¿Dónde puedes esconderte que no te encuentre?

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¿Dónde puedes esconderte que no te encuentre?
Hola
La vida es muy corta como para amarte solo en una, prometo buscarte en la otra vida.
William Shakespeare.
Si te vas, hazlo en silencio sin mirarme tanto, sin agarrarme la manos de nuevo. Hazlo sin que yo lo note, sin dejar melodías, sin querer que te dedique una poesía. Si te vas, hazlo un domingo en la mañana, o un lunes en la noche, sin que yo me de cuenta, para dejar de pensar que aún sigues, para darme tiempo de inventarle algo al corazón. No hagas maletas, no escribas despedidas, no hagas promesas que jamás cumplirás. Si te vas, devuélveme la vida y no susurres mi nombre. No me extrañes, ni digas amarme desde donde estés. Por favor, intenta irte sigilosamente y sin tocarme mucho. Hazlo mientras yo tenga los ojos abiertos y el alma dormida. Hazlo en invierno para que no sea obvio el frío y mi cuerpo se acostumbre a la helada cama. No suspires, ni me mires con lástima, yo aprenderé de este vacío (si cada vez me estoy despidiendo de algo o de alguien). Tampoco regreses, procura olvidar de donde vienes y olvida el camino que te trajo a mí. Si te vas, hazlo de una vez, sin anestesia, a la cuenta de tres, antes de que te arrepientas.
Ideas Viajando M. Sierra
@ideasviajando
“Estando aquí tan cerquita. Tocándonos aquello que nos duele, mirándonos de frente. Sin temor a lo que podamos descubrir. Sin ayer del que nos podamos arrepentir. Nos amamos. Tal cual somos. No nos quitamos nada, pero nos añadimos sin sentirnos incompletos. Nos aceptamos. Nos remendamos. Estamos muy cerquita sin latitudes que nos hagan odiar el mar, sin complejos, que nos hagan esconder nuestra magia. Abrazando lo que somos. Sin vértigo del invierno del alma, ni de la llovizna que se aproxima. Sin reglas que nos limiten. Nos amamos. Con ojos cerrados y corazón valiente. Tal cual somos. Imperfectos. Humanos. No nos intentamos cambiar, eso se lo dejamos al amor. Nos soltamos a diario, nos acompañamos siempre. Porque nosotros sabemos lo que es estar cerquita, que no tiene que ver con kilómetros, ni cuerpos, sino con almas, canciones y te quieros."
— M. Sierra Villanueva @ideasviajando
Adiós! Me gusta empezar las despedidas con lo más difícil. Ya dije adiós lo más complicado, ahora llegan las explicaciones y deseos. Tú que te fuiste ayer, o que te has ido hoy, te deseo buen viaje. He perdido tanto este tiempo; perdido pero ganado. Yo veo las despedidas como oportunidades, me costó hacerlo sabes, pero finalmente no podía quedarme llorando porque no estás, toda la vida. Yo siempre te dejé la puerta abierta, y hasta no permití que deshicieras las maletas. Nunca te exigí eternidad, nunca pedí que te quedaras… para mí valió más tu estancia, tu llegada, tu abrazos en momentos malos.
A los que se han ido, incluyéndote, les dejo mis mejores deseos. La vida se encarga de ajustar cuentas, de revisar, de devolver lo que damos. Por mi parte me quedo tranquila, pues di más de lo que merecías, y no me arrepiento de cada cosa que sentí. Sinceramente, cuando te conocí me permití abrir las manos y aprender de tu alma, de tus mundos, de tus lecciones y sonrisas. No escondo que lo que dejaste… me ha servido, y hasta tu despedida he usado como enseñanza para dejar ir, sin terminar tan destrozada. La primera vez que alguien se fue, vi ese final como un abismo, se me quemaron los pasos y ya no sabía cómo seguir. Pero en la medida que las pérdidas fueron recurrentes, aprendí a ver esos adioses como oportunidades, en vez de vacíos, los vi como más espacio para otras pieles. La gente cobarde dice adiós en silencio, dice adiós y cierra la puerta. Nosotros los valientes no tenemos miedo de dejar todo abierto hasta el alma. Nos despedimos pero nos da igual que el otro regrese, pero nos importa poco decir porqué nos vamos, o que el otro encuentre las razones mirando nuestros ojos.
A los que se han ido, les deseo vida plena, amores completos y regresos inesperados. Lo que diste, las manos que no abriste, los perdones que no aceptaste y la indiferencia que escupiste, regresa… nos rebota en la cara y nos abofetea. A los que se han ido voluntariamente, paz… ojalá sean felices, ojalá sigan completos y bajen la mirada. A todos los que me dejaron a mitad del camino, los que sin decir palabra tomaron sus maletas y se fueron, los que sin explicación me ataron a una altivez que me quemó… buena vida, acá no se les extrañará nada.
M. Sierra Villanueva
Ideas Viajando