Hace en poco comenzó a circular un encabezado referente a que la psicología dice que los niños de las décadas de 1960 y 1970 no se volvieron emocionalmente fuertes gracias a una mejor crianza, sino porque crecieron con suficiente abandono diario como para aprender a autorregularse.
¿Fue mejor ese estilo en comparación al enfoque actual de crianza?
Saquemos nuestras conclusiones.
La crianza cambió mucho, en los años 60, aunque no fue uniforme en todo el mundo, sí podemos ver patrones bastante consistentes en contextos urbanos de Occidente.
Influida por valores de posguerra, priorizando el bienestar material, la estabilidad económica y el aumento del consumo doméstico, con estructuras familiares tradicionales y enfoques psicológicos como el conductismo.
Aunque al mismo tiempo, especialmente hacia mediados de los 60, la juventud comenzó a cuestionar los valores capitalistas, la autoridad y el materialismo de sus padres, en general los roles de los adultos y los niños se mantuvieron atados a la visión clásica de la famila, en la que el adulto (padre o madre) tenía un rol jerárquico claro que esperaba obediencia sin cuestionamiento, las reglas no se negociaban y era común escuchar frases como :
Al educar a un niño se hacía uso frecuente de castigos (incluyendo físicos en muchos contextos) y se manejaba el refuerzo del comportamiento mediante premios y castigos, buscando principalmente el control de la conducta más que en la comprensión emocional.
Curiosamente, aunque había más control con límites y normas muy bien definidas, los niños tenían más libertad en lo cotidiano, jugaban solos en la calle, caminaban sin supervisión constante, resolvían conflictos entre pares, es decir con menos supervisión directa tenían más independencia funcional.
¿Qué se obtuvo de este tipo de crianza rígida?
Un desarrollo de independencia práctica, mayor tolerancia a la frustración, claridad en normas y límites, resultando en adultos funcionales adaptados al sistema pero con mucha represión emocional, dificultades para expresar sentimientos y relaciones más distantes.
El metaanálisis del artículo básicamente es una critica a la crianza moderna englobada en el concepto de overparenting, que es un estilo de crianza donde el adulto controla en exceso, resuelve problemas que el niño ya podría intentar solo, reduce la autonomía por “protegerlo”. También se conoce como “hipercrianza” o “padres helicóptero”.
¿Qué concluye el estudio?
Que existe una relación real, aunque moderada, entre sobreprotección, depresión, ansiedad, problemas emocionales internos, pero no significa que cause directamente estos problemas, pero sí aumenta el riesgo.
Cuando un niño crece con exceso de control:
Practica menos la toma de decisiones
Tolera peor la frustración
Desarrolla menor autoeficacia
A largo plazo puede sentirse inseguro o incapaz sin ayuda externa.
El niño evita retos si no hay ayuda
Pregunta constantemente si está haciendo bien las cosas.
Muestra ansiedad ante errores pequeños, tiene baja tolerancia a la frustración y necesita aprobación constante.
Existe una considerable critica a la crianza moderna enfocada al desarrollo emocional y el apego seguro por lo antes mencionado y es que el mundo de las décadas pasadas ya no existe más, las libertades que tenían los niños se han ido desvaneciendo al paso de la modernización y la apabullante inmersión en el mundo digital hiperconectado, los peligros son diferentes y el modo de criar niños ahora lo refleja.
En la actualidad, en general se persigue un estilo involucrado o protector, con alta sensibilidad emocional, enfatizando la seguridad, el bienestar emocional, lo cual se asocia a un mejor éxito académico, pero con menor autonomía cotidiana.
Aunque pareciera que el artículo considera inferior a la crianza moderna en realidad lo que más vale la pena destacar es la importancia del juego libre, esos momentos de creatividad, flexibilidad y pequeños conflictos que los niños crean y solucionan solos, toman riesgos calculados, deciden y se adaptan, no se trata de abandonar a los niños para que exploren el mundo solos ni de llevarlos en burbujas aislantes.
El cambio histórico en la crianza puede entenderse como un desplazamiento desde un modelo de control conductual externo hacia uno de regulación emocional asistida, lo cual no es un problema en sí, sino la pérdida de equilibrio:
Antes faltaba emocionalidad
Hoy, en muchos casos, falta autonomía
Estructura, afecto, oportunidades para equivocarse y aprender.