Aproximadamente el 95 por ciento de nosotros usamos nuestro cerebro izquierdo para el lenguaje, específicamente para hablar, escribir y comprender. El hemisferio izquierdo es superior en matemáticas, para calcular el tiempo,, así como para coordinar el orden de movimientos complejos, como los que necesitamos para hablar.
Por otro lado, el hemisferio derecho se encarga producir el lenguaje y usar números más simples. Trabajar con el hemisferio derecho del cerebro es como hablar con un niño que solamente puede decir un número muy limitado de palabras y que, para responder a preguntas, tiene que utilizar respuestas no verbales, como señalar los objetos, sin embargo, sobresale en habilidades de percepción, como el reconocimiento de patrones, rostros y melodías, armar rompecabezas o dibujar. También ayuda a expresión y comprensión de las emociones. A pesar de que podría considerarse al hemisferio derecho como casi “mudo”, es superior en algunos aspectos de la comprensión del lenguaje; si se daña el lado derecho del cerebro, se pierde la capacidad de entender las bromas, la ironía, el sarcasmo, las implicaciones y otros matices del lenguaje. Básicamente, el hemisferio derecho ayuda a comprender el contexto.
En contraste, el hemisferio izquierdo está asociado con el análisis y también con los procesos de información en forma secuencial. El hemisferio derecho aparece para procesar la información en conjunto y en forma simultánea. Para resumir aún más, se podría decir que el hemisferio derecho es mejor para ensamblar las piezas del mundo en un cuadro coherente porque ve los patrones generales y las conexiones generales. El lado izquierdo del cerebro se centra en los pequeños detalles. El foco del lado izquierdo del cerebro es local, el del derecho es global.
¿Eso quiere decir que dependiendo lo que estemos haciendo se usa un solo lado del cerebro?
Esa forma de entender el funcionamiento del cerebro es una simplificación exagerada pues solemos usar ambos lados del cerebro en todo momento. Es cierto que algunas tareas pueden hacer más uso de un hemisferio que de otro, pero en la gran mayoría de las actividades de la vida cotidiana, los hemisferios comparten el trabajo e información todo el tiempo. Un buen funcionamiento cerebral implica captar al mismo tiempo tanto los detalles como la situación general, comprender y expresar, es decir, no podría decirse qué hemisferio es mejor o más útil, sino que, aunque están diseñados para desempeñar ciertas tareas, en conjunto su capacidad se potencializa para ayudarnos a entender y reaccionar al mundo que nos rodea.
Hay mucho por leer sobre este tema, puedes revisar estas lecturas si te interesa continuar aprendiendo sobre este tema:
https://eprints.ucm.es/28911/1/APUNTES_SOBRE_LOS_HEMISFERIOS_CEREBRALES.pdf
http://www.copmadrid.org/webcopm/publicaciones/educativa/ed2009v15n1a1.pdf