#CELEBRACIÓN: para un starter situado en la fiesta posterior a la graduación. @isadoras
Al momento de la graduación en Alabaster, Dani tiene casi veintiséis años y se ha pedido tres días para faltar a los entrenamientos, sin alegar nada más que una importante efémeride en Estados Unidos, de donde fue reclutado. No extrañaba la universidad, sinceramente, ni se siente del todo cómodo ahí, pero está contento de reencontrarse con amistades y complicaciones y también con quien tiene en frente, a quien le acaricia el brazo con una mano antes de decir: —Saqué bastantes fotos. —Avisa al blandir del celular, en la mano una copa de gin tonic que tampoco tiene tantas ganas de tocar. Dani tiene la cabeza en el tres a dos en desfavor del Galatasaray, última fecha, y piensa también en las eliminatorias de la Supercopa de Turquía, que están a la vuelta de la esquina. Le gusta el Galatasaray, si bien internamente, bien en el fondo, también se pregunta cómo hubiera sido todo de haber llegado al Real Madrid. Está en primera, que es lo que se dice, y es mucho más que lo que tienen muchos otros. Pasa el celular, entonces, a Isadora, sin preocuparse por conversaciones a destiempo con otras personas, ni tampoco por el carrete de la cámara que es más que nada fotos de la graduación, no mucho más. — ¿Qué harás ahora?













