderosos, lo podía sentir en sus auras.
"Ella sonrió y mi mundo empezó a tener sentido."
{headcanon: esto es lo que Merrick pensó al ver por primera vez la sonrisa de su hermana menor, Eileen, siendo solo una bebé. Considera que es la única luz que brilla entre la oscuridad que lo rodea.}
La felicidad de terceros me enferma al punto de provocarme náuseas.
Merrick; the red eyed dragon.
Se siente como pony de carnaval por estar paseando a alguien en su lomo pero el pensar en sopa de bebé le hace sentir mejor(?).
{Enemigos de la luz}
Otro cansado día en la vida del dragón rojo, no era nada sencillo vivir peor que un vagabundo del pueblo pues él mismo se había confinado a una cueva húmeda y llena de alimañas. Era a lo que debía de atenerse si es que deseaba realmente su libertad. Las cosas eran así y nada más. Merrick se recostó en su improvisada cama de ramas y hijas secas cubriéndose apenas con una manta que parecía más un trapo desgarrado y con tranquilidad cerró los ojos.
Había sido un largo día o mejor dicho una semana bastante pesada. Muchas personas nuevas habían entrado a su vida de una forma u otra y una personita en especial había aparecido de la nada, pues lo estaba rastreando. Nada más y nada menos que su hermana menor. aparentemente el pelirrojo era más tranquilo con ella presente o al menos pensaba mejor las cosas antes de actuar procurando estar bien para poder cuidarla a ella. Esta noche Eileen no estaba en "casa" y era lo mejor.
Merrick sintió un fuerte aroma, aroma a humano, o algo similar. No era un dragón y no era un mestizo, así es que se alertó de inmediato y siendo abrazado por la oscuridad de aquella noche, se escabulló en silencio. Entre los arbustos y listo para como siempre, atacar antes y preguntar después, pudo notar como es que una mata de cabellos rojos que parecían llamaradas flotando en el viento se movían frente a él.
La imagen que tenía en frente era sencillamente sublime. Vamos, era una mujer con un cuerpo espectacular, sencillamente hermosa y con un aura que le provocaba escalofríos. Era una extraña sensación de atracción/repulsión la que sentía en ese instante. La cuestión ahora era ¿Matarla y dejarla como carbón o no hacerlo?
—Oye, tú...— Llamó su atención, saliendo de entre los arbustos. —¿Qué haces en medio del bosque a esta hora, huh?— Mantenía una mirada severa y fija contra aquella mujer, esperaba impaciente su respuesta... Ahh sí, definitivamente era un alivio que Eileen no estuviera cerca en ese preciso instante, algo dentro de su ser le decía que esa hermosa pelirroja era de cuidado. Él por su parte no conocía historias ridículas de los pelirrojos salvo que supuestamente "no tienen alma" y casualmente tanto él como su hermana eran pelirrojos, de tonalidades diferentes pero lo eran. Si ese era el caso tendría sentido con su persona pero no con la pequeña Eileen.
Brotherhood
Ya había transcurrido un año desde que el de ojos rojos prácticamente huía de su hermana, sabía bien que solo ella lo podría estar buscando pero así era mejor. Su ambiente estaba rodeado de peligro y aunque pareciera frío, siempre la consideró como la única cosa buena en su vida, la única razón por la que quería ser más fuerte además del orgullo... Quería proteger a toda costa a Eileen. Protegerla de los humanos, de esos alfeñiques patéticos que plagaban la faz de la tierra y diezmaban a los suyos.
Se había aislado a sí mismo en una vida nómada, yendo de un lado a otro.Sin embargo y por primera vez en un buen tiempo, había encontrado a otro dragón mestizo, un muchacho de cabello negro algo llorón y enano para ser macho,llamado Alexander. su plan era formar un ejército y atacar a Inglaterra y a Gales, derrocar a los gobernantes humanos y tomar posesión de las tierras que por derecho les pertenecían. Ese muchacho era el causante de que Merrick hubiera decidido establecerse temporalmente en una clase de cueva húmeda y apestosa en medio del bosque, a una distancia segura y apartada del pueblo.
Dormía con tranquilidad entre esa cama improvisada hecha de ramas y hojas secas con sus pocas pertenencias, cuando escuchó un sonido, unos pasos quebrando algunas ramas secas bajo de las plantas de los pies. no sonaba a un animal, era un solo par de pies que caminaban, algo o alguien en dos patas, ligero.. Y ese aroma era familiar, pero no estaba seguro.
—Hmm...— No había dormido ni comido bien en esos días, estaba cansado. Quizá.. Su mente estaba jugándole una mala broma... "Debe ser solo mi imaginación" Pensó. Aun así se mantenía alerta. Ya que estaba despierto una vez más, bostezó con ligereza y se estiró. Aun había algunos pescados cocidos dela cena que había tenido con Alex, el antes mencionado. Comer algo no le caería mal.
—Tch, pero que patético desayuno. Me importa un bledo ese principito, hoy cenaré como rey.— Murmuró, meditando en cual de las casas del pueblo atacaría para robar una oveja, eso sí sería una excelente cena.