El día es gris, como las fotos, pero el olvido es oscuro, más negro que la noche fría, y también llueve.
No sirve recordar, porque duelen, aquellos días en que fuimos inseparables, indestructibles, y hoy ya no existen.
Se agotó la paciencia, ya no hubo aquel famoso “codo a codo”, se soltaron las manos, que juraban un “para siempre”, a pesar de tener un anillo lleno de planes.
Comprendí que es mejor irse, soltar, librarse de ese apego que causa daño, y como no quiero lastimarte, te deseo lo mejor, y también, me deseo lo mejor.
Sadicoeta













