...La vida es una caja de bombones.
Querido papá:
Hoy eres tú el protagonista. Hoy eres quien concentra mis pensamientos y hace mis dedos teclear. Hoy es tu día, no podía ser de otra manera, pues hoy es tu cumpleaños y no se me ocurría un mejor presente que unas palabras dedicadas a ti.
Mucho ha pasado ya desde aquel niño de pantalón corto y orejas mágicas (orejas de "duende" que tanto yo como tu nieta heredamos de ti) cuya máxima ilusión era corretear por las calles de Cartagena para ir al puerto y ver los barcos llegar, cargar, descargar, ir...A saber qué sueños corrían por tu pequeña gran mente... Ser el capitán del barco, cruzar los mares de punta a punta o un malvado pirata. Pero navegar, al son del viento, escuchando la mar chasquear y con una sencilla brújula viajar.
Ingeniero Naval quisiste ser, no podía ser de otra manera. Decidiste que la Ingeniería Industrial te daría más salida pero poco tardaste en enfocar tu carrera de nuevo a los barcos. Lo que hace la ilusión y la vocación por algo, sacaste una de las pocas plazas para ingresar en IMECAR y pronto te pusiste la gorra de oficial de la Marina Española.
Aquellos sueños de niño se habían hecho, de alguna manera, realidad. Pero los sueños no se hacen realidad porque sí, mucho trabajo y esfuerzo te costó llegar hasta ahí. Hubieses seguido hasta morir con tu gorra de "marinero" puesta, pero como dice Forrest Gump en su película: "la vida es una caja de bombones, nunca sabes cual te va a tocar".
Yo creo que a día de hoy eres feliz con lo que haces y con la vida que tienes. Has sido y eres trabajador, padre, esposo, abuelo e hijo; todo ello de manera impecable, nada se te puede reprochar. Bueno, quizá una cosa sí, que hubieses pensando alguna vez más en ti, no poniéndonos a nosotros como prioridad. Eso te ha engrandecido siempre y hace que los tuyos estemos tremendamente orgullosos de ti.
Quiero justamente hoy hacerte mi regalo de cumpleaños a través de lo que mejor sé hacer y mi vocación: escribir. Rendirte un homenaje tremendamente merecido y decirte que estoy orgullosa de ti, que doy gracias de que me tocaras como padre y que esa fuerte unión que siento hacia ti hace que seas mi inspiración y mi musa inagotable. Si hoy estoy en este mundo es en su gran mayoría gracias a ti ya que en los fuertes oleajes, cuando la mar estaba indomable, siempre me cogiste fuertemente y me llevastes a tierra firme, fuese como fuese, hasta que el temporal arreciase: Gracias.
Feliz cumpleaños, Andrés Soto Castell; feliz cumpleaños, papá. Que sean muchos más y estemos igual o más unidos todos para celebrarlo y con ello, honrarte.
Enhorabuena, pues has triunfado.
Tu hija,
Ana María Soto Barrionuevo.












