Revivimos y repetimos porque nuestra mente no conoce otras formas de funcionar de maneras más sanas. Aprendemos que el mundo funciona con esas dinámicas sin saber que son tóxicas y luego las mantenemos, repetimos o incluso buscamos sin querer, porque el cerebro siempre prefiere lo conocido frente al miedo de lo distinto. En la terapia aprendemos a distinguir estos patrones y aprendemos a enseñarle a nuestra propia mente, cómo ir adaptándose a las situaciones nuevas que aunque son desconocidas, son sanas. Con la psicoterapia rompemos la rueda que nos mantiene en un loop y comenzamos a crecer nuevamente hacia la mejor versión de nosotrxs mismxs.










