Por atractivos que puedan resultar el lenguaje, el ritmo, la eufonía, etc., en su función de recubrimiento del espíritu, en sí y para sí no son tales cosas –contempladas desde nuestro elevado punto de vista– sino un auténtico mal, aunque natural y necesario; y lo máximo que en relación con ellas puede lograr el arte es hacerlas desaparecer.
—Heinrich von Kleist, «Carta de un poeta a otro» en Sobre el teatro de marionetas y otros ensayos de arte y filosofía. Traducción de Jorge Riechmann.
















